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Una semana en Formentera e Ibiza

New in the jukebox
Todas las fotos son mías. En el Cap de Barbaria.
Hoy es el último día de las vacaciones de verano (al menos para mí) y no se me ocurre un día mejor para contar lo que hice, vi y probé hace una semana ya (snif!) en Formentera e Ibiza. :_)
Antes de empezar he de decir que yo era de las de poner los ojos en blanco en más de una y dos ocasiones al ver las fotos de la gente en la isla… y AHORA comprendo de lo que estaban hablando!! Había estado en Ibiza montones de veces pero nunca había recorrido el interior de Formentera así que no tenía ni idea de que fuera tan rural, tan tranquila y tan pintoresca, con ese color aguamarina, esos caminos de tierra, los millones de motos y los Meharis de colores…
Lo mejor: lo que más puedo recomendar fue el hotelito en el que me hospedé, Casa Serena. Una casa blanca y payesa en el km 8,9 de la carretera del Pilar de la Mola con unas habitaciones y una decoración que multiplican el buen sabor de la isla. Cuando llegas te piden que te quites las chanclas al entrar y te advierten de que no hay wifi mientras te saluda Lola, la perrita de la casa y miras sin parar a todos lados para ver lo bonito que lo tienen todo. Las habitaciones son blanco nuclear y cada una tiene un capazo de mimbre para que te lo puedas llevar a la playa, que por cierto, está a pocos metros por un camino de tierra que da a la playa de Mitjorn, una playa larga con agua cristalina y chiringuitos de arroz que son una buenísima alternativa a la masificación de Illetes.
El desayuno es otro de los placeres de la casa, con embutido, pasteles recién hechos, fruta… Creo que es el hotel que más me ha gustado nunca y por si hay algún hombre leyéndome en este momento, como lleves ahí a una chica la dejas rota!! Casa Serena es el típico sitio que no quieres compartir con mucha gente para que siga siendo el rincón de unos pocos pero, como yo lo conocí gracias a las recomendaciones que vosotros compartisteis conmigo hace unos meses, no puedo dejar de deciros que es increíble, que merece muchísimo la pena y que muchísimas, infinitas gracias por descubrirme un sitio tan bonito.
Una de las habitaciones de Casa Serena
Sobre las playas: de calas estuve en Cala des Mort, en Illetes al final, donde se unen las dos playas y se puede caminar con el agua por la cintura hasta Espalmador y en Arenals, que es larga y de agua clara como si fuera una piscina natural!
Camino a la playa de Mitjorn
Sobre los paseos y excursiones: hice también muchas excursiones al faro de la Mola, pasé por Can Toni y me imaginé a Eugenia Silva por allí, pasé un rato sentada en las rocas de los acantilados por la tarde y antes del atardecer, me fui a Blue Bar para ver caer el sol con un mojito bien frío entre las manos.
Otro día fui al Cap de Barbaria, donde también hay un faro precioso (el que aparece en Lucía y el Sexo) pero para mí lo más bonito es la llegada: una carretera angosta entre árboles y plantas que se convierte en una fina línea que de repente te da de frente con el faro. ¡Precioso!
Beso Beach

Y para comer y beber… Yo hice un plan muy tranquilo, comí en uno de los chiringuitos de arroz de Mitjorn del que no recuerdo el nombre y sobre todo, comí en Beso Beach, que es el chiringuito de moda de Illetes y que es un espectáculo en sí. Para empezar, porque está lleno de guapazos y guapazas que trabajan allí y animan el cotarro, hay un musicón y unos mojitos a partir de las seis de la tarde que vienen a representar la sensación pura de las vacaciones de verano. Después, pero no por ello menos importante, hay que ir porque la comida está buenísima. No es el típico chiringuito en el que te pegan una clavada por ser un sitio de moda y te quedas como estabas, aquí todo está bueno. Al menos todo lo que probé yo y volveré!

