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Según mi iPhone

Viajes a través de la cámara del móvil

  • Seis aplicaciones indispensables para tu móvil

    En primer lugar, quiero disculparme por llevar tanto tiempo sin pasar por aquí. Uno de los retos que me puse este año ha sido mantener la constancia de la escritura y la cadencia de posts en el blog con uno semanal y estas semanas, por tener un volumen de trabajo muy alto no me ha sido posible, pero ya estoy de vuelta y con muchas cosas que contar!

    Una de las cosas que más me gusta preguntar cuando paso mucho tiempo con amigas, a parte de qué llevas siempre en tu bolso, es: ¿qué apps hay en tu móvil? Siempre acabo descubriendo alguna que desconocía y que me parece la leche. Hemos llegado a un punto en el que literalmente hay apps para todo así que he pensado: ¿por qué no compartir las mías? 

    True Caller: se trata de una app en la que copias los números desconocidos de la gente que te llama y te dice quién es la persona que te ha llamado. Funciona el 90% de las veces y es súper útil para saber si alguien se ha equivocado y para devolver las llamadas.

    Maya o Love Cycle: esta app sirve para controlar los ciclos menstruales, tiene un calendario, alertas e incluso puedes marcar tus síntomas y con el tiempo acaba prediciendo por completo la duración y estado de tus ciclos. Es súper útil si no eres regular para saber cuándo te va a venir, para llevar un control de tu vida amorosa o si te estás intentando quedar embarazada pero para mi gusto el plus está en que es una app bonita y discreta en cuanto al diseño, mucho más bonita que otras que he encontrado por ahí.

    Vivino: es una red social de vinos en la que puedes hacer fotos de las botellas que bebes y te dice las opiniones que le ha dado la comunidad en relación sabor y calidad precio y te permite hacer a ti tus propias valoraciones que puedes compartir con los demás o simplemente guardarte para ti. Me gusta porque es una manera bonita de recordar los vinos que has tomado y te permite aprender un poco más sobre el tema y no aceptar vinos mediocres a tientas y poner cara de poker cuando te ofrecen probarlo. Además es una gran forma de empezar conversaciones en la mesa porque el vino es de lo primero que se escoge!

    Bandsintown: una app que revisa tus listas y artistas de Spotify y te dice cuándo van tus artistas favoritos a tu ciudad. Además puedes manejar la lista de artistas a los que quieres tener vigilados y en qué ciudades o países para ir a verlos y te salta una alerta en el móvil en cuanto confirman lugar y destino por lo que puedes estar pendiente para cuando salgan las entradas. Súper útil! La encontré cuando acabé harta de buscar cuándo volvería Elton John a España y le pregunté a mi amigo Borja si conocía alguna app que pudiera ayudarme y rastrear por mi. Lo que os decía: hay apps apara todo.

    Telpark: para el pago del parquímetro en Madrid. Dos clics, te geolocaliza, no tienes que meter tu matrícula (es de estas cosas que no consigo retener en mi memoria) y te avisa cuando está a punto de vencer. Calidad de vida +1.000.

    Fintonic: para controlar tus finanzas. Sobre finanzas y gestión del dinero tengo pensado hacer un post a parte porque desde que me he independizado, estoy haciendo un duro master al respecto pero si hay una app útil, es esta: categoriza tus gastos, te dice cuáles son los fijos, te pone en sencillos gráficos en qué se te va el dinero y el estado de las cuentas que puedas tener en diferentes bancos. Una maravilla para ver cuánto tienes, cómo vas y en qué se te está yendo el dinero.

    ¿Cuáles son vuestras favoritas? ¿Alguna recomendación? ¿Las conocíais?

    ¡Me alegro mucho de estar de vuelta!

    p.d: si os guardáis el blog en el escritorio de vuestro móvil se os formará una app con el limoncito de June Lemon con el que tendréis acceso enseguida. Llevo casi todo el año trabajando en las mejoras de diseño del blog y esta es una de mis favoritas!

    p.d: creo firmemente en la sabiduría colectiva y me encantan las recomendaciones así que si os apetecen más, aquí van mis favoritos de belleza.

