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Según mi iPhone

Viajes a través de la cámara del móvil

  • Un finde en Asturias

    New in the jukebox

    Todas las fotos son tomadas con mi iPhone.

    Este fin de semana me fui a recorrer un trocito de la costa asturiana donde no había estado nunca y me ha encantado. Los pueblecitos pesqueros, el clima, las playas, los acantilados, la comida…

    Cudillero
    Mi amiga Belén, que siempre me recomienda bien y bueno, me dijo de ir a Asturias a pasar un fin de semana de desconexión y ahí que me fui. Me quedé en La casona de la Paca en Cudillero que es una antigua casa indiana clásica con muchísimo encanto. La chica de recepción fue la que nos hizo todo el recorrido y no pudo ser más amable pero si algo tengo que decir de este lugar, son los desayunos caseros que preparan… Para ponerte las botas.
    ¿A que el fondo parece un croma? Pues no, es la Playa del Silencio 😉
    Recorrimos la costa de Cudillero hasta Lugo, parando en Cabo Vidio, la Playa del Silencio, Luarca y hasta la playa de las Catedrales que decían era la más bonita de Europa y ahora yo al menos puedo confirmar que desde luego es de las más bonitas que he visto. Me recordó, sin haber estado, a lo que yo imagino que serán los acantilados de los Costwolds en Inglaterra, otro viaje que tengo pendiente.
    Luarca
    Donde sí he estado y de lo que sí puedo hablar, es de los pueblecitos pesqueros de Asturias, de lo verde que es y de lo puro que es el aire. De las casitas de colores que me recordaban a un Algarve frío y el ambiente marinero que se respira.

     

    Puedo hablar también de lo bien que se come. Para mí, especialmente bien en el restaurante Cabo Vidio, donde me metí unas navajitas y unas anchoas entre pecho y espalda que fueron un escándalo.
    Qué bien se come en el Norte.
    Y como me gusta más un roadtrip que a un tonto un lápiz, me lo recorrí todo en un Smart nuevo de cuatro puertas, compacto, espacioso por dentro, monísimo y comodísimo que aguanto todo y más.
    Indispensable fotograma de baldosa hidráulica
    Ahora me queda de Cudillero hacia Cantabria que también promete y muy pronto volveré de nuevo a Asturias, pero esta vez a Oviedo a participar como ponente en Punto Mom. ¿Os veo por allí? Las entradas se pueden comprar aquí y vienen muchas más ponentes interesantes que hablarán sobre redes sociales y este mundo digital que está tan presente en nuestro día a día.
    Gracias Belén por tan buenas recomendaciones como siempre. 
    ¿Qué roadtrips tenéis en vuestra lista de deseos? ¿Cuál es el último que hicisteis? ¿Algún enamorado de Asturias en la sala? Contadme cosas en este día tan gris y tan frío. 🙂

    p.d: EL ROADTRIP con mayúsculas.

     

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  • Sobre París

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    Estos kioskos siempre me recuerdan a Midnight in Paris
    ¡Hola! Este año he tenido la inmensa suerte de pasar el último día de verano en París. Como he ido varias veces, hay muchas cosas turísticas que ya me he saltado pero lo bueno es que es una ciudad que siempre tiene algo que ofrecer, algo nuevo por descubrir y además es uno de esos clásicos que nunca mueren. Aquí van algunas de las cosas que he comido, hecho y comprado por si os apetece saber. 🙂

    Desayuno en el café de Flore
    Comer: este viaje he cenado y comido en varios sitios nuevos. Si tuviera que destacar uno sería el Café Marly que aunque la comida no es muy allá, el marco es incomparable: en mitad de la plaza del museo del Louvre mirando a la pirámide que tan famosa hizo Dan Brown. Si vas con un churri a París este es el sitio al que llevarle.

