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Agua

Vine a Barcelona por el Agua. Tenía sed de vivir fuera, de estar cerca del mar. Durante un año y medio me senté en el lado izquierdo del bus de Inditex; el que daba al horizonte del mar por la carretera Maresme. Siempre se llenaba más deprisa. Tenía ambición, sed de aventuras, ganas de agua en la que bañarme y de un cambio salado de aires, de oportunidades y de retos. Trabajé duro y me divertí aún más; he hecho que cada día cuente… Hasta esta semana, que lo dejo todo atrás. He cogido el último AVE, sólo ida, he apilado las maletas que encierran mi aventura catalana y me he vuelto a Madrid, en busca de otros mares.

Todo ha sido por el agua. Lo que me trajo hasta aquí y que ahora me aleja. Ha sido un cambio natural, podríamos decir que ha fluído. Tras una temporada de independencia inmejorable y de quedadas con los mejores amigos, me surgió una oportunidad irrechazable que se convirtió en el pasaporte perfecto de vuelta, donde también me esperan muchas cosas buenas, mucho agua. Fue esta primavera cuando la noté por primera vez; la sed, me refiero. Mi llegada a Barcelona había puesto en stand by Mi Vida. Renuncié momentáneamente a lo personal con gusto por la mejor de las aventuras profesionales… hasta que la fórmula dejó de funcionar. Aplacé hasta esa fecha la maravillosa sensación (tan menospreciada por algunos, dichosos ellos) en la que lo personal y lo profesional coinciden en una simbiosis perfecta en la que todo tiene sentido. Volví tener sed rodeada de tanta agua que ya no era la que quería beber. Qué cosas. Sentí con fuerza las ganas de volver a lo que empecé, ganas de dejar de aguantar la distancia, forzar la paciencia, cuadrar calendarios y AVEs infinitos; quería volver a casa para alguien, con alguien. Como si invocara con mis ganas un torrente de casualidades, llamó a mi puerta una nueva empresa que es el río más caudaloso de todos, agua dulce con la que calmar aquella sed. Cuando me dijeron que me habían aceptado, entendí que era hora de seguir nadando. Hora de dejar atrás ese remanso de paz que era mi casita llena de corales, mis amigos y mis planes, mi trabajazo y mi realidad alternativa.

Lo acepté con muchísimas ganas. Estaba deseando beber de ese agua que sólo se toma en las terrazas desde las que no se ve el mar, sed de otra etapa. Quería volver a volver y lo hice. Pero me olvidé de lo duro que es; parece que tantos años de campamentos, tantas ciudades y anécdotas acumuladas no me han enseñado nada. El dolor de las marchas es como el de los partos, que siempre se olvida para que vuelvas a caer, para que nunca dejes de avanzar. Cómo cuesta marcharse de dónde uno fue feliz, cuánto amor se puede dar y recibir en poco tiempo, cuán marcada te puede dejar una temporada de tu vida. Juro que me voy de Barcelona con el corazón roto, sabiendo que es de lejos el novio más guapo que he tenido nunca. Decisiones, renuncias, ¿no se compone de eso la vida? Seguir nadando siempre hacia un futuro mejor es sin duda lo que me ha llevado hasta aquí y la solución de cajón a mi nostalgia temporal pero siempre está esa resistencia. Esas ganas de congelar el tiempo aquí y ahora donde te encuentras tan bien. He tenido esta semana esa sensación de pánico en la que sabes que lo que te espera en Madrid es aún más bueno pero aún así te resistes, quieres alargar el momento unos minutos más, dinamitarlo todo. Tengo nostalgia porque pienso que cuando vuelva a mi antigua vida de allí nada será igual, porque ha sido el momento, la gente, el verano, ha sido la etapa que ahora cierro. Ese tiempo que no vuelve y del que no quiero marcharme. La ciudad me reservaba una última prueba de fuego antes de partir: el verano maldito de Barna, lleno de planes y con mi gente, con mi casa, mi propio universo alternativo en el que Madrid no existe. Cabrones, qué difícil me lo habéis puesto. Confieso que he tenido que hacer un esfuerzo por recordar por qué decidí meterme en este jaleo de marcharme, repasar una y otra vez todo lo bueno que me espera en la ciudad sin mar. ¿Por qué al dejar algo atrás, uno se siente siempre entre dos aguas?

Vuelvo con ganas y a tope, no me malinterpretéis, pero tengo pena. Quería hablar de lo duro que es dejar ir aquello que te hizo feliz incluso cuando estás bien crecidito y a los treinta; el subidón, el bajón, las ganas de lo nuevo, la emoción, la resistencia, la nostalgia, la incertidumbre… Gracias a Dios estas sensaciones que te hacen sentir tan vivo no tienen caducidad y no las cambiaría por todas las bodas y comodidades del mundo, esta sensación de independencia es única. Si Barcelona es el hermano surfero y guapo, el de poca conversación, el deportista, el trofeo; Madrid es el relaciones públicas, el que conoce a la gente y sabe moverla, el de los bares, el canalla, la charla siempre interesante, el que no sabe de horas, ni de días entre semana. Es mi chico, mi estilo, mi rollo, con el que más me río, lo sé, juro que lo sé, PERO…

Barna, has sido un romance breve pero intenso, mi mejor amor de verano (¡y llevo algunos!). Ahora debo volver a volver, regreso a casa a cumplir las promesas que me hice, terminar lo que empecé y seguir nadando como he hecho siempre. Me acordaré de ti. Me marcho fuerte porque se que volveré a verte y porque la que se va no es la que vino, es mejor. Aún así, como siempre que dejo atrás, me quedo llena de preguntas para las que aún no tengo respuesta.

