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La mejor cita de tu vida

Hablaba en Londres con mis amigas hace poco de las citas que habíamos tenido recientemente. Como siempre en los viajes que hacemos, hablamos tanto y pasamos tanto tiempo poniéndonos al día, que vuelvo siempre a casa a tope de energía, a cero en la cuenta, afónica de tanto hablar y con la lista del iPhone repleta de cosas que investigar, lugares a los que ir, tratamientos de belleza que probar e ideas sobre las que escribir… como ésta.

Divagando sobre los hombres, las relaciones presentes y las pasadas, acabamos hablando con entusiasmo y sin darnos cuenta de aquellas citas que realmente nos habían marcado. No  fue porque el hombre con el que las pasamos fuera el de nuestra vida, ni porque era especialmente una fecha señalada; fue por situaciones espontáneas que se dieron sin más con el hombre de nuestro día y las recordamos con ese cariño y esa gracia que rejuvenece cuando la rememoras con los años, esas historias que al invocarlas te iluminan y te sacan la sonrisa cuando te acuerdas de LO BIEN que lo pasaste. Días con gracia, irrepetibles, únicos por cualquier chorrada que nos hizo sentir… vivas.

Contaba mi amiga Natalia que en su primera quedada con un tío con el que llevaba un tiempo hablando y de camino a la terraza en la que se supone que iban a tomar una cervecita de jueves para conocerse mejor, acabaron uniéndose a una batucada que pasaba por la calle y comprando las cervezas a los vendedores ambulantes mientras bailaban por Lavapiés. Después de una resaca y un montón de mensajes de viernes en los que aún duraba la magia, se vieron unas cuantas veces más pero la historia no llegó a mayores. Fue uno de esos días de química, de dos personas que encajan, fue el carisma, el calor, la circunstancia, fue el momento.

La mía fue un día de lluvia hace mil años en el que me recogieron en coche para ir a Mejorada del Campo a ver la Catedral de Basura y cómo flipé, cómo lo sentí mágico. Fue ese plan tan aleatorio, la magia de una catedral hecha con el poder de la voluntad… fue todo. Recuerdo también un cita con un ligue de verano, en el que en pleno agosto al candor del calor abrasador que sólo se cuece a las tres de la tarde en un Madrid cualquiera, decidimos que el único sitio fresquito de la ciudad era el Museo del Prado (por ejemplo) y nos fuimos a hacer el moñas por ahí, partirnos de risa y fijarnos en todo menos en los cuadros. Chorradas, planes inesperados, personas efímeras (o no) que pasan por tu vida pero sobre todo, fue el momento. Aquel día que no quisiste estar en ningún otro sitio, ese otro tú que conociste, cómo te partiste. Atesoradas en la memoria, son anécdotas que durarán 100 viajes con amigas.

Así que me encantaría saber, como me encantó saber cuál fue el regalo que más ilusión os hizo nunca, cuál has sido la cita que más habéis disfrutado de vuestra vida. Sin cursiladas, ni momentos de peli, ni tíos de tu vida, ni anécdotas que te hicieron pensar en el futuro. Hablemos de El Momento, de ese día en concreto, esas horas, en las que te lo pasaste como una enana.

p.d: cómo me ha costado volver a escribir, qué difícil es ponerse cuando la rutina te deja tan poco espacio. Además quiero escribir posts tan largos y tan elaborados, que nunca encuentro tanto tiempo para sentarme a prepararlos, así que, en aras de la eficiencia y de seguir haciendo lo que más me gusta, que es escribir aquí, voy a intentar combinar posts largos con otros más cortos como éste, para que no pase tanto tiempo sin que nos volvamos a leer. Un abrazo y gracias por seguir viniendo!

p.d 2: sobre la soltería y cuál fue el regalo de boda que más significó para ti.

