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Nostalgia

Estoy terriblemente nostálgica últimamente. Quizá sea por la lluvia, porque ha sido mi cumpleaños, porque se acerca la Navidad o porque estoy lejos de casa. Igual ha sido por la distancia, por los nervios, por el miedo y por la horrible pereza de salir de mi zona de confort todos los días. Igual ha sido la soledad del expatriado, que bien conoceréis aquellos que habéis vivido lejos de casa: la gente de paso, los grandes fichajes que se van, las despedidas a las que no asistes porque quieres resistirte a la idea, hacer amigos a los treinta, cada mes; pretender que tienes quince años para mantener el ritmo, volver a casa, ver que todo sigue igual pero tus padres han cambiado, más mayores, más entrañables, te inspiran ternura. Te marchas sintiendo que su tiempo se te escurre entre los dedos y que tú tampoco puedes volver. Echo de menos ser una niña otra vez últimamente, que me abracen mis padres y que venga mi abuela a visitarme; volver atrás en el tiempo.

Pensaba este fin de semana en el paso de los años; en los cambios que, de un tiempo a esta parte, me dan terrible pereza, con lo que yo he sido. Pensaba en todos esos señores mayores de traje gris a rayas que me encuentro en el tren a Barcelona, hombres de otra época que se resisten al vaquero y la ropa informal. Cuando ellos ya no estén, ¿quién llevará traje si no están de camino al despacho? Cuando ya no queden abuelas, ¿quién entrará a El Corte Inglés? Con lo que mola. ¿En qué otro sitio en la ciudad puedes encontrar los CD’s de villancicos de Manolo Escobar y suena Julio Iglesias en el hilo musical? Una institución con personal viejo, servicio lento y montones de referencias en desuso, una combinación imposible para el milennial. Últimamente me conmueve pensarlo, me apena el olor a viejo, lo echo todo de menos. Querría detener el tiempo y que los mayores se congelaran y vivieran para siempre.

Pensaba estos días también en la pérdida de ciertas costumbres, como la de las canciones infantiles. Ahora los niños cantan “Si te vas, yo también me voy” de Enrique Iglesias que es la misma canción que canto yo entre cubatas. ¿La adultificación del niño los convierte en una hornada peor? ¿Serán peores personas por el tiempo en el que les ha tocado vivir? ¿Es culpa de sus padres egoístas que pasan de escuchar La gallina turuleta y les cascan sus listas de Spotify en el coche? ¿Acaso tendrán ellos menos valores? ¿Tenemos nosotros menos valores? ¿Crecerán más confundidos? No tengo ni idea y casi me aventuraría a decir que crecerán exactamente igual que nosotros pero hoy echo de menos otro tiempo.

Supongo que no pasa nada por estar más nostálgica unos días. Sé que esto es algo totalmente temporal. La semana que viene volveré a ser la loca motivada a la que le parece FASCINANTE el tiempo en que vivimos, que utiliza un montón de exclamaciones en WhatsApp porque cualquier chorrada le parece ULTRA GUAY (!!!!). Volveré a ver los cambios como un aprendizaje positivo y aprovecharé cada minuto de mi tiempo para decirles a mis padres lo muchísimo que les quiero y hacerles sentir orgullosos sin reparar en sus mofletes caídos y sus tiernas manchitas. No pasa nada por pasar una semana peor. Estar pasando por muchos cambios tiene también una parte muy positiva de reflexión, de introspección, que te aleja de la inercia de las cosas; digo yo. La nostalgia bien llevada te reubica en lo que eres y lo que quieres ser. Supongo que es en este punto de consciencia de uno mismo donde todas las vidas de viejo y el paso del tiempo se fosilizan en ti, en tu forma de hablar, en tu forma de hacer, de tratar, te hacen quien eres y viven a través de ti, desafiando así la única forma de vencer al tiempo: recordando. Quizá alguien hoy ponga canciones infantiles a sus hijos, las mismas que él escuchó y sienta una nostalgia terrible de lo feliz que fue y quiera lo mismo para ellos. Quizá sea yo, a mis setenta, una de esas viejas de traje elegantes que se ven en el tren de camino a Barcelona. Quizá el tiempo sea sólo un legado que se renueva a través de nosotros. No debemos tener miedo.

Ya lo decía Gabriel García Márquez en Cien Años de Soledad: el tiempo siempre gira en redondo.

 

19 comentarios

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  • Anne

    Wow que pasada de texto! Yo soy una nostalgica de la vida a la que le parece que cualquier tiempo pasado siempre fue mejor (no en plan vieja amargada, sino en plan romantico, ya me entiendes!) y me ha gustado muchísimo como has puesto palabras a lo que muchas veces pienso. Y la referencia a Cien años de soledad, mi libro favorito de todos los tiempos.. 😍😍 Esta es la June que me gusta, te había echado mucho de menos! Y felicidades!!!