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  • Viaje a Comporta

    Este verano estuve durante cuatro días recorriendo la costa del Alentejo en Portugal para llegar a Comporta, un pueblecito en mitad de la nada en el que inexplicablemente abunda la gente guapa, las tiendas de decoración y mobiliario y las playas infinitas poco masificadas de las que ya no se encuentran en ninguna costa de España. Aunque ahora mismo está lloviendo fuera y volvemos a llevar calcetines, tenía pendiente contar mi particular ruta por la zona con mis playas favoritas, el mejor arroz negro y lo que más me gustó de esa zona aún relativamente desconocida…

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  • Un finde en Ginebra

    fin de semana en ginebra planes

    Para combatir la dureza del trabajo en agosto, este verano decidí escaparme unos días a Ginebra. Jamás me imaginé que se trataría de una ciudad con tantos planes y tantas cosas que hacer sin pasar calor y sin encontrar los diez mil turistas que aplastan los adoquines de cualquier lugar del Mediterráneo. Ginebra es un destino secreto, con el glamour inusitado del que no sigue modas pero sabe divertirse, el que escapa de lo típico y quiere disfrutar de la ciudad, la naturaleza y ve con la mente abierta un concepto más extenso y diferente del clásico “verano”.

    Aquí va mi particular guía secreta de Ginebra, con uno de los amaneceres más bonitos que he visto en mi vida, un picnic en las montañas a lo Sonrisas y Lágrimas y unas callecitas con casas de colores y tranvías que parecen sacadas de Pinterest…

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  • Viaje a Salina

    Siempre vuelvo a Salina, una isla escondida en el archipiélago mediterráneo de le Isole Eolie por la que no pasa el tiempo. Fui por primera vez en 2009 a casa de mi amiga Milena, que es palermitana, con unos amigos y desde entonces siempre he vuelto a bañarme en sus aguas verdes cristalinas, a admirar Lípari desde los miradores de las casas colina arriba y a tomar granita de panna e fragola en el chiringuito azul de Da Silvio, justo delante del puerto de Santa Marina di Salina.

    Pero esta vez me trajo hasta la isla algo mucho mejor… La boda de mi amiga Milena con un gran chico. En una visita fugaz, recordé cuantísimo adoro esa isla y me pregunté cómo era posible que nunca hubiera hablado de ella por aquí tanto como se merece!

    Todas las fotos son mías. :)

    Todas las fotos son mías. 🙂

    Salina es una isla montañosa, de origen volcánico y súper verde. Es el típico pueblecito italiano de postal que te imaginas, una mezcla entre nuestra ibiza menos masificada y nuestra Formentera más grande. Las casas son de todos los colores: azules, blancas, rosas, amarillas contrastado con la vista azul del mar, el verde de las parras y el rosa intenso de las buganvillas. Pasear por cada rincón, ta sea a pie o en barco, es todo un placer para la vista.

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    Nada más llegar al puerto en Aliscafo, el ferri que te lleva desde Palermo (entre otros lugares) a las Eolias, encuentras el chiringuito azul de Da Silvio, donde es obligatorio sentarse, maleta y todo, a refrescarse con una granita fría, que es un granizado natural de frutas con un sabor de los que en la ciudad ya no se encuentran. Además puedes mezclarlo con nata y un brioche y para ya tocar el séptimo cielo sin apenas haber recorrido tres metros.

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    Cuando te repones del calor y del pane, puedes subir por la calle principal del pueblo, Via del Resorgimento, mirando las casitas de colores y las tiendas, las mismas que encontré la primera vez que vine hace siete años. Siete años. La misma tienda de gafas de buceo, la de los neceseres y pareos de pulpitos, la joyería, la verdulería, el cartel escrito con rotulador negro sobre un cartón viejo que reza: Ci sino capperi. Las de toda la vida. La misma señora secando compulsiva y rutinariamente los tomates al sol mientras los mira desde la otra acera sentada en su silla, con la casa abierta de par en par.

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    Comentaba con mis amigos que parte del encanto de Salina sigue siendo lo remota que es, aquí no ha llegado la globalización. Siendo preciosa, no hay boutiques de firmas conocidas, ni cadenas de restaurantes, ni nada que merezca la pena ser nombrado como de moda, salvo la propia isla en sí misma. Salina está cuidada pero se mantiene genuina y anónima, la receta del verdadero lujo. No se ha convertido en un outlet como tantos otros sitios que visitamos con grandes esperanzas e ilusión y acaban convirtiéndose en otro rincón de Pinterest entre Starbucks. Salina es auténtica. Es la isla a la que me vendría a escribir un libro o a meditar de mayo a julio, cuando ya empieza a hacer calor pero aún no está abarrotada.

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    La calle principal está llena de hotelitos con encanto como Cinque Balconi, el Mercanti di Mare o el Punta Barone. Si os quedáis en esta parte de la isla (porque Pollara y Malfa también son espectaculares, no dejéis de ir!) yo recomendaría alquilar una casita en lo alto para poder ver el mar desde la terraza y pasar ahí las noches de fresco mientras ves las lágrimas de San Lorenzo en agosto o la via láctea en cualquier día despejado del año. No tiene precio.

