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Tres días en llegar

 

Hablando un día con Berta Bernad me dijo que el alma tardaba tres días más que el cuerpo en llegar a un sitio. Desde entonces, así lo he sentido yo también. Muchas veces había pensado en lo que uno tarda en adaptarse a lo nuevo pero nunca había sabido describirlo así. Cuando llegas a un sitio, la mente tarda un poco más de tiempo en ser consciente de que está en un nuevo lugar y asimilarlo para adaptarse a él igual que sucede cuando vuelves.
Más que una necesidad de todas formas, yo me lo tomo como algo necesario para disfrutar más de las experiencias: cuando me voy de viaje, siempre me dejo unos días después de rendimiento más bajo y de descanso para disfrutar de su resaca, de las vivencias vividas, recordar lo bien que lo hemos pasado, pasar las fotos, escribir un post o hacer un collage de lo vivido en mi libro de viajes. Creo que es una forma sana de poner los recuerdos en orden, de digerir para recordar mejor y disfrutar incluso cuando se ha vuelto. Para renovar y coger con fuerza la rutina. Si se vuelve del tirón y sin tiempo para pensar en nada, parece que haber estado fuera se olvida en dos minutos, te encuentras más cansado y algunos de los recuerdos, se desvanecen porque no has tenido tiempo de volver a pensarlos. Aunque no siempre es posible empezar con calma, siempre lo intento: llegando un día antes para tener un día para deshacer maletas, descansar y ponerme al día; intentando no sobrecargarme la semana y tener mil cosas que hacer el día que llego.. Aunque no siempre es posible, es bueno darse tiempo para aterrizar también mentalmente….
Pues bien, este último viaje a Estados Unidos ha estado tan lleno de estímulos, que me alegro de haberme tomado este fin de semana de descanso para asimilarlo bien y repasar los detalles de todo lo vivido, para que así se agarren más fuerte a mi memoria y sean recuerdos más duraderos y placenteros. Este fin de semana me lo he tomado con calma: he retomado el blog, he contestado a todos los emails de June Lemon (aleluya!), me he puesto al día con mis lecturas de clase, he visto a mis amigos y he dormido bien dejando a los recuerdos del viaje colarse entre mis quehaceres por aquí y por allá para asegurarme de que vuelvo a estar en cuerpo y alma.
¿Vosotros sois de empezar directamente las jornadas o también os dais un tiempo? ¿También os sentís raros cuando empezáis muy fuerte después de un viaje? ¿Qué habéis hecho este finde de todos los santos?
p.d: como hacer maletas de viaje como una profesional y otros consejos antes de partir.

15 comentarios

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  • Absolutamente de acuerdo, con ésta, y con muchas otras reflexiones tuyas 🙂 ¡Qué placer leerte!

  • Yo también me doy un tiempo de reflexión después de un viaje, para rememorar los mejores momentos, ver las fotos… Te das cuenta de muchas cosas de las que no te diste cuenta en vivo 🙂
    ¡Besotes!

  • Es verdad que se da esa sensación que describes, en la que incluso estás un poco atolondrado, y lo mejor es hacer lo que tú, tomarse un par de días de descanso al menos para recolocarte poco a poco. Aunque creo que también puede depender del viaje, porque hay veces que estas deseando volver a casa y empezar la rutina jaja
    Un beso.

  • Me pasa siempre en los viajes, vuelvo con necesidad de "aterrizar" 🙂 Pero es que la idea de los 3 días y de que el alma llega siempre un poquito después no ha podido gustarme más!!!
    Un abrazo!

  • Totalmente de acuerdo! Siempre o casi siempre intento al menos tener un día antes de empezar para descansar y dejar las cosas y la mente organizada.

  • Creo que lo de los 3 días es relativo…a veces son meses, y al final, algo del viaje siempre se queda vivo en nosotros…y algo de nosotros siempre se queda en el lugar de nosotros y con las personas que conocemos en el camino…
    Yo, por ejemplo cuando volví de Erasmus estaba colgada de una palmera…por unos meses mi cabeza estaba en todos los rincones del planeta y en ninguno a la vez…

    • A mí me pasó lo mismo. La depresión post-erasmus dura meses hasta que te readaptas a tu rutina de siempre!

    • Sí! No queda otra, aunque creo que una parte nuestra se queda con las personas que tuvimos la suerte de conocer, con el tiempo toca celebrar lo vivido, lo que crecimos y cambiamos y mirar para adelante que quedan cosas alucinantes por vivir…

  • A mí lo que me pasa es que sigue asombrándome cómo puedes desayunar en un lado del Atlántico y cenar al otro, como la Vida sigue y no sabes cómo lo hacemos como algo de lo más normal. Y la verdad es que no lo es, es alucinante

    • Increíble! A mí también me maravilla…

      Un besito Teresa!

  • Uy, yo siempre que "vuelvo" me reservo al menos un día para escuchar a mi cuerpo e ir adaptámdome poco a poco. Lo denomino "dia internacional de la pereza" jijijiji.

  • Yo casi nunca puedo tener ese día de descanso y adaptación antes de volver a la rutina porque mis vacaciones son tan justas que tengo que aprovechar todos y cada uno de los días que me dejan en el trabajo pero es cierto que vuelvo con esa resaca que mencionas y que mi mente sigue en otra parte… Aunque también es cierto que, dependiendo del viaje, ese proceso de vuelta del alma tarda más o menos y aún creo que gran parte de mí se quedó viviendo en algunos lugares y todavía no ha vuelto.

  • Es verdad eso que dices. A mí no sólo me pasa con los viajes (he de decir que últimamente no me da para viajar mucho), también con las visitas o las vivencias más fuertes de lo normal, cosas que se salgan de mi rutina. Soy una persona bastante impresionable y necesito mi tiempo para sentirme en el sitio. Cuando aun te estás ubicando no te sientes nada en tí, y eso se nota…

  • Me has hecho pensar, pues yo…. creo que soy de las que vuelve y vuelve de aquí estoy yo de nuevo, cuando vengo de un lugar desconocido lo voy visualizando cada momento que he pasado en el y volviendo a disfrutar si me ha gustado, bueno…si creo que me gusta todo!!, y si vuelvo de un lugar habitual pues no se, es una continuidad pero con un viaje de por medio (bueno yo me entiendo), este finde (puente en mi comunidad) he estado en la Sierra de Gredos pero es de estos sitios que te he comentado un lugar habitual(vamos que voy bastante a menudo) y aunque haga cosas diferentes esta vez coger setas (cosa que me ha encantado) no es lo que me hace recordar cada paseo, cada momento.