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Sobre la primera casa

No hay nada como la primera casa a la que uno se independiza de verdad. Solo o con amigos, me refiero a esa casa que ya no es ese lugar sucio que mantenías como podías durante el Erasmus, sino una casa de verdad. Un espacio sagrado en el que almacenas tus cosas y tus manías. Esos metros cuadrados en los que acumulas madurez y sabiduría, porque nadie nace sabiendo como se limpia el horno por dentro o cómo hacer lubina a la sal en menos de veinte minutos, por ejemplo. Esas esquinas en las que ya no quieres acumular trastos incómodos o posters viejos o al contrario, donde de forma consciente has decidido dejar que tu caos creativo se expanda por todos los rincones para generar un Big Bang como el de aquel entonces cuando tu madre vaya a visitarte. Esa primera nevera en la que te almacenas huevos de gallinas que corren felices en libertad y frutas ecológicas de soltero treintañero. No hay nada como el cariño y la ilusión que se pone en la primera casa.

A mí me ha pasado lo mismo. Supongo que era el momento, estaba preparada para irme de mi casa. Lo cierto es que me ha hecho mucha más ilusión de lo que pensaba crear mi espacio de paz y cada semana compro alguna cosita que me faltaba y que me estoy tomando mi tiempo para buscar: como un cuadro nuevo, una jarra bonita o una de las sillas de diseño de los Eames de SuperStudio. Son esos detalles que van llenando los espacios en los que reposas la mirada y que te dan felicidad. Filosofando sobre el feng shui con unas amigas, acabamos hablando de que con los años hemos optado por tener menos pero mejor: desde las calidades de la ropa que llevamos hasta los espacios de la casa. Mejor comprarse algo que has buscado con tiempo y en lo que has tenido que invertir un poco más que ir al chino y pillar lo primero que encuentras; porque son estas cosas escogidas con cariño las que verdaderamente te inspiran y hacen de tu casa tu hogar. Esos objetos de decoración o diseño que hacen tu casa diferente a las otras, que tienen personalidad.

primera-casa-junelemon

Yo voy poco a poco cambiando todas esas cosas que no me dicen nada por otras que me gustan y poco a poco voy cambiando los espacios que no me he podido hacer a medida. Por ejemplo, tenía unas sillas de madera de Cuéntame que no pegaban nada con el resto de la habitación y que daban pereza, literalmente. Me puse a investigar y encontré esta silla de diseño que combinada con el escritorio también de madera le daba un punto de contraste mucho más interesante y agradable a la vista. Con una pequeña inversión he cambiado por completo la energía que producía la habitación.

Silla Acapulco en Superestudio.com

La silla Acapulco 🙂

Este tipo de detalles y cambios no son importantes para todo el mundo, eso está claro. Pero lo que sí es cierto es que la intención se transmite: desde el que crea un objeto al que lo compra y lo combina, siempre he querido creer que toda esa pasión emana de las cosas de forma imperceptible, formando un conjunto que fluye. Con muy poco es muy fácil hacer de tu espacio un lugar más bonito y más agradable para uno mismo. Qué mística me pongo a veces.

p.d: el arte de ordenarse la vidahacer limpieza y todas las cosas que siempre queremos volver a encontrar.

p.d2: mi Feedly ha cambiado! Ahora puedes seguir todas las actualizaciones de June Lemon aquí.

Foto superior de Tory Williams para Cup of Jo.

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10 comentarios

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  • ¡Hola Marina! no puedo estar más de acuerdo con tu post. Yo también me he independizado este año (sin contar años de estudiante y Erasmus) y la verdad es que crear tu rinconcito, ponerlo a tu gusto y llenarlo de cosas bonitas hace que nos sintamos “como en casa” y nunca mejor dicho. Al final se trata de eso, de tener tu espacio y nada mejor que crearlo con personalidad. ¡Un beso bonita! Y mucha suerte en esta nueva aventura 😉

    • June Lemon

      Muchas gracias, Carmen!

  • noelia

    Cuidado no se os vaya de las manos! Gasto más en cositas para la casa que en ropa!la segunda foto es tu casa?
    Besos

    • June Lemon

      Hola Noelia! No es mi casa pero haré un house tour por la mía pronto! 🙂
      Totalmente de acuerdo, cuando tienes una casa te gastas más en deco que en ropa!! Qué ruina!!

  • Justo iba a escribirte para decirte lo de tu feedly!! Que no me aparecías!! 😉 Y también otra cosa. Estoy preparando algo especial y quiero que lo tengas de primera mano, pero necesito tu dirección de Barcelona. ¿Me la pasas? Sé que me tienes fichada 😉
    Respecto a tu primera casa, estoy totalmente de acuerdo. Hay un mundo bonito más allá de Ikea. Estoy muy de acuerdo contigo en ese planteamiento del menos pero mejor y subo la apuesta: con estrictamente lo necesario. A mí me encantan las casas que “respiran”. Además se recogen antes y se limpian mejor y más rápido, ¿verdad? Un abrazo!

    • June Lemon

      Hola Ana!

      Escríbeme un email a hola@junelemon.com y lo vemos!
      Las casas que respiran con pocas cosas pero bonitas son lo mejor, aunque no se si yo conseguiré no atiborrarla de cosas! jejejeje

  • Ya echaba de menos tus posts! La primera casa es MUY especial, es importante tener nuestro espacio físico y mental, dedicado solo a nosotros. Es una oportunidad maravillosa para escucharnos y definir nuestros gustos, qué nos gusta y qué no

    • yo todavía no tengo un espacio físico que considere totalmente mío, pero estoy “redecorando” mi espacio mental, redefiniendo gustos y necesidades. Hablo de ello en mi último post, si tienes un momento échale un vistazo 😉 http://estherensumundo.blogspot.com.es/

  • Qué ilusión se respira en tu post 🙂 Disfruta mucho haciendo tuya esta casa y llenándola de objetos de estos bonitos y que tienen significado para ti (siguiendo con la conversación del feng shui ;)). Esta tarde firmo yo para mi nueva casa en Madrid y estoy deseando poder empezar a hacerla mía, también. Un beso Marina ***

    • June Lemon

      Enhorabuena Anna!! Eso lo tenemos que celebrar!!!