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    Merece la pena alquilarse un barquito y comprarse unas gafas de buceo. Es una isla salvaje en la que aún quedan pulpos, erizos, corales y pececitos por todas partes pero lo mejor son los baños, las calas de agua increíble entre rocas inmensas que te recuerdan que Dios existe. Por las mañanas con Milena y todos nuestros amigos, comprábamos  pizza al taglio para un batallón y ensaladas que preparan en las tiendas del pueblo con los ingredientes al gusto para tomarlas después de mucho sol y doscientos chapuzones.

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    También es precioso Capo Faro, donde se casó mi amiga y desde donde se ven unos atardeceres espectaculares. Y sin desmerecerlos en absoluto, están también los que se ven en el Hotel Signum en Malfa, aquí vine en mi primer viaje y aún recuerdo la intensidad de ese naranja en el cielo y cómo se reflejaba en nuestras pieles. Me acuerdo de una noche de música en vivo en un jardín verde espectacular. Parezco una vieja hablando así pero es que esta isla saca todo lo que tengas de sensible, como si estuvieras en una versión veraniega de La Grande Bellezza. Es uno de estos sitios que no se olvidan, de los que da pena marcharse y a los que quieres volver incluso antes de haberte ido.

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    Esta vez me trajo a la isla el mejor de los motivos y fue doblemente bonita por la boda, la intensidad de las emociones y la alegría que durante esos días contuvo pero encontraré motivos para volver más pronto que tarde, lo juro. Esos gatos adormilados, esas paredes desconchadas, esos limones gigantes… Esa rabiosa belleza de isla que sabe lo que esconde, ese secreto… ¡Volveremos a vernos!

    Y si os decidís a ir, no dejéis tampoco de viajar a las otras islas que también son un espectáculo: hacer un trekking por Stromboli de noche, mientras entra en erupción, tomarse una copa en el hotel Raya de Panaera, comprarse un de sus caftanes y hacerse uno de sus zapatos de cuero artesanos, perderse en Alicudi y Filicudi que según me han dicho, son tan salvajes que no hay restaurantes, la noche de Lípari… Qué lugar. ¡Tenéis que ir!

    Este post va dedicado a mis amigos Mikel, Azzu, Laura, Sara y Milena ya que sin su compañía la isla no sería lo mismo.

    P.d 1: Otros viajes de verano a Mallorca, Javea, El Algarve y Formentera.

    P.d 2: Mis lugares favoritos de Sicilia y uno y dos viajes a la isla.

    En mi maleta de Sicilia…

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  • Viaje a China

    Durante el mes de junio me fui con mis amigas a visitar a mi amiga Pati, que vive en China desde hace un año. Viajamos por Pekín y Shanghai y aquí van algunas de las cosas que más nos impresionaron…

    Pasamos tres días en Pekín y tres en Shanghai. Aunque China es enorme y ni de lejos hemos visto todo lo imprescindible creo que estas dos ciudades son muy buen primer contacto por el contraste que representan. Por un lado Pekín es la capital y aún conserva los hutones antiguos y la arquitectura típica china y mulanesca que uno se imagina cuando habla del país. Por otro lado está la vida de expatriados y el lujo de Shanghai, una ciudad construida a lo alto en diez años que aún así conserva mucho sabor. Además yendo con Pati, que ya es local pudimos hacer muchas cosas auténticas…
    En Pekín hicimos todo el turismo de rigor. Fuimos a la ciudad prohibida visitada por millones de chinos cada año y también al Templo del Cielo (Heaven Temple) y al Palacio de Verano, que es espectacular. Después salimos de fiesta por Sanlitun, que es básicamente una calle con bares y un señor llamado Mojito Man que sirve unos bombazos alcohólicos que con el segundo vas volando. Conocimos a muchos otros expatriados y fue divertidísimo. Allí estábamos tomando algo entre las bolsas de basura (literalmente) y señores viejos chinitos que vendían cosas, mientras que en Shanghai fuimos a M1nt y al Bar Rouge, con gogós, acuarios con tiburones y los mejores dj’s del Tomorrowland… Los contrastes en este país son increíbles.

