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UN HOMBRE ELEGANTE AYER Y HOY

New in the jukebox

En muchos blogs, incluido este, se habla a menudo de la invitada perfecta y la mujer elegante pero… ¿y el hombre? ¿Acaso no es igualmente importante? 
Decía Cary Grant que el traje de chaqueta hay que domarlo y hacerlo tuyo hasta que parezca que vas en pijama.  Entiendo que refería no sólo al estilo, sino a la actitud del hombre dentro del traje; esa prenda tan poco habitual hoy en día que puede llegar a ser tan anodina como sexy. 
En mi opinión, a día de hoy es más difícil encontrar hombres bien vestidos en situaciones elegantes. Quizá se deba a que con la llegada de los vaqueros, los trajes se han quedado en indumentarias anecdóticas, días de oficina y bodas y es por eso que los hombres han dejado de estar acostumbrados a llevarlos, igual que se perdió la época de los sombreros de ala ancha, el whisky en horas de trabajo y el tabaco en los aviones. En eventos de cualquier tipo, es fácil encontrar a hombres que parecen chiquitísimos dentro de trajes gigantescos que me recuerdan a Alicia en el País de las Maravillas y me hacen temer que con el siguiente sorbo de gin tonic, crecerán hasta que el traje les quede justo de su talla. 
Foto de The Sartorialist
Sin embargo, miro fotogramas de películas antiguas y sólo veo hombres bien vestidos y una elegancia que apenas se ve hoy en día y que va mucho más allá de una cuestión de estilo. Se trata de un tema de confianza. Aquellos hombres vivían en un traje, éste era su elemento y su forma de expresión personal, su sello. Sus materiales, confección y hechura definían al hombre que los llevaba. El traje era antes que uniforme, una prenda de seducción. Un recurso que tanto vale para caricaturizar al hombre más gris como al James Bond de turno, representando un halo de gentleman de los de antes. 
Lapo Elkann por The Sartorialist
Mucho más importante que el traje, es la forma de llevarlo, es la actitud. Quitarle importancia al asunto, hacerlo natural, que parezca que llevas uno todos los días. Emanar la confianza y la seguridad del que está cómodo en su piel. 
Nuestros hombres tienen muuucho que aprender en cuestiones de estilo de los de antes o al menos, hacerse más fotos en blanco y negro. 😉 Si queréis darles ideas de cómo vestirse, podéis recomendarles esta guía que ha creado Zalando, donde encuentras de todo: zapatos, camisas, trajes e incluso tutoriales de cómo hacer los diferentes nudos de corbata
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Este es un post en colaboración con Zalando. 🙂

7 comentarios

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  • Estupendamente cierto, Marina.

    Me quedo con esta frase que me ha hecho reír para un Lunes como hoy.

    'me hacen temer que con el siguiente sorbo de gin tonic, crecerán hasta que el traje les quede justo de su talla.'

  • Marina, tienes toda la razón, no se siente seguros dentro de ellos y les restan la importancia que tienen, por eso muchos van "disfrazados" a bodas y demás eventos.
    Pero para mi gusto si hay uno en la actualidad que se siente como en su piel, es elegante y casi nunca renuncia al traje: Johannes Huebl ( es elegante hasta en bañador)
    Ya me dirás si compartes opinión.

    • Absolutísimamente de acuerdo. Entre él y su mujer parece de coña!! Y qué me dices que todos los domingos publica una sección llamada Sundays en la que sale ella? Eso también aumenta todo su halo de sexy y elegante.

  • Cuanta razón tienes! Los grandes actores del cine clásico eran ya de por si estilosos y cualquier prenda que se ponían la convertían en elegante, eran hombres que marcaban estilo, desde Vincent Price a Gary Grand, de Brando a Dean, de Newman y Redfort… sin olvidarnos del rey de cool Steve Mcqueen de todos ellos y muchos mas tendrían que fijarse los hombres actuales, sin duda! Me ha encantado tu post felicidades! bss

    • Steve McQueen era ya de otro planeta!! Qué hombre! No sabría encontrarle un homçólogo contemporáneo!

  • Cómo me gustan estos posts! A parte de Newman y McQueen, para mí el hombre más elegante de todos los tiempos fue mi abuelo. Mi abuelo tenía un trabajo manual, artesano, con lo que para su trabajo vestía una bata o una sencilla camiseta blanca, pero eso no impedía que le vieras elegante y con estilo. Y cuando la ocasión lo requería, a parte de cada domingo cuando salía con mi abuela a bailar, y se vestía de traje y corbata, parecía que lo llevara cada día, lo que tu dices, con sencillez y elegancia, igual que su bata de trabajo. No se si eran otros tiempos, o sencillamente él era innatamente elegante, igual que era innatamente bueno y alegre.