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Un finde en Ginebra

fin de semana en ginebra planes

Para combatir la dureza del trabajo en agosto, este verano decidí escaparme unos días a Ginebra. Jamás me imaginé que se trataría de una ciudad con tantos planes y tantas cosas que hacer sin pasar calor y sin encontrar los diez mil turistas que aplastan los adoquines de cualquier lugar del Mediterráneo. Ginebra es un destino secreto, con el glamour inusitado del que no sigue modas pero sabe divertirse, el que escapa de lo típico y quiere disfrutar de la ciudad, la naturaleza y ve con la mente abierta un concepto más extenso y diferente del clásico “verano”.

Aquí va mi particular guía secreta de Ginebra, con uno de los amaneceres más bonitos que he visto en mi vida, un picnic en las montañas a lo Sonrisas y Lágrimas y unas callecitas con casas de colores y tranvías que parecen sacadas de Pinterest…

Hice este viaje con un grupo de Instagramers de todas partes de Europa de los que aprendí muchísimo y con los que me lo pase genial. Fue un viaje para descubrir la ciudad y hacer fotos, un placer para un fin de semana. 🙂

Ginebra en un fin de semana planes

La Jonction o la intersección de los dos ríos de aguas diferentes.

El primer día fuimos a pasear a orillas del río Ródano que atraviesa la ciudad. Llegamos súper temprano por la mañana y fue súper relajante ver a los bañistas saltando al agua cristalina, gente haciendo yoga y niños pescando con uno de esos soles agradables que no calientan de los que fardan los países más al norte de España. Justo al final del paseo, estaba La Jonction, el cruce de dos ríos provenientes de los Alpes con dos colores de agua muy distintos: una azul y cristalina y otra removida y lechosa, creando un efecto chulísimo (y súper instagrameable) en el agua.

Pro tip: si llegas en avión, el tren al centro de la ciudad es gratis!! Puedes coger un billete en la máquina que está al lado de la máquina de tickets de pago justo al lado de la salida. Es súper rápido y puedes ir de aquí para allá durante 80 minutos así que no hacen falta taxis ni nada para llegar a tu hotel (yo me quedé en Home Swiss y estaba correcto y muy bien).

Toda Ginebra tiene un airecito vintage que me encanta

Toda Ginebra tiene un airecito vintage que me encanta

Después encargamos unas ensaladas enormes y nos fuimos en funicular a lo alto del Mont Salève para ver lo pequeña que es Ginebra, lo increíbles que son sus paisajes y para entender mejor la mezcolanza de culturas de Suiza, tan rodeada, tan particular. Hacía solazo y estuvimos ahí en la gloria; pero lo mejor fue hacerme una foto como si fuera Froilan María; fue irresistible, el paisaje y mi vestido me lo pusieron a huevo!

Pro tip: si vas a hacer turismo por toda la ciudad merece la pena sacarse el Geneva Pass que te permite entrar gratis en todas las atracciones turísticas y también en el transporte público, así te olvidas y a disfrutar.

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Por la tarde alquilamos una riva clásica en el lago Lemán y fue una pasada. Para empezar porque jamás me había subido en una y me sentí parte del séquito de George Clooney y para seguir, porque llegado un momento, nos tiramos todos en bomba del barco y nos bañamos en el agua dulce del lago, que es un súper contraste con el agua salada de playa. En Ginebra toda la vida gira en torno al lago: baños matutinos, fiestas en las orillas, paddle surf y un montón de barquitos de vela y gente que pasa son fines de semana en el agua.

Ginebra

Para picar algo cerca del lago me encantó Tropical, que es básicamente el chiringuito de agua dulce de los ginebrinos. Ponen musicote, toman hamburguesas, vino, alquilan tablas de paddle surf y hay un ambientazo que contrasta con la tranquilidad que, en general, se respira en toda la ciudad.