     

    Lo que más me gustó de Pekín fue visitar la muralla china. Aunque suene a cliché es una auténtica locura. Se puede visitar por muchas partes y nosotras fuimos a una, a dos horas de Pekín que estaba muy bien conservada, aún mantenía los minaretes y lo mejor: se subía en telesilla y se bajaba en TOBOGÁN. Sí, sí, bajé en tobogán de la muralla china. La vista es espectacular pero sobre todo, lo emocionante es pensar hasta dónde es capaz de llegar el Hombre y qué tipo de construcciones es capaz de idear. Aunque cuando se terminó nunca llegó a detener el ataque de nadie fue un absoluto signo de poder porque, si de algo se hace valer China, es precisamente de eso.
    Otra de las cosas que más me gustó de la capital fue visitar los hutones. Me sorprendió muchísimo que en una ciudad de millones de personas, sucia y llena de caos, puedas encontrar estas comunidades de vecinos antiguas, ahora muchas de ellas transformadas en mini barrios hipsters donde artesanos y artistas emergentes venden sus mejores piezas entre cafeterías con jardín que no tienen nada que envidiar a las de Brooklyn. Al los que fuimos nosotras, que no son los turísticos, son los que están al lado del templo del Lama.

    Aunque parezca mentira, los chinos siguen flipando cuando ven occidentales. Gran parte del turismo de China es interno, es decir, que son los propios chinos los que visitan, por lo que muchos vienen de regiones más remotas en las que los occidentales son una auténtica rareza y cuando estás visitando te das cuenta como tienes a un grupo de señoras haciéndote fotos sin ningún complejo y algunas y algunos pidiéndote que poses con ellos. Las primeras quince veces aceptas encantada, las siguientes doscientas acabas un poco hasta el gorro!

     

    Comimos en muchos sitios de la calle increíbles, de los que no os se decir dirección porque eran muy locales. En Fanjia hutong (uno de los barrios típicos de los que os hablaba) comimos cordero a la brasa que cocinaban enfrente de ti y después tú con un cuchillo te ponías a cortar los trozos de la carne como en un kebap. Comimos también en otros sitios pato pekinés y muchas judías con ajito que estaban de muerte, además de dumplings y miles de platos que en realidad, no tenía ni idea de lo que eran.

    De compras fuimos al mercado de las perlas (Hongqiao Market). Antes de recomendarlo debo decir que yo sólo entré porque iba con una amiga que conocía las tiendas escondidas que además van cambiando de sitio de cuando en cuando. No me atrevería a meterme allí sola ni a recomendaros que lo hicierais porque la sensación es de que es un centro comercial abandonado (aunque todo está, pero muy escondido!). Allí hay una tienda de electrónica llamada Pol & Liz en la que las cosas que venden son de calidad y de confianza (estaba lleno de tarjetas de todos los pilotos de aerolíneas que viajan a Pekín frecuentemente) y merece la pena comprar. Aún así, hay es mejor ir con alguien que sepa!! Si no da miedillo (al menos a mí). :s

    Mercado de Panjiyuan

    También estuvimos en el mercado de artesanía, decoración y antigüedades más chulo de Pekín que se llama Panjiyuan y puedes encontrar jarrones de colores, joyas y trajes típicos mogoles, pinceles de caligrafía china y todo lo que te puedas imaginar. Es inmenso y tiene un pasillo para cada tipo de artesanía, es para pasarse toda una mañana paseando, recorriendo, comparando y empapándote de todo. ¡Auténticamente chino!

    Paseando por The Bund

    En Shanghai, por el contrario fuimos a los típicos mercados de turistas en los que los chinos comerciantes regatean salvajemente y aún así te sablan más. También tuvo su encanto y esos no daban miedo, estaban bien a la vista. 🙂 Allí paseamos por el Bund, el malecón en el que se pueden ver los edificios de corte europeo del siglo XVIII y XIX y cruzando el río, subimos al segundo edificio más alto del mundo conocido como La Perla.

    Foto de Uranita 

    Salimos por M1nt y el Bar Rouge y una de las noches, cenamos de homenaje en M on the Bund, un restaurante de nivel medio alto con unas vistas increíbles del skyline de Shanghai donde además, nos encontramos en la mesa literalmente de al lado, con Matt Damon (!!!). Otra forma de ver el skyline de Shanghai de forma más económica e igualmente impresionante es subiendo al ático del Captain Youth Hostel (que además como hostal no tiene ninguna mala pinta! En el que estuve yo ni lo menciono porque estaba muy céntrico pero fue una chufa!).