     

    También he cenado en Miss KO, un asiático en George V no muy caro y que no te deja indiferente. He comido muy bien en Cru en Le Marais, que está en una mini plaza con encanto todo es crudo pero el ambiente, muy chic. También cené y comí en dos clásicos de ver y ser visto: La Societé y l’Avenue. Aunque parezca una tontería me di cuenta de que al final, acababa “vestiéndome para París”, iba con gente que me tiene más vista que el tebeo pero aquí aún así me apetecía arreglarme para la ciudad. No se si me explico, no se está en París todos los días!
    Karl Largerfeld reparte periódicos en París O_O
    Hacer: me he pateado la ciudad entera. Pero si me quedo con dos cosas que han sido realmente especiales este viaje han sido visitar la Sainte Chapelle, en la que nunca había estado y que es impresionante (además es gratis los domingos!) e ir a desayunar al Café de Flore. Este es uno de los sitios más turísticos y aún así conserva su encanto; prueba de ellos es que los parisinos siguen yendo. Así lo dice Garance Doré, Karl Largerfeld y otros tantos. Me encantaron las sillas tan características, la vajilla y el ambiente vetusto y un poco rancio que tienen estos clásicos parisinos. Son gente que sabe rescatar la belleza de lo viejo, aprecian los camareros en traje y los cafés de abuelos que convierten en sitios de moda. Son los reyes de la nostalgia cronometrada.
    También me pasé por la mítica Shakespeare and Co para recordar un poco Antes del Atardecer. Me quedé con muchas ganas de volver al Musee Rodin y al Musee D’Orsay y otros sitios que aún no conozco y estoy deseando visitar próximamente son el cementerio de París, Versailles y Giverny. Pero eso la para la próxima vez, porque de París siempre hay que dejarse algo por hacer para tener que volver. 🙂
    La mítica Shakespeare & Co
    Comprar: este viaje he ido a ver cosas específicas. Cosas que dicen que no puedes comprar en otros sitios, que aún no han sucumbido a la globalización o que si lo han hecho, por lo menos no están tan vistas. He intentado traerme cosas que sólo se pueden encontrar aquí y que sean un recuerdo de verdad de este viaje. Me he comprado la crema que dicen que llevan todas las bailarinas del ballet de parís y que los fashionistas de todo el mundo se traen a granel a sus países: Lait Concentré de Embryolisse. Cuesta 17 euros en farmacias y por ese precio se merecía una prueba y la verdad es que es muy hidratante y se extiende genial.
    También pasé por Merci, de decoración y por APC, la tienda que revolucionó el minimalismo a finales de los noventa y donde Inés de La Fressange dice comprarse todos los vaqueros. Entré en Goyard a ver las malestas que le hacían a Marilyn Monroe y pasé por Colette donde compre este libro y me encontré a Beyoncé y a Jay Z!

     

    La Sainte Chapelle
    De dónde dormir no os puedo decir mucho porque lo de “estuve en un hotel barato y céntrico de París” es un mito más grande que el de los cocodrilos en las alcantarillas de Nueva York. Utopía. Inexistentes. Yo siempre recomendaría Airbnb (que yo he utilizado en Portugal y en otra ocasión en París y del que me declaro fan incondicional).
    Sobre París: es una de mis ciudades favoritas del mundo. No hay otra igual. Es un museo al aire libre. Es caótica y excesiva. Es opulenta y vetusta. Es gris y luminosa. Es vieja y nueva. Nunca cambia y sin embargo siempre hay algo que ver. Cuando paseas por sus calles entiendes por qué tantos artistas se inspiran e inspiraron en ella, por qué les encanta a los chinos, por qué la gente se enamora allí. Es una ciudad que no te deja indiferente. O la amas o la odias. O la amas y la odias a la vez.
    Nota: como siempre, esto es una mínima parte de un viaje relámpago a París. No lo que yo recomendaría si vas por primera vez, ni lo más barato ni lo mejor. simplemente lo que a mí me ha parecido más curioso esta vez. Algunos descubrimientos que he pensado, podrían ser inspiradores para un futuro viaje.
    ¿Qué es lo que más os gusta de París? ¿Habéis estado? ¿Qué me recomendaríais hacer? ¿Algún plan original y diferente? ¿Algún rincón o restaurante con encanto? Me encantaría saber. 🙂
    p.d: mi viaje anterior a París esta primavera, más sitios de París y otras ciudades según mi iPhone.
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  • Rumbo al Sur: una semana en Cádiz

