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Sobre la grandeza de las cosas

New in the jukebox

 

Este verano estuve recorriendo distintas partes de Perú y cumplí uno de los sueños de mi vida: llegar a Machu Picchu. Es un enclave milenario, de una civilización perdida en mitad de los Andes. Los-An-des. Montañas infinitas más altas que nada que yo hubiera visto antes. Un sitio verdaderamente mágico y energético. No se decirte qué es pero se siente. Y esto fue lo que yo sentí al mirar los gloriosos retales que nos deja el tiempo del esplendor de otras épocas, demostrando que el hombre y el mundo es mucho más increíble de lo que creía…

Al ver algo tan alucinante, tan único y remoto me sentí tremendamente afortunada y me vinieron a la cabeza algunas personas. Las más importantes para mí. A 4.000 metros de altura lo que te falta de oxigeno se llena de paz y de amor. Amor a mis padres, a mis abuelos, a mi familia, a mis amigos, incluso personas con las que ya casi no hablo pero a las que sigo queriendo muchísimo. Por encima de todo. Incluso por encima de las nubes de los Andes. Porque hay sentimientos que están por encima de las palabras y del contacto físico.
Perspectiva, felicidad, amor. Eso es lo que inspira la grandeza de las cosas. Esa que nos supera y nos hace pequeños pero que también nos hace grandes porque formamos parte de un todo. Te das cuenta de que pocas cosas son Tan importantes, Tan imperdonables. Me di cuenta de que hay sentimientos que están por encima.
Este es también el mejor regalo que pude hacer a la gente a la que quiero: que en uno de los momentos más sobrecogedores de mi vida, viniste a mi mente y deseé que pudieras verlo, que pudieras estar ahí conmigo. 🙂
Mi conclusión es que viajar te llena por dentro y que tengo muchos motivos para dar las gracias.