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Sentirse un Goonie

New in the jukebox

 

Ayer volví de China pensando en la suerte de amigas que tengo y los planes que nos montamos. Desde que nos conocimos de Erasmus allá por 2010, hemos visitado juntas cuatro de los cinco continentes (y hay prueba de ello: Oceanía, Europa, Asia y América), pasado infinitas horas juntas y vivido millones de aventuras. Nos queremos tanto que literalmente nos hemos ido al fin del mundo las unas por las otras, lo cual es más de lo que se puede decir de la mitad de los novios que hemos tenido. Pero no es tachar países de la lista lo que nos mola de viajar juntas, sino la forma de hacerlo. Desde que nos conocimos, compartimos las ganas de descubrir, de viajar a toda costa. Desde el Erasmus hemos dormido en casas de primos de amigos de un conocido que nos cedían un cuarto y nos enseñaban cómo se manejan los locales, las direcciones secretas, los sitios con encanto, hemos hecho el turismo de siempre a pleno sol y nos hemos bañado en playas perdidas que no aparecen en ninguna guía.
Desde que nos conocimos, hemos estado en varias maravillas del mundo, subido en como treinta tuk tuks, dormido en los bajos de un bus haciendo aqua-planning por la selva, escalado el Huaynapicchu y muerto de mal de altura después, hemos pasado infinitas noches en hostales sin ventana, con un terrible olor a piscina jurándonos que esta será la última vez, sólo para asegurarnos de que no nos falta presupuesto para entrar a cada templo, cenar en un sitio molón o salir por las discotecas de Shanghai en una noche épica que aún estamos reconstruyendo. Somos unos Goonies adultos y reales, chicas normales que viven aventuras descomunales de verdad, viendo el mundo como muy pocos y aprendiendo de convivencia y de verdadera amistad en la aventura de nuestras vidas. Me siento profundamente afortunada de ser una Goonie, de seguir haciendo lo que más me gusta que es viajar y de haber encontrado cuatro locas desperdigadas por el mundo con las que recorrérmelo, grabando recuerdos imborrables que durarán toda la vida, que contaré a mis nietos, que me hacen sentir nueva. Ser lo que siempre soñaste de niño, vivir aventuras, no dejar para mañana lo que puedas hacer hoy, vivir para el recuerdo, llenar de color el día a día, emocionarse, no ser gris, sentir orgullo de lo vivido, sentirse un Goonie.
Sicilia 2011. Hoy en 2015, llevamos más de 50.000 km recorridos juntas. Y los que nos quedan.
p.d: sobre recordar, sobre viajar, sobre disfrutar de la vida.

14 comentarios

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  • Muy bonito post Marina, transmite mucha energía y felicidad. ¡Qué geniales aventuras en buena compañía! Un abrazo

  • Vic

    Esas cuatro locas y tú por casualidad no aceptáis un miembro más en vuestro equipo? Porfi! Prometo aprender a ser una gran goonie 😉
    Me ha encantado el post Marina. Me encantan tus aventuras y tu forma de entender la vida. Besazo!

  • Se te olvida decir que hemos viajado durante días con solo 1$, hemos comido durante meses arroz, hemos ido al baño en agujeros de la calle, hemos vivido entre cucarachas y duchado entre arañas y otros animales, casi nos hemos ahogado en la gran barrera de coral,

  • Limpiado casas De amigos, recorrido en bici ciudades, bailado bajo la lluvia, comido en casas de abuelitas sicilinas,

  • Nos hemos tragado días y días de conducción, y hasta nos han amenazado!!!

  • Hemos madrugado a horas infernales por una simple puesta de sol y nos hemos tragado jetlags

  • Anónimo

    Muy bonito Marina.
    Pero yo tengo una duda, como te costeas todo esto sin principio ahora no trabajas?
    Tanto dinero te da el blog?

  • qué maravilla Marina! qué bien encontrar gente así, con la que te sientas tan cómoda y te apetezca hacer todo esto! estas amigas son grandes tesoros 🙂
    con ganas de saber más de tu último viaje! besos linda ***

  • Pero qué envidia!!! Yo también quiero ser una Goonie!!!

    Precioso Post y gran blog!!! Ya tienes una seguidora más!!! 😉

    Saludos!

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