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Viaje a Marrakech

Marrakech es una de esas ciudades del mundo que sorprende e impacta al viajero que la visita. Parece mentira que un lugar tan exótico y una cultura tan diferente esté a la misma distancia en avión que Londres. Un viaje que no deja indiferente a nadie y que actúa como una lobotomización de la rutina al entrar en un mundo nuevo y aunque se trate de un viaje de tres días, parezca que te has ido muy muy lejos.

El pasado puente de octubre cuatro días a conocer a fondo Marrakech, era mi primera vez en Marruecos y sólo estoy deseando volver para conocer todas sus regiones: el desierto del Sahara, la costa, sus pueblos como Essaouira, Fez, Tunez o Chezchaouen. Aproveché este viaje para recorrer la ciudad a fondo y estas fueron mis impresiones, mis direcciones y mis consejos favoritos de la ciudad ocre.

El primer día llegamos por la mañana y nos quedamos en el Riad Amira, un riad precioso escondido dentro de la Medina (el casco antiguo de la ciudad) a diez minutos andando de la plaza de Yamma el Fnaa. Los riads son antiguas casas reconvertidas en hotel con entre cuatro y diez habitaciones orientadas en torno a un patio interior fresco y bonito, resguardadas tras murallas altísimas. Desde fuera, cuando ves la puertecita y la atraviesas, jamás crecerías que esas casas estuvieran en esas callejas. Marruecos, como tantos otros países, es un destino al que ir sin reservas y con el corazón abierto, ya que no dejará de sorprenderte. Nuestro riad estuvo muy correcto, limpio y recomendable aunque quizá un poco lejos para los paseos nocturnos.

En el Riad Amira

Dónde dormir: en Marrakech hay increíbles riads boutique que merecen increíblemente la pena. Si volviera, no dudaría en intentar reservar en El Fenn, el hotel más bonito de Marrakech sin duda (tenéis que ir a visitarlo aunque no os quedéis), el Riad de Tarabel (fino, discreto e increíblemente bonito), el Riad Abracadabra (gestionado por unos españoles), Riad Le Jardin Secret (con mucho encanto), Riad Chambre des Amis (coqueto) y Riad Yasmine, de fama de Pinterest mundial por su famosa piscina y sus colores jade, tan característicos de Marruecos.

El famoso Riad Yasmine. Foto de Traveler UK.

Después de dejar las maletas, nos fuimos a explorar la ciudad empezando por la Plaza Yamma el Fnaa que es lo más parecido a estar en uno de los bazares que salen en las películas de Indiana Jones. En la propia plaza hay encantadores de serpientes y lugareños vestidos con trajes regionales haciendo bailes populares en los que entran en trance, muy llamativos. Cuidado con las fotos en esta zona ya que si la haces estás obligado a dar una propina porque todos los que están allí viven del turismo y utilizan esas actuaciones como medio de vida. La plaza, con toda su vivacidad, puede ser un lugar agobiante en algunos momentos pero es increíble. Os recomendaría llevar cuidado con comer allí y tomar los zumos que te ofrecen en la calle. Merece la pena sentarse en una de las terrazas que dan a la plaza, coger un buen sitio y simplemente ver el jaleo que se arma. Lo mejor es que pese a ser turística, la gente de la zona sigue reuniéndose allí a juntarse con sus amigos, sigue siendo una plaza local y viva, lo cual lo hace todo más auténtico y natural.

Paseando por las callejuelas de la medina

Para mí, lo mejor de las calles de la medina es vagar sin rumbo descubriendo por las callejas todo tipo de tiendas, colores, olores y sabores. En nuestro primer paseo encontramos tiendas escondidas de decoración con muebles increíbles de hueso de camello y las famosas lámparas marroquís en tamaños gigantes que dan esa luz tan especial. No eran las clásicas tiendas de bazaar si no otras más escondidas, más especiales. Todo es pasear y dejarse sorprender. En esta ciudad da la sensación de que aún pueden pasar cosas inesperadas y de que aún se pueden encontrar tesoros entre sus calles. Lo mejor es caminar sin prisa y no encapricharse de lo primero que se ve, si no hacer un buen estudio de mercado, ya que muchas de las tiendas tienen cosas parecidas.