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    Todas las fotos son mías.
    Este verano he cumplido uno de mis grandes viajes pendientes: recorrer la costa de Cádiz pasando por sus pueblos y playas con encanto. En cinco días y sin pereza, pude recorrerlo todo y aquí está mi mini guía sobre qué hacer, dónde comer, qué beber y alguna cosa que comprar.
    Todo mi viaje empezó por casualidad entorno al pueblo más bonito en el que he estado en mi vida: Vejer de la Frontera, en el interior. Buscando una casa en Tarifa o Caños a través de Airbnb di con una casita preciosa y fresca en este pueblo que no conocía; me puse a investigar un poco más sobre su ubicación y leí en la descripción que había sido nombrado el segundo pueblo más bonito de toda España. Comprobé que estaba a distancias muy cortas de todo lo que quería visitar y ahí que reservé. La mejor decisión ever.

    Este pueblo es una joya. Es la imagen de postal que te imaginas cuando te hablan de un pueblo andaluz: casas encaladas, buganvillas, macetas de colores en las ventanas, suelos adoquinados, una placita con una fuente que imita la plaza de España de Sevilla y unas vistas, unos miradores… No está nada masificado y por las noches hay mil restaurantes en los que se come bien, barato y encima bonito. Muy bonito.
    Aquí el restaurante que uno no puede perderse es El Jardín del Califa, que también es un hotel con historia, cocina del norte de África buenísima y un enclave inmejorable, en un patio auténtico lleno de palmeras. Es una visita obligada.
    Para tomar unas tapitas está muy bien el Arriate y para cenar también se come muy bien en Trafalgar. Después puedes tomar una copa en cualquiera de los bares de la calle principal, como en Las Delicias, que es un antiguo teatro reformado. Me fijé que en las playas y en todas partes el tema copazo post-comida es algo muy común en el sur.

     

     

    Uno de los días fuimos al Palmar, en Conil, una playa larguísima atravesada por una carretera en la que hay bares, kioskos y chiringuitos; chiringuitos a tuti. Porque si de algo no falta por esta zona es de eso. De hecho vimos tantos, que yo a menudo me preguntaba si habría suficiente demanda para todos. Curiosidades de la vida. ¿Hay más chiringuitos que parroquianos? Típicas dudas de playa. Bendito verano.

    Allí comimos en Casa Juan que tiene unas gambas… Mmm!!

    De Caños de Meca, de la que tenía grandes expectativas por todo lo que había oído hablar, me quedo con La Jaima, que es el chiringuito más impresionante que he visto en mi vida. Está integrado en la roca de la playa de Caños y tiene tres pisos, cada uno con un ambiente diferente, desde los que se puede ver el atardecer y tomarte un mojito más a gusto que en brazos.

     

