x

A DAY IN THE LIFE

¡¡Hola!!
¿Qué tal todo? Llevo casi toda la semana sin aparecer porque ha sido mi graduación (¡yay! he terminado el MBA) y me he marchado unos días al Pirineo aragonés a comer bien y desconectar. Pero ya estoy de vuelta y además con ¡el último A Day in the life de 2015!
Se trata de un día en la rutina de mi amiga Eli, que conoció a su novio sueco Christian en Brighton un verano en el que los dos trabajaban de monitores de campamento y del que ya nunca se ha vuelto a separar! Después de varios años de relación entre Madrid y Estocolmo, Eli dio el paso y se marchó a vivir allí y trabajar de odontóloga, aprendió sueco y descubrió las costumbres de uno de los países más avanzados socialmente del mundo…

6.00: suena el despertador. Entro a trabajar a las 7.30 y tardo aproximadamente unos 35 minutos en llegar en transporte público a la clínica dental en la que trabajo. Antes de marcharme, me doy una ducha y me tomo un tazón de avena con frutos rojos, nueces y yogur. A las 6.45 salgo disparada hacia el metro con Chris, que entra más o menos a la misma hora a su trabajo.
¡¡Hoy ha sido el primer día de nieve en Estocolmo!! (16 de diciembre). Esta temporada ha sido un poco rara, apenas ha hecho frío cuando lo normal sería que ya tuviéramos un par de metros de nieve…
 
Sobre vivir sin luz en invierno: estos meses de otoño e invierno son los más oscuros. El sol sale a las 8.30 y se pone antes incluso de las 15.00. Sin embargo, en verano el sol se pone a las 2 ó 3 de la mañana y sale antes de las 5, es decir, ¡apenas tres horas de noche en verano y seis horas de día en invierno! Al principio sí que se me hizo más duro pero ahora me tomo vitamina D para suplir el aporte de sol y como trabajo hasta las 17.00 pues en realidad es como en Madrid, entro de noche y salgo de noche. El peor mes es el de noviembre, en el que anochece pronto pero aún no ha nevado. Muchos suecos aprovechan para coger vacaciones ese mes y que se haga menos duro! En cuanto empieza la nieve ya no se hace tan pesado y todo invita a estar en casa, incluso aunque hubiera luz.
Una cosa que me llamó la atención es que el “uniforme” sueco consiste en ir de negro o en tonos marrones oscuros o beige, lo cual sumado a la oscuridad del invierno… Hace que sea difícil verlos por la calle! Por eso en el metro y en cualquier lado regalan pulseras y llaveros reflectantes que la gente lleva colgados para que se les vea por la noche.
Antes de seguir, os voy a contar un poco a qué me dedico. Llevo en Estocolmo poco menos de un año, soy dentista y trabajo para una de las clínicas dentales que pertenecen al estado sueco. Su funcionamiento es prácticamente idéntico al de las clínicas privadas, aunque con algo más de lista de espera y precios un poco más asequibles. Aquí a estas clínicas estatales las llaman “Centro de Salud Dental” y hay un cierto número de ellas según la densidad de población y en función de ellos tienes un número determinado de pacientes asignados. Mi clínica está en el barrio de Sältjö-Boo, en un edificio en el que además se encuentra un hospital, clínicas de otras especialidades, una farmacia y un restaurante.
En la foto veréis una vitrina que está colocada en el pasillo de la clínica y en la que los niños pueden comprobar a cuántos terrones de azúcar equivalen algunos alimentos para que se imaginen y lleven más cuidado con las caries y ¡les encanta!
Sobre el estado de bienestar sueco: en la clínica tenemos un gran número de pacientes niños porque en Suecia la odontología es gratuita hasta los 19 años y es obligatorio que vayan cada dos años a hacerse revisiones. Aquí la gente vive muy bien aunque se pagan unos impuestos altísimos. Aún así, tienes otros beneficios: las guarderías son prácticamente gratis y casi todo lo que tiene que ver con formar una familia tiene muchas ventajas. La baja maternal/paternal son unos 18-20 meses en total y no se lo puede coger todo un sólo padre, se lo han de repartir entre los dos y se puede mantener hasta que el niño tenga 5 años; por lo que puede trabajar mitad de la semana la madre y mitad el padre y así alargarlo en el tiempo.
7.30: ¡todos a sus puestos! El primer paciente llega a las 7.40. Siempre tenemos 10 minutos antes de empezar para que nos de tiempo a tenerlo todo preparado antes de que lleguen y también 10 minutos al final de la jornada para dejarlo todo recogido.
Sobre hablar sueco: este es mi ordenador y todos los post-it que son “chuletas” de vocabulario sueco. Aunque todos los suecos hablan inglés sin problema desde que son pequeños, para los extranjeros es imprescindible aprender y hablar su idioma, para que así nos podamos integrar por completo en el país. La realidad es que si no hablas sueco puedes tener un gran problema para encontrar trabajo. Por ejemplo, en mi caso y debido a mi profesión en la que trato diariamente con locales, tengo que hablar con fluidez para poder manejarme bien con ellos. Cuando me mudé aquí en enero de 2015 di clases de sueco (son gratuitas para los extranjeros) pero lo que más me ayudó fue tener que lanzarme, porque en el trabajo desde el principio sólo me han hablado en sueco, tanto los pacientes como los compañeros. La verdad es que al principio fue un poco duro y algo caótico pero después de un año ya me desenvuelvo bastante bien!
Esto es glögg, un vino caliente que tomé en un mercadillo navideño
9.40-10.00: FIKA. Se trata de un concepto sueco para el que no existe una traducción exacta al español. Es una pausa o descanso que normalmente va acompañado de café y algún dulce. Aquí la gente no suele quedar a tomar unas cañas sino que se van a hacer un fika. Hay muchísima cultura y tradición de beber café, pueden tomarse unas 5 tazas al día sin problema! Como toda la clínica tiene descanso a la misma hora, hacemos el fika en una cocina-comedor que hay en la propia clínica y en la que siempre hay café, té, pan, mantequilla y algo de fruta.
 