Les Aubes Musicales en Les Bains de Paquis

Les Aubes Musicales en Les Bains de Paquis

Al día siguiente, me levanté a las 5:15 am (socorro!) para volver al lago a ver el amanecer. Siempre me da una pereza terrible levantarme tan temprano porque además después es muy poco probable que vuelvas al hotel a dormir y sin embargo, es más que factible que te pases todo el día viendo iglesias y museos pero, si hay algo que he aprendido viajando, es que siempre, siempre, siempre, siempre merece la pena un amanecer y nunca, en toda mi vida, me han decepcionado. Es un regalo cotidiano que siempre tiene algo de místico, algo de nuevo, algo de majestuoso que nunca cansa y que es diferente en cada sitio, en cada clima y en cada día. Esta fue sin duda mi parte favorita del viaje.

El concierto

El concierto

A las 6:00 am aparecimos en el lago Lemán para ver las Aubes Musicales, que es un concierto a orillas del agua, cada día con un registro diferente mientras se levanta el sol. Este plan no lo puedo dejar de recomendar lo sufiente, tienes que ir. Nada más llegar buscas asiento entre grupos de amigos que vuelven de fiesta, personas mayores, hippies que hacen yoga en el agua y enamorados casuales que ponen con ese momento mágico, lo juro, el fin a su noche y su encuentro. Mientras te tomas un café caliente y unas tostadas de mermelada y Nutella, empieza la música y la performance y se iluminan el cielo y las nubes y la gente se calla y respira y ya no te importa el madrugón ni nada. No te cuento más porque quiero que vayas. Mágico.

fin de semana en ginebra

El barrio de Carouge

Después nos fuimos a reponer fuerzas y pasear por uno de los barrios más bonitos de la ciudad, Carouge, donde todas las casitas son rosas, verdes y amarillas con macetas en las ventanas y jardines escondidos que forman pequeñas plazoletas. Allí estaba Valmandin, el café de una antigua trabajadora de la ONU que se dedicó durante veinte años a la exportación y comercio justo del café de todo el mundo hasta que un día, decidió dejarlo todo atrás y dedicarse por completo a su pasión: renunció a su puesto en la ONU y montó Valmandin donde atiende todos los días a sus clientes y les explica cómo aprender a saborear y distinguir los sabores de las tierras del mundo que impregnan de los granos de café.

Sí, eso estaba por la calle y las fachadas eran así todo el rato.

Sí, eso estaba por la calle y las fachadas eran así todo el rato.

Por la tarde fuimos a dar un paseo por todo el casco antiguo que me pareció muy alemán y pintoresco. Es curioso el confluir de culturas en Ginebra y en Suiza en general. A veces te parece que estás en un mini París y otras veces podrías estar en un pueblecito de Baviera.

Los restaurantes cool de Ginebra

Los restaurantes cool de Ginebra

Otra cosa que me impactó fue la gente. No me esperaba que hubiera tantos cafés y restaurantes con gente estilosa, chicos y chicas, con un rollo bohemio y hasta parisino que me encantó. Me los encontré en Oubien Encore, un restaurante con comida sin gluten muy mono, en L’Adresse, un concept store y restaurante con sofás tapizados que te querrías llevar a tu casa y en Les Voiles, en  L’Atelier Cocktail (donde me encontré a mi amiga Andrea!) y en el bar de enfrente, una calle abarrotada de gente cool tomando copazos y bailando en bares vintage. Además me sorprendió que no son sitios caros y que en general, se pueden hacer un montón de planes para todos los bolsillos!

Este es el jardín de rosas de Le Parc des Eaux Vives. Espectacular.

Este es el jardín de rosas de Le Parc des Eaux Vives. Espectacular.

