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Un finde en la Costa Brava

Esta Semana Santa me escapé un fin de semana con mi novio a la Costa Brava. Fue un viaje sorpresa que me preparó para  hacer la ruta Dalí, que pasa por los tres lugares más importantes de la vida del artista en la región y por el camino, comimos, disfrutamos de un tiempazo, nos reímos y vimos algunos de los pueblos más bonitos de España…

En el Teatro Museo de Figueras

Empezamos la ruta de Barcelona a Figueras, para ver el Teatro – Museo de Dalí y su colección de joyas. Estaba muy pesada con este viaje porque he de decir que a mí el surrealismo me mola. Me flipa Magritte y me encanta Dalí, ahora aún más desde que le conocí más en profundidad a través de este viaje al ver que era un personajazo que entendió la importancia de venderse a uno mismo y de moldear la percepción que los otros tenían de si, hasta el punto de conseguir que él mismo sea el máximo ejemplo y exponente del surrealismo como movimiento del que por cierto, le intentaron echar. A la vez fue un tío con convicciones fijas y valores conservadores. El rey del contraste, el primer ejemplo del Fake it until you Make It, el as del escándalo coreografiado, el estratega, el vividor, el campeón de “la banalitá” (que diría Jepp Gambardella), consiguió hacernos a todos creer que el surrealismo era él. Chapeaux!

Cadaqués al atardecer

En cualquier caso (que me lío), empezamos por el Teatro – Museo, que es una ida de olla maravillosa que debes visitar. Por la tarde, emprendimos ruta de nuevo hacia Cadaqués, donde pasamos dos noches en un hotel sencillo pero con un encantó increíble que no os puedo recomendar suficiente: el Hotel Tramuntana, regentado por una barcelonesa que dejó atrás la vida de ciudad por amor para instalarse en este pueblo tan bonito y tan alejado de todo.

En la playa de Cadaqués

Dimos una vuelta por las callecitas encaladas y las puertas de colores que tanto nos recordaban a Vejer de la Frontera y terminamos el día viendo atarceder en el paisaje lunar de Cap de Creus, previo a un homenaje en Compartir; donde sí o sí tenéis que ir. Se trata de un restaurante liderado por tres ex-cocineros de El Bulli y no os puedo explicar la experiencia y la amalgama de sabores que presentan en sus platos. Todo son raciones pensadas para ser compartidas, como su propio nombre indica y disfrutadas por todos los comensales; pero lo (casi) mejor es el precio: unos 40 € por persona por una comida que ni en algunos menús de estrella Michelín… ¡Tienes que ir!

Los bártulos de Dalí

El segundo día vistamos la casa de Dalí en Portlligat, dando un paseo entre el mar y las rústicas casitas de Cadaqués, imaginando que era dueña de una y reformándola por dentro y por fuera. En la casa de Dalí se respira su espíritu por todas partes; como se conserva tal y como él la dejó se aprecia que se trata de una casa de viejo con sus muebles antiguos y sus parafernalias combiandas con los detalles de la vida rústica y con su faceta de vividor (ese espejo inclinado para ver atardecer desde la cama – ¡¡maravilla de vividor!!), su relación con Gala inunda las esquinar y su universo estrafalario de jardín te transporta a sus fiestas por las que pasaron personajes que moldearon nuestra historia y que casi puedes imaginar bajando por esos caminos perdidos buscando la casa de los huevos en el tejado. ¡Es TAN TOP! Comimos en una casita pequeña con un balconcito al sol que se llama Es Balconet, nos tomamos unos gin tonics en la plaza del pueblo mirando a las barcas y charlando de la vida para terminar cenando en el micro balcón de Es Racó, un restaurante súper sencillo que mira a la bahía y que tiene una materia prima espectacular.