    Otra de las grandes sorpresas (¡y descubrimiento!) del viaje fue Zahara de los Atunes y la playa de Los Alemanes. Alucinante. Es larga, es blanca y te bañas mirando directamente a África. Además hay unos casoplones increíbles en la urbanización Atlanterra, que bien merecen un paseo y que te hacen soñar despierto pensando: ¿Quién vivirá ahí…?, ¿Y si un día tuviera esta casa…?
    Nos dijeron que hay un paseo hasta el faro de esa playa precioso pero no nos dio tiempo porque nos fuimos a Casa Antonio a probar el mejor tartar de atún de la almadraba que he probado en toda mi existencia. Top 1. De verdad. Merece la pena. Y también un besugo del día que fue… Es increíble como una buena comida puede aumentar tu sensación de felicidad, de bienestar y de vacaciones. Casa Antonio es un must! Otra parada culinaria obligada es El Campero, para seguir tomando atún, con una decoración muy bonita y más asequible que el primero (aunque para alguien de Madrid, los precios del sur en relación calidad-precio son la pera!) y lo mejor de este sitio es que tienen pan para celiacos y salsa de soja sin gluten.
    También fuimos a Bolonia, a escalar la duna kilométrica y flipar con el bosque que se extendía debajo y la combinación tan curiosa que genera esa estampa de verde, arena y mar. Otra parada interesante. Otra playa diferente a todas las anteriores.
    Por allí también está Valdevaqueros en Tarifa, la playa del kite surf, de los barros y del viento. Aquí sobran las palabras porque es todo un espectáculo. Muy cómoda no es, porque con tanto viento y los surferos es difícil bañarse (además de que el agua está congelada) pero merece la pena ir sólo por tumbarse en la toalla y mirar el cielo inundado de cometas de colores y para, cuando te canses, ir a darte tu pequeño baño de masas y postureo al Tumbao. Estar allí es la viva estampa del verano.
    Otro rincón clásico cerca de Valdevaqueros es el Hotel Arte y Vida, donde también te puedes tomar algo mientras se pone el sol y te empapas sin mojarte de la humedad. Ves a los surfers volver al hotel a descansar mientras te tomas tu mojito pensando que estás en la gloria.
    Y por último, de Tarifa pueblo yo me quedo con el casco antiguo y sus tiendas. Allí sí que merece la pena comprar. Parece mentira que en un lugar tan aislado como Tarifa se haya desarrollado un estilo de vida tan pintón. Las tiendas son muy artesanales y traen cosas diferentes que son difíciles de encontrar en otros sitios. Verdaderos recuerdos del veranaco que te pegaste en Tarifa. Merece la pena pasear e ir entrando a todas las tiendecillas que apetezcan para, después de cenar, terminar tomando algo en Masala.
    Vuelvo del sur enamorada otra vez. Es un viaje genial, barato y diferente. Ahora, ya tengo pensados los próximos destinos a visitar a fondo: Las Cíes y Formentera.

    ¿Dónde habéis estado vosotros de vacaciones? ¿Qué estáis deseando conocer? Me encantaría saber. :)p.d: Estambul según mi iPhone y viajar.

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  • Una semana en el Algarve

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    Vuelvo enamorada del Algarve. La semana pasada me fui a desconectar del trabajo y de Madrid con tres amigas, mis dos Patis y Cris, a recorrer la costa del sur de Portugal de la que taaan bien nos habían hablado. Escogimos ese destino porque tenía playa y cultura, un poco de encanto y también todo sea dicho, porque era barato. Aunque lo que realmente nos importaba era pasar una semana juntas, partidas de risa, comentando la vida y contándonos todo lo que no se dice en las cenas de ciudad.
    Así que nos hemos reído, nos hemos puesto negras al sol, nos hemos bañado en aguas heladas y hemos visto mil paisajes. Aquí van algunas de las cosas hechas, por hacer y que nos han molado la vida…

    Prahia Dona Ana
    Sobre la preparación del viaje: empezaré diciendo que mis amigas son santas y que yo, año tras año por medio Mediterráneo ya, les pego unas chapas importantes leyéndoles la guía, llevándolas a pueblecitos escondidos o básicamente arrastrándolas de un sitio a otro por los lugares que he leído  que uno no se puede perder. Y ellas me aguantan y al final me confiesan que les acaba molando y ahora después de unos años ya, siempre me dicen en cuanto elegimos destino: “¿te has comprado la guía ya?“.
    Mis chicas :))
    Como solemos ir de roadtrip y sin rumbo muy fijo, yo siempre me llevo una Lonely Planet del sitio. Me gustan estas guías porque jamás he ido a una recomendación suya que no estuviera bien (y me he pateado ya medio mundo con ellas!) y sobre todo porque acaban siendo súper útiles. Tienen mapas de los sitios para ver las calas o pueblos por los que pasas con el coche, recomendaciones de locales que están fuera de lo más turístico (que a mí eso me encanta) y te explica un la historia del país, del lugar y monumento que visitas para ponerte en contexto y no mirar sin comprender. Al final se disfruta un viaje mucho más si entiendes la magnitud de lo que estás viendo. Como por ejemplo, que desde el Cabo de San Vicente se despedían los barcos portugueses que descubrieron medio mundo. Dicho así uno ve esos acantilados con nuevos ojos…

