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2014

  • 2014

    New in the jukebox

     

    2014 ha sido la leche. Podría decir que este ha sido el año de la remontada. Si alguna vez hice limpieza de ropa, este año ha servido para hacer limpieza interior, mirar hacia dentro, crecer hacia fuera. El año en el que dejé de echar sal a mis heridas. El año que mejor me lo he pasado de todos. He viajado por medio mundo, he salido hasta el día, me he partido de risa con mis amigas de las que no me he separado, he descubierto pasiones como el placer de estar sola y no necesitar de nada ni de nadie. Sentirse plena y a gusto con la vida. He trabajado a tope, he empezado un máster, he dejado ir y he encontrado un tesoro insospechados que han sido de lejos, lo mejor. He escrito como nunca. De estos años en los que haces repaso y piensas “así que esto es un buen año”, de estos que te sientes orgullosa. Olé 2014. Gracias por compartirlo aquí conmigo.

    He imaginado mi casa, la he descrito como si la estuviera viendo y espero materializarla algún día.
    Empecé el año viajando a París, en una ruta invernal que me llevó a recorrer media Europa.
    Mis compañeros de trabajo flipaban. 🙂
    Pensé y repensé en el amor generoso; ese que es libre, no exige, no quiere cambiar al otro.

    Descubrí a Andrew Bird y el arte cósmico de Ana Himes.
    Fui tremendamente feliz en mi trabajo.
    Aluciné con las puertas de Klemens Torggler.
    Mandé todas las inseguridades a tomar por culo y me corté el pelo.
    Vi La Gran Bellezza y deseé volver a Roma.

    Inauguré A Day in the life y compartí una rutina en Milán, Madrid, Luxor, Helsinki y Toledo.
    Me compré unas Porselli en Milán.
    Reflexioné sobre el secreto de las relaciones largas y alguien me dijo que ojalá pudiera explorar el mío! 🙂
    Supe lo sexy que es un hombre que sabe lo que quiere.
    Esos primeros besos.

    A veces fue duro. Escribí desde lo más profundo de mis entrañas y lo dejé todo fluir y pasar.
    Pensé en la vejez y en el paso del tiempo.
    Descubrí que se puede vivir en frente de Notre Dame sin pagar y con trabajo.
    Volví a Australia y terminé de recorrer el subcontinente.
    Sobrevolé la barrera de coral. Nadé en ella. Vi canguros. Comí una de las mejores carnes de mi vida y estuve en el hotel más increíble jamás contado. A sólo un océano de La Antártida.

    Quise entrar en un cuadro de Josep Moncada.
    Escribí una oda al azul.
    Adoré como adoro ahora a los hombres que aman a las mujeres.
    Viví sin miedo.
    Di todos mis trucos para hacer limpieza.

    Salí en un anuncio de Ikea!
    Soy más June que nunca!
    Saboreé consciente el Umami.
    Segundas veces SÍ fueron buenas. Fueron mejores.
    Nos abrazamos al sol.

    Me vestí para bodas bautizos y comuniones.
    La importancia de aburrirse.
    Gocé de una vida sin drama.
    Fue verano.
    Fui a Javea.

    Me enamoré del Algarve y de otras cosas.
    Salió a la venta la carcasa de June Lemon!!!
    Os pregunté cómo encontrabais vuestro rato.
    La felicidad de no tener.
    Volví a pasar por el corazón.

    Me pegué un viajazo por las cosas de Cádiz.
    La ciudad parecía un mundo.
    Llegué al Machu Picchu, vi los Andes y aluciné en extremo en una de las cunas del mundo.
    Volví a París.
    Leí la carta más bonita.

    Elegí mi nuevo perfume.
    Hice un día detox.
    Os conté mis tres imprescindibles que me llevo a todas partes.
    Así es como pierdes a una chica. Sólo queremos que nos quieran.
    Ser feliz no lo es todo.

    Volví a Roma y vi con mis ojos lo disfrutón que se puede llegar a ser.
    Hubo días en los que no hice nada.
    Cumplí 25 y lo celebré por todo lo alto.
    Aprendí lo que es la gente de viernes.
    Empecé un MBA para aprender como una esponja.

    Juré no enamorarme jamás de un músico o artista. 😉
    Encontré calor que me curó el invierno.
    Estuve con las mejores amigas del mundo.
    Lo que esconden las mujeres que dicen mucho te quiero.
    Viajé a Camboya con lo que me quedaba ahorrado y descubrí un mundo.

    Encontré lo que buscaba.

    Estoy tremendamente agradecida y os deseo que este sea un gran año para todos también. Dejar ir, mirar hacia dentro, conocerse, aceptarse, viajar, salir, disfrutar y sobre todo, dejarse llevar, han sido las claves de este año. The eye of the tiger está aquí y en vosotros y en todas partes. A tomar por saco el drama y lo malo evitable. A disfrutar! 2015 allá vamos!
    Muchas gracias a todos los que me leéis aquí, a los que comentáis y a los que observáis en silencio. Muchísimas gracias. Feliz año.
    p.d: 2013 a examen. Fue un año duro pero muy necesario y también lleno de cosas buenas.
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