Calella de Palafrugell con sus casas de colores y sus bañistas

El tercer día, hicimos nuestra última parada daliniana en el Castillo de Púbol, residencia de Gala, para terminar el día en Calella, que me recordó muchísimo a los pueblecitos de Cinque Terre en Génova: casitas de colores, embarcaderos pegados a la arena, calitas y mil bañistas aprovechando el inusual buen tiempo de esta Semana Santa. ¡Estoy deseando volver! Antes de despedirnos de esta apartada región secreta de España, nos perdimos entres las veinticinco especies de cactus de los Jardines de Cap Roig y nos marchamos a Barcelona con ganas de ver mucho más… Aiguavlava, Pals, Olot, Begur, Satuna y todas las calitas que encierra esta costa tan secreta, tan alejada y tan chic. Deseando volver y volver con quien fui. 🙂

En el Camí de Ronda

 

¿Habéis estado por allí? ¿Qué otros pueblecitos recomendáis?

Todas las fotos son mías.

p.d: un fin de semana en Javea, Palma de Mallorca, Oporto, París, Asturias, Ginebra y Córdoba.

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7 comentarios

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  • Cris

    Me ha encantado Marina!!
    El año pasado tuve la enorme suerte de pasar el verano en la Costa Brava, teníamos de base Figueres, y nos movimos por alrededores, sin duda, Cadaqués es un destino para visitar interminablemente, al igual que Pals y Peratallada…..una pasada. Me has rememorado esos instantes, y lo bien que se come oiga!!!
    Me encanta como escribes y tu forma de expresarte, parece que no hay pantalla de por medio =)
    Besitos

  • Cris

    Si! Yo he tenido la gran suerte de pasear por algunos de los sitios que has nombrado 🙂 pero la verdad es que tengo ganas de volver porque otros rincones no tuve tiempo de visitarlos…este año estoy planeando escapada en septiembre con mi madre precisamente a Cadaqués e ir bajando (Begur merece tantísimo la pena, ¡es preciosa!, Aiguablava, Tossa de Mar…).
    Calella no la he visitado…¿merece la pena, es bonita? ¿algún lugar más por la costa brava que me recomiendes?
    Gracias por este maravilloso post!

  • JUNE TE ADMIRO MUCHO COMO DISFRUTAS LA VIDA Y COMO LA MIRAS! <3

  • Elena

    Solo he estado una vez en esa zona, y efectivamente es una preciosidad y tiene mucho que ver, Marina te recomiendo cerquita Castellon de Ampurias es muy bonito con unas terracitas preciosas para tomar algo escalibada, sus embutidos magníficos y otro que hay que ir si o si a La Escala, callejea por sus calles, por su playa y come unas anchoas y ya veras lo que es bueno, también tienes las ruinas romanas de Ampuries (no vayas en pleno verano …. mucho calor)

  • Por esto y mucho más es mi costa favorite! Tu siguiente parade debe ser Pals, Begur y aiguablava, sí o sí y comer una paellita en Ca l’Adela (cala Sa Tuna, Begur). Cerquita de esa zona está Mas Sorrer (en Gualta) una masia Antigua en medio de un campo de girasoles gigantes ideal para ir a cenar o tomar una copa (con jazz en directo). Échale un ojo!

    También es de visita obligada pasar por l’Escala y perderte por el casco antiguo, mirar de alojarte en el Hostal Spa Empuries (que es muy top!). E ir si puedes el primer sábado de Julio a la cantada de Habaneres de Calella de Palafrugell. Y si no quieres subir tanto…para una escapadita de un dia, el camí de ronda de Sant Antoni de Calonge a Platja d’Aro también es un buen paseo 🙂

    Me han encantado tus recomendaciones, por cierto! Me apunto los restaurants!!

  • ¡Qué escapada más bonita y bien aprovechada! Hay rincones preciosos por descubrir, nunca acabaríamos de visitar y conocer cositas si nos lo proponemos 😉

    Un besote enorme,
    Mr. Wonderful

  • Marina

    Me encantaaaa!!! Me lo apunto todo!! y de dónde es la gabardina????? es ideal <3