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  • Siete trucos para aprender a ahorrar

    trucos para ahorrar

    Desde que me independicé hace un año he aprendido un par de cosas sobre economía domestica. He rozado la bancarrota, he tenido que decir no, he reeducado (algunos) de mis hábitos de consumo y he conseguido ahorrar aprendiendo un par de cosas por el camino…

    Hay que tener un plan: parece básico pero si preguntas a tu alrededor, te sorprenderás al escuchar cuánta gente no lleva un control de sus gastos y sus ingresos. La regla número uno de una economía doméstica saneada es saber cuánto ganas, cuáles son tus gastos fijos, cuánto vas a apartar para ahorro y cuánto te queda para gastar en todo lo demás el resto del mes.

    La mayoría de la gente utiliza para esto un sencillo excel con sumas y restas pero yo, que soy un poco más de la vieja escuela, llevo dos años utilizando un Kakebo, que básicamente es un libro de cuentas japonés (muy mono, por cierto) en el que apunto todo (TODO) lo que me gasto cada día: desde un café, a un viaje, a una volada de peluca en Zara. Así llevo control de cómo va mi gasto semanal, cómo puedo compensarlo con otras semanas o cómo frenarlo para evitar pedir un rescate a mis propios ahorros.

    Ahorrar es fundamental: da igual cuánto ganes. El ahorro no es una cifra, es un hábito. Aparta todos los meses una cantidad por pequeña que sea para el ahorro y automatízala en tu banco para que desaparezca de tu cuenta nada más entrar tu nómina. No sabes la tranquilidad que da pensar que mes a mes estás creando un colchón para emergencias, gastos imprevistos, el futuro, inversiones en bolsa, bodas en Algeciras o para darte un buen capricho al final del año.

    Fija tus objetivos: una vez que has determinado tu plan de gasto y de ahorro, es hora de pensar en el futuro próximo, medio y lejano. Pregúntate a ti mismo cuáles son tus objetivos a medio plazo y para qué te gustaría ahorrar: un viaje de verano a la entrada de un piso, la decoración de tu próxima vivienda, una reforma, un coche, formar tu propia familia, materializar una idea de negocio o la jubilación (para la que ya podemos ponernos las pilas !). Fijar unos objetivos vitales me ha ayudado a contener el gasto del día a día. Cuando me quiero dar un capricho, reflexiono sobre cuánta ilusión me hace, cuán útil me será y sobre todo, si lo que quiero realmente pesa más que esa inversión en decoración con la que estoy soñando y para la que seguro necesitaré ese dinero. Es súper efectivo.

    Invierte bien: esta ha sido mi mayor lección este año. Los bolsos pasan de moda pero jamás te arrepentirás de haber comprado ese billete de avión. Invertir en experiencias con amigos, familia, pareja o en solitario es lo más gratificante y enriquecedor que podemos hacer por nosotros mismos. A mí me encanta comprar ropa y no fue hasta que me independicé cuando realmente contabilicé la millonada que me acaba dejando en cosas efímeras, que no te pones tanto y que te quitan de cosas muchísimo más apetecibles e importantes. Priorizar es clave.

    Compra de forma inteligente: compara precios. A día de hoy, la información sobre casi cualquier cosa está en Internet y puedes consultar los mejores precios en supermercados, belleza o electrónica por mencionar algunos. Antes de lanzarte impulsivamente a por algo, mira en Amazon que suele tener precios muy buenos, compra productos en rebajas o espera a días de descuento para cosas que no necesitas inmediatamente. Comprueba tus facturas, reclama y haz preguntas si los números no te cuadran y sobre todo, reduce tus gastos fijos a lo realmente imprescindible. Si te pones a repasar a cuántas cosas estas suscrito, seguro que encuentras mensualidades que ni sabías que existían y de las que te puedes dar de baja: desde tu tarifa móvil o fibra óptica anticuada que pagas por defecto, a tu anualidad de la asociación de amigos de las aves. Repasa todos tus gastos, infórmate, selecciónalos conscientemente y busca lo máximo por lo mínimo. Parece una tontería pero mes a mes te ahorrarás una cantidad que podrás invertir en otras cosas como viajes, ahorro, un capricho que te emocione o mayor holgura a final de mes.

    Invierte aún mejor: una vez tienes controlado el gasto, el ahorro y el consumo mensual es un buen momento para hablar con tu asesor bancario, investigar en Internet y quizá hacer tus primeros pinitos en La Bolsa. Cada uno escoge en lo que desea invertir pero lo importante a recordar es lo siguiente: no dejes tu dinero parado, busca siempre que se multiplique y siempre obtengas más de lo que metiste, que rente. Mételo en un banco que ofrezca la mayor rentabilidad para tus ahorros (aunque ahora son muy bajas), aparta un poquito para meterlo en bolsa y haz crecer tus ahorros a la vez que trabajas. Investiga, compara y pregunta a gente de confianza para asegurarte de que estás moviendo tu dinero con intención y no limitándote a hacer lo más cómodo: quedándote en el banco de toda la vida en el que están tus padres sin mirar más allá.

    Fija tus valores de consumo: a veces, al introducirnos en el maravilloso mundo de la economía doméstica y sobre todo cuando lo hemos hecho muy mal (llegar a final de mes con 5€ en la cuenta) o muy bien (estamos ahorrando una pasta), es fácil caer en la “racanería”. En mi caso, he aprendido a decir no a cenas fuera que no me aportan o a compras innecesarias; sin embargo, considero que los gastos en cultura (exposiciones, conciertos, viajes), bienestar (Pilates, belleza, cosas que me hacen sentirme bien) y alimentación (alimentos bio, de temporada, cenas buenas con mi gente) son una gran inversión en la que con gusto pongo mis euros a trabajar. Al final, todo esto va de comprar menos pero comprar mejor y gastar de manera mucho más consciente, dando valor y utilidad a todas nuestras posesiones, escogiendo con mimo todos los accesorios de nuestra vida para ser más sostenibles, más responsables y sentirnos mucho mejor con nosotros mismos en el corto y largo plazo.

    Aunque imagino que no os he descubierto América, estos son consejos sencillos que he aprendido por experiencia, que a mí me han ayudado a gestionarme y que me apetecía compartir aquí; ¡porque nunca sabes para quién van a ser útiles o qué otras aportaciones te pueden hacer para seguir aprendiendo!

    ¿Cuáles son las lecciones más valiosas que habéis aprendido respecto a vuestro ahorro y vuestro consumo? ¿Qué os dice vuestra experiencia? ¿En qué os gusta gastar y cuál es vuestro agujero negro?

    P.d: un libro que me encantó y que sentó las bases de mi organización no sólo a corto si no a medio y largo plazo fue Rich Bitch, del que hablé aquí.

    p.d 2: las seis mejores aplicaciones para tu smartphone.

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