x

Viaje a Camboya

New in the jukebox

 

Este año ha sido muy especial por muchas razones pero una de ellas es que he viajado más que ningún otro año. A 1 de diciembre de 2014, desde que empezó el año he cogido 32 vuelos por todo el mundo, visitado 7 países y pisado todos los continentes.
Pero el último de mis viajes ha sido también uno de los más especiales porque fue pura improvisación. Una decisión tomada en dos días y dos semanas antes de la fecha de partida: antes de empezar a estudiar me marché con mi amiga Pati, que ahora vive en Pekín, a ver a nuestra amiga Cris a Camboya donde trabaja como arquitecta para una ONG y recorrernos las tres juntas el país.
Para que os hagáis una idea, no me acordaba de cuál era la capital del Camboya y tuve que googlelearla para poder sacarme los billetes, empecé a empoyar sobre la historia del país y aprendí lo que pude sobre los jemeres rojos y ya ahí me di cuenta de que no me iba a un país corriente… Por lo demás lo dejamos todo en manos de mi ya medio camboya amiga Cris y nos fuimos con el corazón abierto a descubrir uno de los países más salvajes e increíbles que haya visto jamás…

Aquí van algunas de las cosas que hicimos…
Nos bañamos en pelotas en mitad de una tormenta, bajo la lluvia en la playa desierta de Lazy Beach en la isla también desierta de Kong Rong Samloem. Nos movimos en el agua y descubrimos que era una bio bay, donde se da una especie única de plancton que brilla con el movimiento, por lo que en mitad de la noche, al dar una brazada, era como si te estuvieras bañando en una playa de Avatar.
Recorrimos selvas con ruidos animales que dejan en bragas a la serie de Perdidos.
Hicimos un viaje de doce horas en la parte de abajo de un bus para llegar a la otra punta del país, jugándonos el tipo con un millón de camboyanos y mochileros mientras las ruedas hacían acuaplanning por las carreteras.
Conocimos en Battambang el centro Arrupe gestionado por el jesuita Kike Figaredo para ayudar a niños mutilados por las minas anti-persona y polio. Descubrimos que Camboya es el país con más minas anti-persona del mundo y que no se puede caminar campo a través así como así. Conocimos de primera mano lo durísimo que es su pasado reciente y lo castigado que ha sido su pueblo. Nos asombramos de que no hubieran perdido la sonrisa y de que se les viera tan felices. Cuánto tenemos que aprender.
Nos dimos un masaje-paliza de ciego por ocho dólares en una piscina mientras tomarnos una piña colada. Parecíamos sacadas de Sexo en Nueva York. Nos sentimos afortunadas y con ese subidón que se siente al formar parte de ese selecto grupo vital que sabe que se lo monta de maravilla.
Nos hicimos manicuras a dólar y lavados de pelo de treinta minutos dignos de los dioses.
Visitamos los increíbles templos de Angkor, y recorrimos en elefante el de Bayón. Me sentí Tomb Raider en Ta Promh y me entraron ganas de llevarme reliquias a mi casa. Porque a diferencia de otros países, aquellas ruinas están relativamente vírgenes y los escombros del siglo XII se desperdigan sin control a merced del clima y de los turistas que se sientan sobre ellos, los fotografían y fantasean con si cabrían en la mochila y si compensa lo de que te pillen en la aduana y acabes en una cárcel camboyana.

 

Vimos amaneceres, vimos atardeceres. Nos asamos de calor. nos brearon los mosquitos. Recorrimos en moto la selva por caminos de tierra, vimos salir millones de murciélagos de una cueva, dimos plátanos a los monos en templos olvidados lejos de los circuitos de turistas. Recorrimos autopistas con tres adultos y un bebé en la misma moto, todos sin casco. Flipamos con el verde fluorescente que tiñe todos los campos del país. Vimos trillones de arrozales y bueyes de agua. Paseamos en barca por los pueblos flotantes, donde gente que no tiene dinero para vivir en tierra, ha construido un mundo paralelo sobre el agua donde se abastecen y hay de todo.
Conocimos en caos absoluto de Phnom Phen y alucinamos con lo valiente que es nuestra amiga Cris al marcharse sola allí. A empezar su vida de cero. Escuchamos los gritos que pegaban los camboyanos animando a su luchador favorito de kick boxing, vimos como asaban serpientes debajo de casa de mi amiga, conocimos un mundo de caos tipo la India pero en concentrado y en diferente. Visitamos el museo del genocidio y tuve que salirme. Las historias de aquellos años son increíblemente crueles y te hacen pensar: ¿cómo es posible que haya gente así de animal? Viajar te despierta, te mantiene alerta y te recuerda que la realidad que tú conoces no es la única que existe. Otros no han tenido tanta suerte.
Y por último, pasé 12 días con sus 24 horas con las dos mejores viajeras y amigas que podría desear. Hablamos de todo y de nada y arreglamos el mundo al menos diez veces. Echamos mucho de menos a las que no pudieron venir, reflexionamos, nos descojonamos y nos lo contamos todo. Lo mejor, lo mejor de mi viaje han sido ellas. Mis dos valientes amigas que se han marchado a Asia en busca de un futuro mejor y que están luchando con uñas y dientes para conseguirlo. Orgullosísima que estoy de vosotras.
Espero que os haya gustado esta larguísima crónica de mi viaje. Muchas gracias por leer. 🙂 Si os apetece, aquí está la de mi amiga Pati. Todas las fotos son mías y suyas.
Por último, mis otros grandes viajes de este año han sido a Perú y a Australia.

18 comentarios

Escribe un comentario
  • Me ha encantado! Pero qué pedazo de viaje!!
    Llévame contigo al próximo!! jajaja 🙂

  • Pero menuda envidia!!! (de la sana siempre, claro!). Tremendo viaje, un día tienes que contarnos los trucos para viajar tanto 🙂 La entrada de Perú me había encantado, de hecho, es el viaje que espero realizar el año que viene y el que he consultado un montón de veces en tu blog! ^_^

  • GRAN viaje, ENHORABUENA! Cuentas verdades como puños, June. Sigue así! 🙂

  • Vaya pedazo de viaje. Esto sí es viajar y conocer otras culturas y no irse un fin de semana a París jajaja

  • No sé qué me gusta más, si el viaje, las fotos o cómo lo cuentas todo de bonito.

    Y feliz cumpleaños. 🙂

    Y enhorabuena por la nueva etapa que empiezas. Valiente.

  • Creo que el sentimiento general de quien lea este post es de… Envidia!!! A mi además me da la esperanza de hacer alguna vez un viaje así! Que bien sabes disfrutar de la vida y del mundo 🙂

  • Menudo viajazo y menuda suerte de año!!! Envidia mala es lo que tengo 😉
    Las fotos son preciosas y espontáneas.

  • Que bien, que bien, que bien !

  • Me encanta lo disfrutona que eres, Marina! Y lo mejor es que sabes transmitirlo en el blog a través de tus palabras!! Muchas gracias por compartirlo! Un beso!!

  • Ay!! Marina!! llevaba sin leerte unos cuantos post y que te puedo decir… acabo de meterme en tu piel con este viaje…como he disfrutado!!! que pasada!! Gracias por regalarnos tantas experiencias. Un beso grande!

  • Pingback: Ideas de regalos para chicas | June Lemon Jukebox