  • Marina, me ha encantado este escrito. Soy de cerca de Barcelona y llevo 5 años viviendo en Seattle, WA. Me siento muy identificada con lo que dices, tenemos la misma edad y yo ahora estoy en transición, de Universidad a búsqueda de trabajo por aquí. Estoy en plena época de cambios y transiciones y tengo la nostálgia a flor de piel 🙂
    Solo he visto tres veces a mi familia desde que estoy aquí y créeme que se a lo que te refieres de ver como mis padres cambian, amistades fugaces y despedidas contínuas.
    Te mando un abrazo desde aquí y darte las gracias por este escrito que me ha caído tan bien en este momento.
    Elisenda.
    Te mando un abrazo desde aquí

  • Yo soy de esas madres que le cascan a los niños su lista de spotify, y no veas lo que mola cantar como si no hubiese un mañana “a quién le importa” en el coche gritando y con la ventanilla bajada, jajaja
    Y si, no pasa nada por tener semanas malas, bueno no malas, distintas, yo aprendí muy tarde a aceptar que podía ser así, no hagas lo mismo. Por cierto, ¡¡muchas felicidades!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! (con muchos emoticonos)
    Beso

  • RO

    Marina, feliz cumpleaños!!! vaya post, como organizas de bonitos tus pensamientos. ¡Viva la nostalgia! que está muy denostada pero hay que sacar lo bonito de ella pa mirar para adelante con energia 🙂 Besazo enorme

  • Per molts anys, Marina!! Qué Benítez de texto, súper dulce, nostálgico pero lleno de vida. Me ha encantado. Vivir lejos es siempre una prueba de amor hacia tu mundo, hacia lo más vital de ti misma. Dejémonos ser nostálgicos de vez en cuando, que se nos empapen las retinas. Me encanta ❤️

  • Me parece precioso que te permitas ponerte nostálgica; como bien dices, esos periodos de cambio nos invitan a la reflexión y nos ayudan a crecer, asi que te invito a que los explores 😉
    Hay costumbres que inevitablemente se quedan por el camino pero yo si que noto un movimiento de vuelta a lo de antes…. o soy yo, que conformo cumplo años me vuelvo más tradicional… como leer en papel, disfrutar de la comida sin distracciones… creo que si empezamos por nosotros mismos estas cositas no se perderán….
    Pd: me ha encantado la referencia al corte inglés. TOTAL

  • Teresa

    Qué bonito texto para los nostálgicos! Gracias siempre por tus palabras

    Video cortito de 4 minutos, para ver el lado bueno de la nostalgia. Merece mucho la pena. “La nostalgia nos ayuda a recordar que nuestras vidas han tenido sentido y valor, ayudándonos a encontrar la confianza y motivación para hacer frente a los desafíos del futuro” https://ed.ted.com/lessons/why-do-we-feel-nostalgia-clay-routledge

  • Ana

    Poco más que añadir a tu precioso texto. Ya echaba de menos esta June Lemon…

  • Marina en estado puro! Qué post más bonito! Gracias por volver en toda tu esencia. Yo también soy muy nostálgica y enamorada de lo de antes. Aunque nostálgica se te ve genial en las fotos de tu Instagram. Muchas felicidades de nuevo!!!!!

  • De vuelta, June! La que a mí me gusta y veo un poco más arriba que no soy la única. Cuando era pequeña creía que las personas no crecían. Pensaba que no nos hacíamos mayores, que todos habíamos llegado al mundo tal y como éramos. Recuerdo exactamente el momento en el que lo pensé jugando en la calle en una cuesta que había frente a casa de mi abuela. Aquel tiempo de jugar en la calle, de todo por venir… A mí también me has puesto nostálgica!

  • Elena

    Felicidades guapa…por tus años, por tu escrito, por hacernos emocionarnos, por hacernos volver a pensar lo que fue y es el tiempo y que gira, no se si en redondo, pero gira como una peonza…que pasa y rápido, yo tengo mis momentos de nostalgia y creo que es bueno, para la mente, para el cuerpo y para el alma, besos.

  • Belén

    Felicidades guapa!!! A mi la nostalgia me viene y se me va también, el año pasado viviendo fuera me hizo apreciar mi ciudad por primera vez en mucho tiempo jaja. Este fin de semana he estado viendo las chicas gilmore (los capítulos nuevos) y me recordaba mucho a cuando veía la serie en la 2 hace miles de veranos. Besos!

  • sara

    Bonito texto pero no entiendo porqué los padres son egoistas si no ponen la gallina caponata en el coche. No sé porqué es peor una infancia con ‘a quién le importa’ que con ‘a mi burro le duele la cabeza’. Que algo haya pertenecido a nuestra infancia no lo convierte en bueno per se, y mecho menos en lo mejor. Ah, las trampas de la nostalgia.

  • Buenisimo el post. Enhorabuena por esta reflexión, y gracias por abrirla al mundo.

  • Yo cuando me pongo nostálgica pienso en la suerte que tenemos de tener todos esos bonitos recuerdos que nos permiten estar nostálgicos. Hasta que me impulsan, vuelvo a lo mío y a crear más recuerdos con los que ponerme nostálgica cuando llueva.

  • Cuata razón tienes y cómo echaba de menos estos textos tan tuyos… Yo soy nostálgica empedernida, pero siempre pienso que lo mejor está por venir, porque al final hay que ser positiva no? Gracias por estas líneas.

  • Pingback: 2016 | June Lemon Jukebox

  • Eli Rifà

    Se te echa de menos por aquí, quiero leeeer mas 🙂 Acordándome mucho de ti desde Tordor <3