Habrá que dejar que el agua corra…

Ilustración de @TheMelodyh

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Agua y sed para que siempre sigamos nadando hacia todo lo bueno que está por venir. 

Y por todas las etapas a las que quieres volver y los amigos con los que recordarlas.

Foto superior de Estudio Campo Baeza.

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19 comentarios

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  • Noelitti

    Gracias! Yo también cambio de aguas, y aunque a veces me entre el pánico, sé que será para bien. Gracias por animarme sin saberlo

  • Adeu entonces y hasta pronto. Una reflexión muy bonita y compartida aunque han pasado años ya de estar entre dos aguas.

  • Anni

    Amiga, crecer es aprender a despedirse! Así que muchas satisfacciones felicidades! 😉

  • Que bonita reflexión, Marina. Valiente por saber darte cuenta de que tienes sed y beber para saciarla (hay personas que tienen sed y comen). Siempre he pensado que cuando estás donde debes estar las cosas fluyen, van solas, sin necesidad de forzarlas. Así que parece que estás donde deberías… Como decía Bruce Lee “Be water my friend”. Fins ara, Marina!

    • June Lemon

      Muchas gracias, te deseo lo mejor

  • ¡Mucha suerte Marina! Yo no me creo eso que dicen de que el agua no tiene sabor: no te ha pasado nunca que algún agua no te guste? También hay aguas que bebes calentitas, pero que te entran por la gran sed que tienes. Hasta que llega ese agua fresquita que beberías aunque no tuvieras sed. Buena, la mejor.

    ¡Ojalá encuentres la tuya! <3

    • Marta

      Qué textazo, Marina. Estoy absolutamente emocionada.
      Siempre fui de cambios valientes pero llevo años aletargada, cerrada en la autocompasión y la injustificación justificada. Pero te leo. Y siempre que te leo me salen alas.
      Gracis por darnos este huequito de ánimo.
      ¡Y muchísima suerte!

      • June Lemon

        Muchísimas gracias, Marta. Si te salen alas ya sabes… a volar. 🙂

    • June Lemon

      Muchísimas gracias, Irene!

  • Sandra

    Qué bien escribes Marina 🙂 y qué bien has descrito todas esas sensaciones…Yo hace tiempo que me vine desde Madrid a Barcelona y desde entonces he estado dividida en dos y una vez que te divides ya está, nada vuelve a ser 100% igual…para lo bueno y para lo malo porque siempre echas de menos, estés donde estés. Yo sé, (o quiero creer) que algún día volveré. Mientras tanto sigo aquí, feliz pero dividida.
    Te deseo TODA la suerte del mundo y me alegra que este año en Barna te haya hecho feliz y te lleves tan buen recuerdo. Ahora a por una nueva etapa y a seguir triunfando!

    • June Lemon

      Muchísimas gracias, Sandra. Te deseo toda la suerte a ti también! Un abrazo y mil gracias por dedicarme unas palabras.

  • Marieta

    Precioso texto como siempre June Lemon!! Bienvenida a Madrid de nuevo.

    Cada paso y decisión que se toma en la vida te hacen ser la persona que eres en este momento, y hay que sentirse siempre orgullosa de ello!

    Mucha suerte en esta nueva etapa!

    • June Lemon

      Muchísimas gracias 🙂

  • María

    Hola, June!

    Felicidades por el post. Eres una grande!

    Te quería recomendar una APP que no sé si conoces ya, se llama “Goodreads” y permite guardar los libros que quieres leer, los leídos y los que estás leyendo en el momento! Te encantará. Además puedes conectar con amigos y puntuar los libros.

    Ya sabes, si te haces usuario compártelo así nos tenemos de amigas.

    Un saludo,
    María

    • June Lemon

      Mil gracias por la recomendación!! Ya mismo me la estoy bajando! Porque con los libros me pasa como con las pelis, de repente engo un torrente de títulos que estoy deseando devorar y otras épocas paso por un desierto de inspiración y me paso horas mirando portadas sin decidirme. Gracias!!

  • Marina, que hermoso post! escribes tan lindo que es un placer leerte, que se vengan las nuevas aguas y a navegar. Como todo lo bueno da pena dejarlo pero si es para algo mejor hay que dar el salto. Muchos éxitos en la nueva etapa, besote desde Argentina

    • June Lemon

      Muchísimas gracias! Un abrazo fuerte desde el continente hermano!!! 🙂

  • Olga

    Llevaba tiempo sin entrar a leerte, y de verdad que me ha encantado este post.
    Qué manera tan bonita, tan delicada y a la vez tan certera de describir tus sensaciones… Me ha encantado.
    Desde Brasil un beso!