6 comentarios

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  • Mia

    Ay querida… y que hoy sea la primera vez que te escriba por tus preguntas, despues de llevar leyendote mas de dos años desde UK…. por eso que no tengo acentos cuando escribo! jajaja

    Pues al grano. Fue hace anos, muchos…, llego una persona que me hizo sentir que de verdad se quedaria (aunque finalmente solo fue algo efimero). Una tarde de sorpresas, me recogio despues de trabajar en su coche y conducimos a otra cuidad sin conocer el destino. Salida desde Cordoba hacia Jaen…y finalmente la sorpresa fue pasar esa tarde en el mirador de Jaen. Un castillo precioso en la sierra con la mejor chimenea que he visto en toda mi vida. Una tarde llena palabras que parecian aseguraban vidas y vidas de felicidad junto a esa persona. Pero como tu dices, fue el momento. Ademas yo diria tambien que fue mi NECESIDAD de dejarme llevar y algo algo loco sin pensar tanto, solo disfrutarlo. Nuestras necesidades de alguna experiencia saciada a traves de una cita. por ejemplo una fiesta para soltar esa mala energia bailando como loca toda la noche, tomar la vida menos en serio cuando se nos ha agriado el caracter poco a poco sin darnos cuenta con el dia a dia y dejarte llevar sin pensar y soltar carcajadas inesperadas. Ese es tipo de citas son con las que me quedo y recuerdo.

    Y ahora casada con un ingles (my gentleman 😉 ) y mis 2 bebes, quien me lo diria…

    xxx

    • June Lemon

      Entiendo la sensación de libertad perfectamente!! Ahora con tu gentleman inglés y tan feliz, qué ilusión leer que me lees desde UK y desde hace mucho. Gracias!!

  • Bea

    Hace poco tuve una de esas citas con un chico que ha venido de Munde a Madrid. Llevaba 4 meses compartiendo mesa a mi lado en clase pero nunca habíamos quedado fuera de ella.
    Un jueves festivo, nada más salir del gimnasio, con cara de cansada y sin ningún plan interesante, me llegó un mensaje suyo y quedamos al instante. Vino a buscarme a la puerta de casa, y fuimos a tomar unas cervezas por Malasaña. Tuvimos que cambiar como 6 veces de bar y tomarnos cada caña en un plazo de 20 min porque al ser tan tarde las terrazas estaban cerrando. La última terraza que pisamos fue en un bar supercastizo de Sol, lleno de guiris dándolo todo. Me dijo que le encantaba la paella. Le dije que era mi comida favorita. A las 5 de la mañana el dueño del restaurante abrió la cocina sólo para nosotros y nos preparó un platazo (también les sirvió un colacao con galletas maría a dos ingleses que teníamos al lado).

    Fue un momento increíble, con una persona increíble, que creo que va a ser alguien fugaz en mi vida, pero con la que conecté tanto en aquel momento y con la que aprendí tanto en dos horas, que nunca voy a olvidar.

    PD: Me encanta como escribes June, sabes hacer magia con las letras.

    • June Lemon

      Buah! Qué buena pinta tiene esa cita… Toda historia que tiene de fondo un bar castizo es que es una buena historia. 🙂

      Muchísimas gracias por el cumplidazo.

  • Elena

    Me ha encantado…..bueno esto paso hace mucho, mucho tiempo (como me gusta recordar) os lo cuento, conocimos a unos italianos en un campig en Mundaka, siendo unas pipiolas nos ayudaron a montar la tienda pues ni idea, y al año siguiente fuimos a verlos a Italia y se portaron genial, pero a los día nos fuimos a conocer algo mas de Italia (Florencia…como me gusto, tengo que volver) y luego a Turín en el tren conocimos a otro Italiano y le contamos nuestra vida, como el no se quedaba en Turin y mi amiga había quedado con un suizo que tonteaba, pues nos llevo a conocer a un amigo suyo para que yo no estuviese sola, se llamaba Rocco y como estaba Rocco madre mía, lo pasamos genial y el chaval super atento, nos estuvimos escribiendo mucho tiempo, pero como tu dices fue el momento, ahora lo pienso y casi me ruborizo, pensar que allí que nos fuimos a conocer a un amigo de un chico que no conocíamos de nada y que no le importo acompañarnos y que paso con nosotros cuatro días como si de un amigo de toda la vida se tratase, hicimos muchas risas, ahora me río yo también al contároslo, bueno gracias por hacernos pasar estos buenos momentos leyendo tus escritos, que son estupendos

    • June Lemon

      Si te has reído al contarlo, ese era todo el objetivo del post y yo me doy por más que satisfecha. 🙂

      Un abrazo!!