Sobre comprar en el zoco de la Medina: algunos trucos que yo aprendí son 1) no te dejes llevar por lo primero que ves, da una buena vuelta de reconocimiento ya que es muy probable que lo vuelvas a encontrar en otro lugar y cuando lo hayas visto todo, valoras el precio y el que te haya parecido más bonito, 2) evita comprar en las callejas más comerciales (sabrás cuales son) porque todos los souvenirs son Made in China y no tienen nada de especial, además de que los precios son más caros; 3) regatea siempre, yo personalmente odio el regateo pero aquí no queda más remedio. Todos los precios son negociables y están acostumbrados a dar precios muy altos y bajar hasta precios muchísimo más bajos, yo te aconsejaría que fueras negociando hasta conseguirlo un 60-70% más bajo del precio que te den al principio. No obstante, mi filosofía con el regateo es que un buen negocio es cuando sientes que has pagado el precio que estabas dispuesto a pagar por el artículo y las sensaciones que este te da y para nada significa que un buen negocio sea conseguir el precio más bajo del mundo para demostrar que eres el más listo de tu grupo. 4)  Las propinas están a la orden del día, son expertos en turistas por lo que si pides cualquier indicación o si ellos mismos te la ofrecen, después te van a pedir una propina y a menudo podrían decirte que la que les has dado es muy baja, esto es inevitable, pero mi consejo es que no te dejes intimidar y que hagas lo que consideres justo, no lo que te pidan hacer.

En el Jardin Majorelle

El segundo día salimos de las murallas para visitar el Jardin Majorelle, antigua casa del diseñador Yves Saint Laurent, que fue una de las visitas que más me gustó con sus miles de cactus y sus espectaculares muros azul klein. Por la tarde, visitamos diferentes palacios antiguos y nos tomamos una cerveza entre cientos de españoles (es de los pocos lugares en los que sirven alcohol!) en La Mamounia, el hotelazo que fue palacio y que tantos años ha sido el mejor hotel del mundo. A mi juicio, prefiero sin duda ir a un riad más íntimo, más exclusivo y con muchísimo más encanto que este mastodonte espectacular pero lleno de occidentales y de lujos que bien podrían ser más rusos que marroquís. Aún así sin duda merece una visita para que cada uno se pueda hacer su propio juicio y sentirse Carmina Ordoñez por unas horas.

Marrakech, la ciudad ocre. Foto de Meet you at the Bridge.

Al día siguiente, nos apuntamos a un tour de cuatro horas caminando para conocer mejor la ciudad. Esto me parece imprescindible para conocer bien la cultura y responder algunas preguntas que surgen a medida que pasas los días por allí como por ejemplo, por qué la ciudad es tan bajita, por qué es ocre, por qué las calles son enrevesadas o por qué no hay mujeres en los bares. Cualquier tour que escojáis está bien y normalmente incluye la entrada a los principales lugares turísticos (palacios, tumbas saadies, la escuela…) que merecen la pena ser visitados (aunque a nosotros nos tocó tragarnos una hora en un lugar de especias en el que nos intentaron vender hasta el último saquito de especias imaginable y eso fue un bajón, la verdad).

Foto del restaurante La Famille Marrakech.

Dónde comer: la comida marroquí es muy diferente, sabrosa y especiada. En nuestro caso, combinamos lugares que íbamos encontrando de comida marroquí más tradicional como Nomad o Naranj con otros más occidentales para hacer “un descanso” como Le Jardin, que es un jardín con azulejos verdes que revisten todas las paredes, precioso. Para desayunar, un sitio muy bonito y especial es La Famille, con zumos y comida orgánica, aunque yo no pude comer nada porque absolutamente todo tenía gluten (mi novio estuvo refunfuñando medio día con toda la razón porque le había llevado a un sitio “de blogger” a tomar lechuga y encima yo no había podido comer nada, pero el sitio es precioso). También merece la pena tomar algo en la Terrace des Epices, desde la que se ve toda la ciudad y en la que además te dan unos sombreros de paja chulísimos para protegerte del sol que después puedes comprar.

