x

Viaje a Salina

Siempre vuelvo a Salina, una isla escondida en el archipiélago mediterráneo de le Isole Eolie por la que no pasa el tiempo. Fui por primera vez en 2009 a casa de mi amiga Milena, que es palermitana, con unos amigos y desde entonces siempre he vuelto a bañarme en sus aguas verdes cristalinas, a admirar Lípari desde los miradores de las casas colina arriba y a tomar granita de panna e fragola en el chiringuito azul de Da Silvio, justo delante del puerto de Santa Marina di Salina.

Pero esta vez me trajo hasta la isla algo mucho mejor… La boda de mi amiga Milena con un gran chico. En una visita fugaz, recordé cuantísimo adoro esa isla y me pregunté cómo era posible que nunca hubiera hablado de ella por aquí tanto como se merece!

Todas las fotos son mías. :)

Todas las fotos son mías. 🙂

Salina es una isla montañosa, de origen volcánico y súper verde. Es el típico pueblecito italiano de postal que te imaginas, una mezcla entre nuestra ibiza menos masificada y nuestra Formentera más grande. Las casas son de todos los colores: azules, blancas, rosas, amarillas contrastado con la vista azul del mar, el verde de las parras y el rosa intenso de las buganvillas. Pasear por cada rincón, ta sea a pie o en barco, es todo un placer para la vista.

Salina6

Nada más llegar al puerto en Aliscafo, el ferri que te lleva desde Palermo (entre otros lugares) a las Eolias, encuentras el chiringuito azul de Da Silvio, donde es obligatorio sentarse, maleta y todo, a refrescarse con una granita fría, que es un granizado natural de frutas con un sabor de los que en la ciudad ya no se encuentran. Además puedes mezclarlo con nata y un brioche y para ya tocar el séptimo cielo sin apenas haber recorrido tres metros.

Salina4

Cuando te repones del calor y del pane, puedes subir por la calle principal del pueblo, Via del Resorgimento, mirando las casitas de colores y las tiendas, las mismas que encontré la primera vez que vine hace siete años. Siete años. La misma tienda de gafas de buceo, la de los neceseres y pareos de pulpitos, la joyería, la verdulería, el cartel escrito con rotulador negro sobre un cartón viejo que reza: Ci sino capperi. Las de toda la vida. La misma señora secando compulsiva y rutinariamente los tomates al sol mientras los mira desde la otra acera sentada en su silla, con la casa abierta de par en par.

Salina5

Comentaba con mis amigos que parte del encanto de Salina sigue siendo lo remota que es, aquí no ha llegado la globalización. Siendo preciosa, no hay boutiques de firmas conocidas, ni cadenas de restaurantes, ni nada que merezca la pena ser nombrado como de moda, salvo la propia isla en sí misma. Salina está cuidada pero se mantiene genuina y anónima, la receta del verdadero lujo. No se ha convertido en un outlet como tantos otros sitios que visitamos con grandes esperanzas e ilusión y acaban convirtiéndose en otro rincón de Pinterest entre Starbucks. Salina es auténtica. Es la isla a la que me vendría a escribir un libro o a meditar de mayo a julio, cuando ya empieza a hacer calor pero aún no está abarrotada.

Salina3

La calle principal está llena de hotelitos con encanto como Cinque Balconi, el Mercanti di Mare o el Punta Barone. Si os quedáis en esta parte de la isla (porque Pollara y Malfa también son espectaculares, no dejéis de ir!) yo recomendaría alquilar una casita en lo alto para poder ver el mar desde la terraza y pasar ahí las noches de fresco mientras ves las lágrimas de San Lorenzo en agosto o la via láctea en cualquier día despejado del año. No tiene precio.

Salina7

Merece la pena alquilarse un barquito y comprarse unas gafas de buceo. Es una isla salvaje en la que aún quedan pulpos, erizos, corales y pececitos por todas partes pero lo mejor son los baños, las calas de agua increíble entre rocas inmensas que te recuerdan que Dios existe. Por las mañanas con Milena y todos nuestros amigos, comprábamos  pizza al taglio para un batallón y ensaladas que preparan en las tiendas del pueblo con los ingredientes al gusto para tomarlas después de mucho sol y doscientos chapuzones.

salina8

También es precioso Capo Faro, donde se casó mi amiga y desde donde se ven unos atardeceres espectaculares. Y sin desmerecerlos en absoluto, están también los que se ven en el Hotel Signum en Malfa, aquí vine en mi primer viaje y aún recuerdo la intensidad de ese naranja en el cielo y cómo se reflejaba en nuestras pieles. Me acuerdo de una noche de música en vivo en un jardín verde espectacular. Parezco una vieja hablando así pero es que esta isla saca todo lo que tengas de sensible, como si estuvieras en una versión veraniega de La Grande Bellezza. Es uno de estos sitios que no se olvidan, de los que da pena marcharse y a los que quieres volver incluso antes de haberte ido.

Salina9

Esta vez me trajo a la isla el mejor de los motivos y fue doblemente bonita por la boda, la intensidad de las emociones y la alegría que durante esos días contuvo pero encontraré motivos para volver más pronto que tarde, lo juro. Esos gatos adormilados, esas paredes desconchadas, esos limones gigantes… Esa rabiosa belleza de isla que sabe lo que esconde, ese secreto… ¡Volveremos a vernos!

Y si os decidís a ir, no dejéis tampoco de viajar a las otras islas que también son un espectáculo: hacer un trekking por Stromboli de noche, mientras entra en erupción, tomarse una copa en el hotel Raya de Panaera, comprarse un de sus caftanes y hacerse uno de sus zapatos de cuero artesanos, perderse en Alicudi y Filicudi que según me han dicho, son tan salvajes que no hay restaurantes, la noche de Lípari… Qué lugar. ¡Tenéis que ir!

Este post va dedicado a mis amigos Mikel, Azzu, Laura, Sara y Milena ya que sin su compañía la isla no sería lo mismo.

P.d 1: Otros viajes de verano a Mallorca, Javea, El Algarve y Formentera.

P.d 2: Mis lugares favoritos de Sicilia y uno y dos viajes a la isla.

En mi maleta de Sicilia…

7 comentarios

Escribe un comentario
  • Monica

    qué ganas de coger un avión ya mismo para conocer Salina!

  • Bernie

    Hola Marina. Estoy encantada con tu blog. Esta semana estuve mirando todos los días si había una nueva entrada y que vacío cuando no encontraba nada y me preguntaba que te estaba pasando jajaja Ahora entiendo y que lindo¡¡¡. Por otro lado, aunque me va a resulta difícil ir a Salina (Soy de Buenos Aires) me resultó fascinante viajar a través de tu relato. Felicitaciones por tu blog….

  • Hola Marina! Bienvenida de vuelta! Qué días tan especiales esos de las bodas de amigos del alma en sitios idílicos. Son recuerdos que se quedan en la memoria para siempre… Besos!!

  • ¡Oh, qué bonito! No me importaría nada perderme por allí… 😉
    Ay, Italia…
    ¡Besotes!

  • Oh! Como he podido vivir sin conocer esta isla?? Es lo que llevo preguntándome desde que leí el post. Qué maravilla de fotos, que energía desprenden y que emociones transmites con ellas. Mil gracias por compartir un trocito de este paraíso.

  • Pingback: Viaje a Comporta | June Lemon Jukebox | June Lemon Jukebox | Viajes, cultura y reflexiones

  • Pingback: 2016 | June Lemon Jukebox