Tip sin gluten: en general me ha parecido que la ciudad está súper familiarizada con los celiacos y no es nada difícil pedir sin gluten. Yo comí en todos los lugares mencionados sin problema. 🙂

Por último, el domingo, antes de marcharme, fui a tomar el brunch al Parc des Eaux Vives y aquí por fin, si vi un pedacito de la Ginebra que yo me imaginaba: una casa señorial e increíble frente al lago que después fue hotel y ahora es un restaurante al que las familias ginebrinas van a pasar el domingo con sus perlas, sus relojes, sus coches y se ponen tibios a salmón ahumado y helados de Movenpick. Verdaderamente merece la pena pegarse el homenaje y ver las vistas y el ambiente. Es espectacular.

El cartel que se ve en Les Bains de Paquis

El cartel que se ve en Les Bains de Paquis

Me dejo para el final mi foto favorita del viaje. En les Bains de Paquis, el embarcadero en el que tiene lugar el concierto de Les Aubes Musicales hay un cartel en el que se lee “Poèsie” en letras grandes y rojas. Me recordaba al cartel de Romeo + Julieta en que abanderaba “L’Amour” en la tipografía de Coca Cola. En lo alto, había una pareja viendo el espectáculo y el amanecer. Por supuesto me inventé toda su historia:  se acababan de conocer esa noche. Él le dijo que conocía un sitio increíble para desayunar, ella no era de allí. Cuando ella vio el lugar se sintió invadida por esa sensación de momento irrepetible, se dejó llevar. Se besaron y casi no se dijeron nada. Se creyeron enamorados durante los segundos que duró el alba y fueron sentimientos sinceros. Se mandaron unos cuantos mensajes pero acabaron por enfriarse. Fue bonito, nada de dramas. Ella olvidó su nombre a los pocos años pero siempre recordó ese amanecer como una de sus memorias favoritas; porque siempre reviviría esa sensación invencible de juventud por la que creyó estar en una peli.

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No quiero terminar sin dar las gracias a We Like Travel, a Geneva Tourism y a todos mis compis de viaje que hicieron que el fin de semana fuera increíble: Tchang, My Dubio, Kainxs, Jn, Romain Costa y Kristabel.

¿Habéis estado en Ginebra? ¿Y en Suiza? ¿Qué otros destinos secretos de Europa recomendaríais?

p.d: un fin de semana en Javea, en Palma de Mallorca, en Oporto y en Asturias.

10 comentarios

Escribe un comentario
  • Marina!Cómo he ha gustado el post de hoy! Me has hecho viajar! y la última foto y la historia que te has inventado… sin palabras

    un beso grande! María

  • Pilar

    Me encanta tu forma de describir los lugares, un placer leerte.

  • Después de leerte, ha aparecido una nueva necesidad en nuestra lista infinita: viajar a Ginebra! Por tus palabras, estamos convencidos de que tiene que ser una ciudad increíble! Ojalá podamos descubrirla pronto. No conocíamos La Jonction y nos ha cautivado! Dos ríos de aguas diferentes que se juntan para convertirse en uno… Muy simbólico 🙂

    Un saludo!

  • Fantastico! Fue genial y queda genial leyendote. Un abrazo Marina

  • PAULA

    ¡Qué maravilla Marina! Tengo una amiga viviendo cerquita de Ginebra y siempre me está animando a ir a visitar esa ciudad! Después de leerte entran todavía más ganas! 🙂

    Un saludo

  • ¡Guau! Me encanta como escribes…¡transmites tanto con tus palabras! Enhorabuena. Si que dio de sí tu fin de semana, me quedo con ganas de visitar Ginebra después de leerte.

    Un saludo! 🙂

  • Marina, estuve en Ginebra hace muchísimos años y hoy he vuelto contigo y además descubriéndola de nuevo. Me has conquistado definitivamente con el amanecer y el concierto, qué colores.
    Qué bien que estés de vuelta.
    Besos
    Lucía

  • Elena

    June…me ha encantado, un lugar para apuntar a mi lista, con tus estupendas recomendaciones, gracias!!!

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