     

     

    Sobre el alojamiento: para recorrer todo el Algarve, aunque son sólo dos horas por autopista, alquilamos dos apartamentos en mi nueva web favorita Airbnb. (Ya la he usado tres veces este verano y las tres han sido la leche; sale mucho más barato que un hotel y es mucho más auténtico. Además hay casa con mucho encanto disponibles!). El caso es que alquilamos una casita en Lagos en el oeste y otra en Tavira en el este para movernos cerca de las calas que más nos interesaban y no pegarnos muchas panzadas de coche. Si tenéis curiosidad, en Lagos alquilé esta casa y en Tavira esta, en un pueblo cercano llamado Santa Caterina que fue la bomba. Si me hubiera podido quedar más días, también hubiera cogido tres noches en Sagres, que es un pueblo con mucha vida surfera, para recorrer buen las playas del bajo Alentejo y del Atlántico puro.

     

     

    Sobre las playas: aquí las playas son la pera porque tienes de todo. Hacia Sagres son playas kilométricas llenas de surferos, en mitad de dunas y en parques naturales. Después hacia el este entre Lagos y Portimao, tienes calitas entre acantilados, como las que aparecen en las fotos del post, con agua cristalina. Puedes recorrer mil como estas y a medida que te acercas aHuelva también puedes encontrar playas vírgenes larguísimas para pasear pero sin olas. Lo mejor de este viaje es que cada día te podías trasladar a un ambiente diferente.
    Praia do Barril
    Mis favoritas: Praia da Marinha, que no puedo recomendar lo suficiente. Es una cala en la que perderse y explorar y llevarse gafas de buceo para ver los peces!! Además se puedes alquilar un barco en la orilla (que cuesta entre 10 y 15 euros por persona) para recorrer las grutas y las calas escondidas que son alucinantes. Lo hicimos y fue la leche, decía mi amiga Pati que se sentía como Lara Croft! 😉
    Praia Dona Ana en Lagos. Es también de color arena, entre acantilados y también se puede hacer lo de las grutas, el paisaje es increíble y algo que me hizo mucha gracia, es el contraste de las sombrillas de colores vivos con un paisaje tan amarillo; daba una felicidad.
    Esas son mis dos máximas favoritas pero siguiendo vuestras recomendaciones también fui y me encantaron Praia Bordeira, Praia do Barril, Prahia Ilha da Tavira y Don Camilo. Todas fueron la leche.
    Prahia da Marinha (hay que ir!!)

     

    Sobre la comida: que yo haya probado, allí lo que se come es frango a las mil maneras y que está muy bueno y todo tipo de marisco. Para desayunar mis amigas siempre tomaban Pasteis de Belem, que aunque son de Lisboa originariamente, uno no puede pasar por Portugal sin zampárselos de lo buenos que están. (O eso dicen, porque yo no los puedo comer :).
    Nota: como celiaca yo no tuve ningún problema porque la comida es muy mediterránea, con decir sem glutem (ni siquiera se si se dice así pero ahí que lo plantaba) me entendían y me lo ponían todo acorde.

     

     
    Sobre los pueblos: esta es una de las cosas que más me han gustado del Algarve. Es súper silvestre y los pueblos son encalados con puertas de colores diferentes y mil buganvillas… Vamos, que estaba en mi salsa. Que fue como estar metida en mi Pinterest. 🙂 De estos yo me quedo con Cacela Velha que hay que ir. No tiene ni veinte casas pero qué sitio… Qué restaurante de marisco de los buenos: en bancos corridos y con manteles de papel. También me quedo con Carrapateira, cerca de Sagres que es un sitio de diez casas como máximo pero que merece la pena ver aunque sea en coche. Y después más grandes, me encantó Tavira, el centro de Lagos y Sagres que es literalmente, una calle. También estuvimos por los alrededores de Tavira y en otros que no recuerdo el nombre. Lo suyo por allí es perderse.