Sobre la celebración de la Navidad: los suecos pasan las vacaciones en familia. Una de las tradiciones que más me gustan es el día de Santa Lucía, en el que comen unos dulces típicos de azafrán y se asiste a un concierto. Las cenas de Navidad se llaman julbord, que significa “mesa de Navidad” y es un buffet con comida típica: arenques, salmones ahumados, carnes frías, embutidos, albóndigas…
12.30- 13.00: para comer solamente tenemos media hora y todo el mundo lleva su tupper. De 14.40 a 15.00 hacemos otra vez descanso. Aquí se toman muy en serio lo de los descansos. Le dan mucha importancia a no estresarse, trabajar con calma y hacer una pausa de 20 minutos para reponer fuerzas.
Sobre el carácter y la mentalidad sueca: con el tiempo me he dado cuenta de que los suecos son más introvertidos, más callados y muy leales. Una vez que tienes un amigo sueco lo conservas de por vida (o eso dicen, yo aún lo estoy comprobando!). Son siempre muy correctos y amables y siempre tienen palabras agradables pero sin embargo, cuesta llegar al fondo, que se abran y que cuenten cómo se sienten realmente.
 
17.00: se acabó la jornada de trabajo. A las 18.00 he quedado con una amiga en un mercadillo de Navidad que hay en el casco antiguo, Gamla Stan. Nos hemos tomado un glögg, un vino caliente típico de estas fechas que se toma en tacitas pequeñas con almendras y pasas y que suele ir acompañado de peppakakor o galletas de jengibre.  En el mercadillo venden adornos navideños y también panes y quesos artesanales.
Sobre el frío: aquí podemos llegar a menos diez grados pero las suecas y los suecos no renuncian a la moda. La gente suele llevar abrigos de paño grueso, chaquetas tipo de ski pero bonitas y estilosas y botas de cuero rellenas de borreguito; de ciudad, no esquimal. Lo que sí es importante es contar con un abrigo que te cubra hasta las rodillas porque el frío te cala hasta los huesos! Los niños van vestidos normal y cuando salen a la calle llevan como una especie de mono de ski de una pieza que se quitan en cuanto llegan a los sitios.
 
21.00: de vuelta a casa. Me junto con Chris y vemos el último capítulo de Julkalender, una mini serie que hacen todos los años justo antes de Navidad. El tema de este año es Tusen aºr till Julafton, que quiere decir “Mil Años hasta Navidad”. En la serie cada capítulo es un siglo en el que van contando la historia de Suecia en aquella época.   
 

 

Sobre el verano y las otras estaciones: en verano casi no hay noche y a mí no me costó nada acostumbrarme. Cierras las persianas al irte a dormir y aprendes a llevar un ritmo de vida normal e incluso a apreciar las diferentes luces del día, porque no es la misma luz de sol en el crepúsculo, que a las 2 de la mañana que a las 12 del medio día. Mi época favorita para visitar Suecia es julio en el que las temperaturas son más suaves y está la naturaleza en todo su esplendor y si quieres conocer el invierno nevado en estado puro, yo recomendaría ir en enero o en febrero que está precioso con la nieve.
22.30: ¡a dormir! God natt! 
^^^^

 

Muchísimas gracias Eli! Me parece una locura todas las diferencias culturales que uno puede llegar a encontrar cuando cambia de país y la de cosas nuevas que se pueden aprender y descubrir. ¡Eres una valiente! Muchísimas gracias a ti y a Christian por compartir un pedacito de vuestra rutina sueca por aquí. 🙂
 
 p.d: todos los A Day in the Life hasta la fecha y lo que no se quita ninguna sueca!

4 comentarios

Escribe un comentario
  • Me ha encantado ver algunos pedacitos del día a día de Eli! Pero me ha gustado más aún ver cómo está conociendo la cultura sueca (sobretodo en Navidad) que tantas cosas comparte con la danesa! Qué ganas de que nos cuente más 🙂

  • Síii, esta sección es genial, June Lemon, ¡muchas gracias por hacerla!