    Otro sitio interesante para tomar una copa y cenar comida italiana es Doctor Wine, estuvimos por recomendación de unos amigos españoles que viven allí y cuando se lo conté a una amiga china del máster me dijo que ella iba mucho y que estaba muy bien informada. 🙂

    Foto de Uranita

    De tiendas, paseamos por la calle principal de Nanjing Road desde el Bund hasta People’s Square y sobre todo por las calles que la cruzan, que están llenas de vendedores con peces vivos en barreños enanos dispuestos a ser cocinados y todo tipo de animales vivos entre el caos de motos y coches. Los mejores dumplings que probamos los tomamos en Ding Tai Fung.

    Con Uranita en los Jardines de Yuyuan

    Pero a mí lo que más me gustó de Shanghai sin duda alguna, fueron los Jardines de Yuyuan, que eran la antigua casa de un funcionario imperial y que son impresionantes. Los jardines están llenos de recobecos con detalles y artesonados allá donde mires; para entrar y perderse unas horas. Además está rodeado de un complejo de edificios chinescos típicos más turísticos con tiendas y Starbucks donde se pueden comprar souvenirs o tomar algo.

    Desde luego a China hay que volver. Esto ha sido sólo el principio y he de decir que me he quedado con ganas de más. Dicen los propios chinos que en su país se pueden encontrar todos los escenarios naturales del mundo y yo eso quiero verlo. De momento ya planeo cuándo y cómo ir al Tíbet próximamente…

    Espero que os haya gustado! ¿Habéis estado en China? Si probáis alguna de mis recomendaciones, contadme! Me hará muchísima ilusión. 🙂

    p.d: viaje a Perú y viaje a Camboya!

     

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  • Un finde en Palma de Mallorca

    New in the jukebox

    Todas las fotos son de una servidora.

    Hace unas semanas fui con mi amiga Bego a Palma de Mallorca. Hacía muchísimo que no iba y casi se me había olvidado lo bonita que es la isla y la ciudad. Fuimos a la playa, recorrimos la ciudad, tomamos sobrasada y descansamos en pleno campo durante un fin de semana largo…

     

    El primer día lo pasamos en el campo, el viernes mi amiga Bego organizó una torrada, una barbacoa mallorquina con sobrasada, pan con tomate de ramallet, que es un tomate enano que se utiliza para restregar en el pan, carne, salchichas, vino para acompañar y de postre ensaimada. Estuvimos con todos sus amigos charlando hasta que se puso el sol y tomando gin tonics… Plan más mallorquín y mejor, imposible.

     

    Al día siguiente recorrimos Palma, que es una ciudad preciosa. Lo mejor fue que mi amiga Bego me enseñó toda su vida: dónde fue al cole, dónde compraba los bocatas… Todos los escenarios que han formado parte de su vida! Por la noche fuimos a cenar a Patrón Lunares, que tiene mucha gracia y que es un poco como estar en Madrid pero en Mallorca. Está en el barrio de Santa Catalina, lleno de barecitos y rincones que merece la pena recorrerse una tarde.
    De todas las tiendecitas y bares que recorrimos, me quedo con Addict, una tienda para ropa de chico que traen de todas partes del mundo y de la que no hay nada que no le llevarías a tu novio, a tu padre, a tu primo o a ti mismo. Otra cosa que me hubiera llevado a granel es la tela de llengos mallorquina de la que hacen cojines, manteles, neceseres, posavasos… El mejor souvenir.
    Otro día fuimos a bañarnos a Portal Vells, una calita cerca de Palma. Para mí el mayor placer y encanto de las Islas Baleares es el color del agua, esas calas pequeñas con aguas cristalinas que te hacen pensar que estás en el Caribe. Tenemos en España un tesoro.
    Por la tarde, nos fuimos a Valldemossa, un pueblecito de piedra precioso con unos atardeceres increíbles. Paseamos por las callecitas del pueblo, vimos el ayuntamiento y nos tomamos la típica leche de almendras que está buenísima.
    El día que nos volvíamos, nos levantamos pronto y nos fuimos a Felanitx, un pueblecito al sur de la isla con un mercadillo los domingos en el que venden cosas tradicionales mallorquinas muy bien de precio y después nos fuimos a Es Trenc, que es mi playa favorita de todos los tiempos.

    Fue un puente perfecto. Me quedé con muchísimas ganas de seguir recorriendo la isla y descubriendo más pero sobre todo, me quedé con ganas de pasar más tiempo con mi amiga Bego, que es la mejor guía de la isla que hubiera podido tener. Muchísimas gracias. :)))

    ¿Habéis estado en Mallorca? ¿Dónde vais este verano?

    p.d: un finde en Córdoba, un finde en Lerma y un finde en Javea.

     

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