En uno de los cientos de puestos de especias

Dentro de las actividades que se pueden hacer en Marrakech, nosotros fuimos a un hamman, en concreto a uno llamado Rosa Bonheur (toda una experiencia que te laven, un lujo y un buen shock) y una de las noches, reservamos una mesa en Dar Zellij, un restaurante muy especial dentro de un antiguo palacete en el que antes de sentarnos, subimos a tomar una copa de vino a la terraza y justo empezó la llamada a la oración, con un eco que se fue agrandando e inundando todas las almenas de la ciudad en un cántico conjunto. Fue sobrecogedor y uno de los momentos más espectaculares del viaje, mientras anochecía. En estos lugares más especiales hay que reservar con tiempo y los menús son más caros a precios occidentales pero merece mucho la pena. Otro que me recomendaron muchísimo fue Dar Yacout.

Cada rincón de la ciudad es altamente fotografiable. ¡No te olvides la cámara!

Sobre orientarse en Marrakech: la Medina es un ensortijado de calles estrechas que puede dar un poco de respeto al viajero. Empezaré diciendo que en general, se trata de una ciudad súper segura en la que los lugareños no interactúan con el turista nada más que para ofrecer ayuda o ser amables. Aunque de respeto de primeras, no vayas con miedo, simplemente ve concienciado, como harías en cualquier otro lugar en el que no conoces las calles. Para orientarnos usábamos Google Maps que te lleva a (casi) todas partes y cuando no encontrábamos un sitio, como nos sucedió con el hamman, un niño se ofreció a ayudarnos después de dar varias vueltas. El personal del hamman nos ofreció amablemente venirnos a buscar pero nosotros nos las dimos de locales y declinamos la propuesta para acabar perdidos y guiados por un niño random. Cuando alguien allí te dice que es difícil llegar a su establecimiento, no vayas de listo y ACEPTA! Además te sorprenderá que la mitad de tus paseos los pasarás esquivando motos a toda pastilla capitaneadas por gente sin caso, burros que transportan todo tipo de mercancías y carros; todo forma parte del encanto particular de la ciudad, ¡bienvenido a Marrakech!

Foto de @doyoutravel en Scarabeo Camp

Me quedé con ganas de hacer una visita al desierto pero requiere varios días. Me hubiera gustado tener más tiempo para poder pasar unos días en el fantástico Berber Lodge a las afueras de la ciudad, hacer una de las excursiones de Scarabeo Camp que tengo tan fichadas o alquilarme una bici para recorrer la medina, pero así tengo una excusa para volver!

Sobre las compras: Marruecos es para mí de los pocos sitios del mundo en los que aún se pueden encontrar cosas especiales que no han sido diseminadas por el mundo gracias a la globalización y la producción industrial. La medina está organizada por gremios y es increíble pasear por las callejas en las que tiñen la lana o trabajan la carpintería de los muebles. Entre las miles de cosas que podríais comprar yo os aconsejaría unas babuchas de yute hechas a mano, algún esculturas bereberes o de las tribus de África (yo compré una cabeza de gato bereber de cobre que tengo en mi recibidor y me encanta), todo tipo de capazos de mimbre y sombreros, chilabas bonitas para usarlas de ropa de casa à la Yves Saint Laurent, cerámica de miles de colores como la de ChabiChic Morocco, lámparas antiguas que dan una miríada de luces, alfombras y artesanía pintada a mano. Marruecos es el paraíso de las compras, si te gusta la artesanía y lo étnico, valórala y diferencia cuándo se trata de un producto hecho en cadena y cuándo estás regateando un producto artesano hecho con esfuerzo por manos locales.

Yves Saint Laurent en la Plaza de Yamma el Fnaa en los 60.

Esta es toda mi experiencia sobre la ciudad! Espero que os haya gustado y os sirva!!! Yo ya estoy deseando volver. En cierto sentido, me recordó a la India, me inspiró, me removió por dentro, me hizo hacerme preguntas y me recordó una vez más lo redondo que es el mundo y las realidades tan diferentes que se encuentran no tan lejos de casa… ¿Se le puede pedir más a un destino?

