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La escuela de la vida

New in the jukebox
Foto de American Yall
Actualmente hay cursos para todas las disciplinas que puedas imaginarte. Vas al colegio, a la universidad, haces un máster… Te formas de mil maneras en las más variadas materias: desde patronaje hasta física cuántica o cirugía ocular. Aprendes a hacer balances y a sacar la ecuación que mantiene fría el agua de un botijo y sin embargo, tardamos años en aprender a enfrentarnos a las situaciones que más nos marcan; las más complicadas y duras. Pero para esas no hay asignatura que valga.
Nadie nos enseña a afrontar la pérdida, ni cómo dejar a alguien sin sufrir, ni cómo recuperarte cuando te parten el corazón. No se enseña a decir que no, ni te preparan para situaciones extremas. No hay asignatura que se llame “Una madre no debería morirse nunca“. No hay clases paea afrontar una crisis existencial, ni una que te prevenga de los momentos de depresión.
No dan créditos por encontrar el camino y dar con las soluciones a la medida de cada uno. No te preparan para las etapas de la madurez y cuando las compartes y ves que otros también las están pasando canutas, te das cuenta de que atraviesas otras de las muchas etapas que no te cuentan en los libros. Las que no salen en los anuncios. La soledad, la baja autoestima, la pérdida de objetivos, la búsqueda de los mismos, encontrar tu verdad, superar malos tragos, reinventarse, reencontrar de nuevo el sentimiento tan esquivo que puede llegar a ser el amor…
Y si preguntas por ahí, sabrás que no estás sólo pero aún así, la gente no se moja. No hay libros de texto sobre temas emocionales peliagudos ni sobre los complejos nudos de la vida que nos toca desatar. No hay manual. Y así vamos, guiándonos a ciegas por los consejos de otros que caminaron por este trecho tiempo antes que nosotros, sin tener ni idea tampoco; con sus propios prejuicios y sus mochilas cargadas de pasado. Haber vivido algo y haberlo superado no hace que tu método haya sido más efectivo que los otros. Transmitimos una sabiduría heredada, basada en vivencias personales que a veces ayudan y a veces no. Y con ella los receptores de consejo (que en algún momento hemos sido y seremos dadores) hacemos lo que podemos, la aplicamos a nuestras propias situaciones e intentamos encontrar en ella consuelo; o recomponer con ella un corazón que más hubiera valido la pena tirarlo que arreglarlo.
Pero lo bueno es que al final encontramos el camino.
Con todo esto sólo quiero decir que se nos prepara para las ecuaciones más complejas académicamente pero no recibimos ninguna noción que desarrolle nuestra inteligencia emocional: que nos ayude a abrir la mente, a sobrevivir a las enfermedades del primer mundo, ni a pasar todas esas situaciones difíciles de la vida que nos marcan para siempre y que a todos nos toca vivir. Sólo quería compartirlo y dar un poco que pensar. 🙂
Además y con este mismo propósito del que cada vez leo más y más, se ha creado The School of Life, un proyecto que a través de pequeños vídeos, ayuda a desarrollar un poco más la empatía, la solidaridad o a lidiar con la soledad o con la pérdida. A mí me parece un concepto genial y muy necesario.
p.d: no tener miedo a lo que no conocemos.

9 comentarios

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  • Una buena noticia, las cosas están cambiando, no tan rápido como deberían, pero pasito a pasito, y es que en los coles empiezan a dar talleres de educación emocional! Así que los niños del futuro estarán un poco mejor preparados que nosotros para digerir y sobreponerse a los palos de la vida…Un abrazo!

  • Cova

    Totalmente de acuerdo. Supongo que porque como dices, al final "encontramos el camino". Nos caemos, nos levantamos, aprendemos… Pero es muy interesante. Écharé un ojo al proyecto que recomiendas.

    Genial como siempre 🙂

  • Anónimo

    No se como lo haces pero muchas veces encuentro alivio y comprensión en lo que escribes

  • Oh sí, muy de acuerdo. A mí en concreto las experiencias previas de otros más bien me han dado ánimos que luz sobre lo que debería hacer. Simplemente saber que alguien también cruzó el puente a veces basta. Mientras…creo que el mejor aliado es el sentido común, no? Un beso!

  • Muchas gracias por compartirlo ! me ha encantado tu texto ! y es muy cierto no hay escuela para eso, y que pena jajaja

  • Como siempre, una gran reflexion Marina! Gracias por compartirla. Un beso

  • Una muy buena reflexión, y que casualidad que este leyendo un libreo sobre lo mismo. El autor se llama Agusto Cury y el libro "Mentes brillantes, mentes entrenadas". Estaría genial que lo leas. Un beso enorme desede argentina.

  • Adriana

    Hola!!! me ha encantado conocer tu blog!!! es muy interesante. Tu reflexión me ha recordado a un vídeo que ví hace mucho tiempo. Pongo el enlace por si acaso no lo has visto https://www.youtube.com/watch?v=qHE_XGtUNx4
    Un beso