     

    Esta es una de las casas de Cacela Velha

     

     

    Sobre lo que más me ha gustado: todo. Es un viaje que recomendaría 100% porque tiene un poco de todo y se siente el verano. Es relajado, es bonito y está muy bien de precio. Pero si algo me ha encantado además de las playas y lo que ya os he contado, ha sido poder pasar unos días con mis amigas, conectada a ellas y desconectada de lo demás; porque a medida que pasan los años, cada vez es más difícil juntarnos y hay que aprovecharlos al máximo. Estos viajes son lo que más recordaré a lo largo de mi vida, pura medicina para el alma. Puro reset.

     

     

    En este viaje sólo faltó mi amiga Marta a la que echamos muchísimo, muchísimo de menos.

    Muchas gracias por todas las recomendaciones que me disteis! Las apunté y seguí todas las que pude. De verdad, muchas gracias!

    p.d: este año también he estado en Córdoba y en Jávea y el año pasado, mi gran viaje fue por Australia, por si os apetece echar un vistazo. ¿Qué plan tenéis vosotros?

     

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  • Un finde en Javea

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    Todas las fotos son mías. 🙂
    A principios de verano, como aún me quedaba un largo mes hasta mis vacaciones, decidí quitarme el mono de playa con un fin de semana en Javea y fue mucho, mucho mejor de lo que esperaba. Ahora sólo pienso en cuándo puedo volver a escaparme allí otra vez. Aquí va una mini guía de lo que hice para desconectar en 48 horas de comer bien, sol y playa…

    Me quedé en este hotel, que está en frente del paseo marítimo y desde el que se puede ir a todas partes en coche o paseando. En el paseo hay una tiendecita que me recomendó mi amiga Ana y que se llama Casa Indigo, que tiene las típicas cosas de pueblo de playa: capazos de mimbre, bolsos de cuero, toallas… Pero con muy buen gusto y de marcas artesanas españolas y francesas. El típico sitio donde te compras esa cosa sencilla del verano que luego no te quitas y te trae muy buenos recuerdos.
    Cala Granadella
    Como estuve sólo un finde, no me dio tiempo a investigar mucho pero sí puedo decir que estuve en una cala que por un momento fue como volver a estar en Mallorca donde he pasado tantos veranos. Se llama Cala Granadella y por lo visto es una de las calas más bonitas de España! Doy fe. El agua es turquesa como la de baleares y está recogida dentro de la montaña a los lados. Mucha gente llevaba gafas de bucear para ver peces y recoger erizos. Si algún día vuelvo yo haré lo mismo.
    Lo único malo es que las playas son de piedras y hay que ir en cangrejeras por todas partes pero incluso esto, tiene su punto especial.
    Las vistas desde una de las mesas de Cala Bandida
    Otra cosa que me llamó la atención es la cantidad de sitios bonitos que hay en Javea en los que simplemente tomarte algo mirando al mar. El que más me gustó fue Cala Bandida, que es restaurante y además tiene una terraza con mesas y sillas de colores mirando directamente al mar que en verano es gloria.
    Para comer si tengo que recomendar un sitio… Es La Perla y su arroz, yo tomé uno de alcachofas del que aún me estoy acordando. Está al lado de la playa del Arenal por lo que es un buen plan para ir a comer cualquier domingo. Además estuve en el Iberia Gastrobar y en La Renda, que también estuvieron muy bien.
    Volveremos a vernos, Javea. 😉
    ¿Vosotros habéis estado? ¿Qué recomendaciones me haríais si vuelvo? Me han dicho que el Cabo de la Nau es espectacular para perderse. Me encantaría escuchar vuestras direcciones y sitios favoritos.
    Otros sitios que estoy deseando visitar para unos días, son las playas de Cádiz, Formentera y Cabo de Gata en España y recorrer los pueblecitos de la Costa Azul o pasar unos días en Cap Ferret en Francia. Se me acumula la tarea!! Poco a poco. 🙂
    p.d: un fin de semana en Córdoba también es una gran escapada de primavera u otoño por si os apetece echar un vistazo.
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  • CÓRDOBA SEGÚN MI IPHONE