¿Habéis estado en Marrakech? ¿Cuáles son vuestros sitios favoritos? ¿Dónde viajaréis este año?

Me encantaría saber.

Todas las fotos son mías a menos que se indique lo contrario en la leyenda.

p.d: si aún no se te ha hecho del todo la boca agua sigue a Boutique Souk o a Wood, Wool Stool. Y más fotos de mi viaje en mi Instagram.

p.d 2: viaje a Kenia, muchíiisimos años atrás y las fotos que hice entonces.

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9 comentarios

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  • Noelia

    Que maravilla de viaje! Es un destino al que le tengo muchísimas ganas, aunque creo que empezaré por Tetúan. Un besito!!

  • Marruecos…. Qué maravilla de país, tan cerca pero tan lejos! Tal cual lo cuentas, tal cual es! Estuvimos hace ya unos años recorriendo algunas de las ciudades del norte y oeste, pero tenemos pendiente Marrakech, a la que le tenemos muchas ganas! La verdad es que es un destino que impresiona y deja huella. Uno de los mejores recuerdos, un atardecer en una azotea igual que el tuyo pero en Meknes… Qué ganas de repetir!

  • Nosotros vamos en febrero, una pena que no publicaras antes el post porque algunos alojamientos no los tenía fichados 😉

    Ganas de llegar. Gracias por los tips

  • Qué bonito recordar lo vivido, coincido en muchas cosas contigo. Yo estuve con un grupo de amigos, también en octubre y no puedo estar más encantada, quiero volver este año. Nosotros nos quedamos en una especie de casa para nosotros, Riad Dar Wildeve y fue genial.
    Al restaurante Terrace des Epices fuimos a cenar una noche y nos encantó el ambiente y cómo nos trataron, no pudimos disfrutar de las vistas por ser de noche.
    Recomiendo visitar Marruecos a todo el mundo.

  • Vivian

    Me encantaría volver a Marrakech con los tres peques, estoy ahorrando para hacer una escapada…
    Por cierto, me encanta tu vestido de flores; de dónde es???

    Felicidades por el post!

  • Maite

    Las pinturas de la primera foto que se encuentra en algunas fachadas, ¿sabes qué significa? Este verano, cuando estuve en Rabat vi murales del estilo en algunas casas, cuando pregunté por el significado no supieron entender a qué me refería y me quedé con las ganas de averiguarlo! En Marrakesch estuve hace unos 6 años, también visitamos el valle de Ourika y las cascadas de Ouzud, muy chulo. Si vuelves, Fez es una ciudad que encierra mucha historia, su medina es la más extensa y antigua del mundo árabe, mucho menos turística que la de Marrakesh. Allí compré una colcha bereber que es un verdadero tesoro. Rabat, también me gustó, sobre todo la Kasbah de los Oudayas. Chefchaouen es una verdadera maravilla, eso sí, en verano está plagado de turistas. Si vas, no te pierdas tampoco la excursión a las Cascadas de Akchour 😉

  • ¡Qué viaje tan apetecible! Tengo muchísimas ganas de ir, espero poder hacerlo este año.
    Me guardo tu post con tus consejos 🙂 Gracias por los tips!

  • Cris

    Marina!! gracias infinitas por estas recomendaciones ya que en Marzo tengo previsto viaje a Marrakech, y sin duda, ésta mini guía se va a venir conmigo.
    Me puedes decir a qué hora es la llamada a la oración? es para intentar estar en els itio que recomiendas a la hora indicada.
    Seguro que de aquí a marzo te haré alguna que otra preguntilla

    =)

  • Eli

    Que guay!!! me encantaría ir a Marrakech y poder disfrutar de la comida jajaja también soy celiaca y cada vez que voy a algún sitio tengo que llevarme en la maleta “los por si acaso” ! (es un coñazo, pero no me impide disfrutar del viaje). Asique porfa, si tienes algún otro sitio al que fuiste en Marrakech a comer y no tuviste problema, o tienes algunos consejos, te agradecería que lo compartieras. Muchas gracias!!!