 

Aunque yo no estuve y no os puedo decir qué opino personalmente, me recomendaron las pizzas de Macondo, donde hay que ir temprano porque no admiten reservas y se pone hasta la bola, Chezz Gerdi como italiano de moda y Can Carlos con bombillas de verbena en mitad de un jardín. No pude ir a Sa Sequi pero mi amiga Sandra me ha dicho que le encantó así que es de los primeros que visitaré la próxima vez que vaya!
Can Xicu en la Mola
De compras, me encantó Can Xicu, una tienda de decoración en la Mola lleno de cosas preciosistas para adornar tu casa y las tiendecitas hippies de San Francesc, entre las que me chifla Ca Teua, también de decoración y ropa.
Y en general, me encantaron los atardeceres, los paisajes y el rollo. Coger el ferry de vuelta es MUY DURO.  :__)
El atardecer en Cala Compte y Sunset Ashram al fondo.
Sobre Ibiza: después pasé dos noches más en Ibiza, donde también descubrí algunos sitios interesantes! Con tan poquito tiempo hice todo lo que pude: fui a Cala D’Hort, la playa delante del peñón de Es Vedrá que dicen que es un punto energético del planeta, me tomé un arroz con vistas en Es Boldado en la misma cala y por la tarde, me fui a Cala Compte y Cala Tarida, para acabar el día en Sunset Ashram, un chiringuito de los 70 que aún se mantiene en pie y tiene uno de los atardeceres más bonitos de la isla. Me lo recomendó Nuria, pero lo curioso es que cuando llegué yo ya había estado! Hace muchísimos años, en un viaje precioso, sin gente y con la misma puesta espectacular. Me pregunto cómo supe del sitio entonces!
Es Vedrá desde Es Boldado
En Ibiza pueblo, os recomiendo coger el barquito del puerto y cruzar a la zona de Marina Ibiza donde está Lío para en vez de entrar ahí, ir al bar que está justo delante, que se llama La Calma y tiene unas vistas increíbles de Dalt Villa iluminada mientras te tomas tu copazo más a gusto que todo. Hice una parada obligatoria también en la mítica tienda de kaftanes indios de Vicente Ganesha y me compré provisiones para los próximos dos veranos ya vivo en esas camisas que huelen raro y sientan también durante al menos treinta días todos los años. Bueno yo, y Kate Moss y Elle McPherson… 😉
Las calles y casas de la ciudad amurallada de Dalt Villa
Por el día, también paseé por la zona amurallada de Dalt Villa, tomé un café en un bareto al lado del mirador e hice mil fotos a las casas encaladas con marcos de colores y plantas que caen de las paredes en cascada, por todas esas calles estrechas, tan parecidas a las de Cacela Velha en el Algarve. Conversé sobre la reina Sofía y los Casiraghi con la dueña de S’Espardenya, donde me compré una de las ilusiones de mi viaje: unas zapatillas de payesa.
Ibiza desde La Calma en la Marina
También vi la otra Ibiza, la de cuerpazos esculpidos duramente durante todo el año para ser lucidos en Playa d’Embossa, escuché la música que se exporta al mundo y te transporta a planetas extraños. Vi lujo y anonimato, vi casas escondidas en recodos que no se ven desde el ma y otras acristaladas por completo en zonas que fardan de la máxima protección urbanística. Vi ostentación y austeridad. Me encantó todo. Me fui finalmente de estas islas con el corazón encogido y deseando volver.
Ha sido un gran verano y ahora toca luchar por un gran invierno pero lejos de dejarme vencer por la pereza y la depresión post-vacacional, le daré la vuelta a la tortilla y haré que las alegrías del verano me duren todo el invierno. O eso me digo. Por un verano invencible.
Feliz vuelta a casa a todos.
p.d: un finde en Palma de Mallorca y en Jávea y mi viaje de una semana por Cádiz del año pasado.

3 comentarios

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  • Ibiza y Formentera no se que tienen que te atrapan! yo he ido en dos ocasiones y como describes, tuve la misma sensación de cada rincón. Además en verano es como tu propio anuncio de estrella damm jajaja. Cala compte en Ibiza para mi es mi favorita, ese chiringuito me trae mucho recuerdos de cuando empecé a salir con Charlie, fue muy romántico 😉

  • genial la guía de Formentera e Ibiza! yo espero publicar la mía esta semana, compartimos muchos lugares 🙂 la magia de estas dos islas es realmente especial, yo no me canso de volver una y otra vez. besos Marina, y feliz rentrée!

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