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    El pasado puente de noviembre me escapé a Córdoba con una lista de cosas para hacer bajo el brazo y muchas ganas de disfrutar del Sur. No me equivocaba, ahí de verdad tienen algo especial…

    Como nunca había estado en Córdoba mi plan fue de turisteo de toda la vida. Pasear por las callecitas de la judería, tomar vino fino y rabo de toro, dar un paseo en coche de caballos… Me quedé impresionada con lo bonito que es el casco antiguo, con las casas blancas, las macetas de colores en las fachadas, el olor a azahar (¡y eso que no estábamos primavera!), los patios con esos azulejos que me recordaban a Lisboa… y ese sol que calienta todos los días del año.
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    Que haya una calle que se llame “Volando Voy” me  hace inmensamente feliz. 🙂
    Me pasé ya toda la tarde tarareando.
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    Para mí una de las mejores cosas de viajar es comer.Y comer bien. De todos los restaurantes que probé, que eran en general los típicos, hay dos que de típicos no tenían nada y que fueron una pasada. Como comida tradicional cordobesa pero buenísima probé Picnic, que me recomendó mi amiga Belén que es de aquí. Tomé un tartar de atún rojo que no se me olvidará en la vida. Todos los platos buenísimos. El otro que me pareció exquisito fue Choco, que tiene una estrella en la guía Michelín. El menú Raíces me pareció espectacular y merece TODO la pena. Si os gusta comer es un homenaje increíble.

     

    Para conocer bien la antigua vida cordobesa, con los patios y las flores hay un sitio que no podéis dejar de visitar: el Palacio de Viana. Es una casa señorial de Córdoba con trece patios, cada uno diferente. Mil flores. mil olores. Mil azulejos. Yo me quería quedar a vivir allí. Es más, me imaginaba tomando café en esos patios después de comer en plena charleta tan agusto. Si os gusta lo que se trata en este blog o creéis que tenéis gustos parecidos a los míos, este palacio os va a encantar. 🙂

     

    Esta es la tortilla del Bar Santos, en frente de la Mezquita, archiconocido por el grosor de sus tortillas. Me pregunto cómo les darán la vuelta… jaja. La tortilla está buena en sí, pero si puedes (es decir, si no eres celiaca) pide también salmorejo y mézclalo mientras te da el sol en los escalones de la catedral y haces un descansito. ¡Es gloria!

     

     

    La Mezquita de Córdoba es lo que más me gustó. Si podéis os recomiendo mucho, muchísimo, mucho, hacer la visita nocturna, que se llama El Alma de Córdoba. Cuesta 18 euros pero merece muchísimo la pena. A parte del encanto de ver la Catedral por la noche, los grupos son reducidos con un máximo de 100 personas por lo que te da la sensación de que la ves prácticamente sólo… Te fijas mucho más en los detalles y tiene un aura de recogimiento que por lo menos a mí, me hizo apreciar mucho más su grandiosidad. Otro bonus para amantes de El Señor de los Anillos como yo, es que la voz que suena en la audio-guía es la de Gandalf. ¡¡Gandalf!! Su voz es tan épica que casi te puedes imaginar a Almanzor ultimando los detalles de la última ampliación.
    Muuuuy recomendable.

     

    El Palacio de Viana
    Me quedé con muchas ganas de ir a Medina Azahara y de comer en más sitios y hacer más cosas. Siempre hay que dejarse algo en el tintero para tener una excusa para volver. 😉

     

    Mil gracias, Belén, por estas cositas que hicieron que el viaje fuera mil veces mejor. 🙂

    ¿Conocéis Córdoba?

    p.d: todas las fotos están hechas con mi iPhone y retocadas en Instagram y Afterlight o en PicLab (la primera).

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