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Diez trucos para hacer limpieza

New in the jukebox

 

Tengo un terrible defecto: me encanta acumular cosas. Lo malo es que como en tantas otras cosas, del amor al odio hay un paso y a mí siempre acaba sucediéndome lo mismo. Un día estallo y me deshago de todo. Sin piedad. A sangre fría. Uno por uno voy sacando el contenido de cada armario y cajón, revisando su contenido y repasando su historia para decidir, en cuestión de segundos, si se queda conmigo y si se va un nuevo hogar.
De esta guisa han transcurrido mis últimos fines de semana: haciendo limpieza. Me moría del agobio. Con el cambio de estación y mi tendencia sobrehumana al acumule, la cosa había llegado a un punto crítico: no podía cerrar los cajones, mirara donde mirara había cosas, ni un sólo espacio para reposar la vista y no ver nada…
Se acabó.

Lo más curioso es que el proceso (que aún sigue su curso porque la limpieza ha sido integral) ha resultado ser de lo más interesante, porque me ha llevado a hacer examen de conciencia a través de mis pertenencias: de mi forma de consumir, de mis gustos, de cómo van cambiando a lo largo del tiempo,  de cuánto gasto en qué y cuánto me lo pongo. Me gusta hacer limpieza para aprender a gastar con mayor cabeza, para saber qué necesito, qué tengo sin dejar nada olvidado en el armario, cuánto tengo y hace cuánto hice la última limpieza. Es como someter a examen tu forma de comprar y de acumular… Para después empezar el proceso de nuevo, pero (esperemos) de forma más sabia e inteligente.
Por este motivo, me he convertido en una experta de las limpiezas de armario, como una especie de San Pedro de lo material que decide lo que pasa las puertas del cielo… y lo que no. Aquí van mis trucos aprendidos de la bendita experiencia para economizar el espacio, desprenderse de lo antiguo y abrazar lo nuevo sin agobios y de forma eficiente:
1. Las perchas de madera: fuera. A no ser que tengas un vestidor o muy poca ropa, estas ocupan muchísimo y aumentan la sensación de agobio porque al caber menos en el armario, apilas unas prendas sobre otras y al final no sabes dónde tienes nada de nada. Yo las he sustituido por unas finitas de los chinos (como de tintorería) que van recubiertas por una película antideslizante que hace que de ahí no se mueva un tirante. Caben mil prendas más en el mismo espacio y todas a golpe de vista. Las de madera sólo para los abrigos. La mayoría de las veces no necesitamos un armario más grande, sino tener menos y mejor organizado.
2. Una prenda por percha. En la medida de lo posible al menos. Así puedes verlo todo enseguida y cada cosa tiene su lugar. Para evitar la sensación de que “no tienes nada que ponerte” es imprescindible no apilar.
3. Categorizar es la clave. Los pantalones todos juntos, las chaquetas, las camisetas blancas. Por colores y por estilo de prenda (vestidos largos, cortos, de fiesta, camisas…). Si haces esto, cada vez que vayas a buscar una prenda irás a la sección en la que lo tienes todas las opciones de lo que buscas y será más fácil cogerlo cuando tienes prisa (también más fácil de ordenar porque todo tendrá su sitio).
4. Lo que no te has puesto en dos temporadas, fuera. Si en el invierno de 2008 te compraste una blusa monísima que no te pusiste durante 2009 y que ahora te planteas dar en 2010, la respuesta es sí. Aunque esté nueva, aunque siga siendo bonita. Si no te la has puesto será por algo. (Buen momento para preguntarse por qué y aprender del error).
5. Sólo tener uno de cada. Salvo algún básico como los vaqueros, mi recomendación es tener una prenda de cada estilo y color. Sólo una. No hacen falta cuatro jerséis beige, piensa cuál es el que más te pones y descarta los demás. La próxima vez que compres escogerás otro color básico, hasta tener uno de cada que combinar. Tener tantas opciones de cosas “exactamente iguales” genera mucho estrés e indecisión.
6. Quédate sólo con lo que utilices de verdad. No hay nada más satisfactorio que conocer tu armario y saber que te lo pones todo, porque eso es de compradora inteligente. Mirar esa camisa blanca antes de retirarla con nostalgia y cariño acordándote de lo que te la has puesto y de todos los momentos en los que ha estado sobre tu piel es a lo que me refiero cuando hablo de satisfacción de la compradora inteligente, ese subidón de adrenalina. Con las prendas como con todo en la vida, hay que establecer, en mi opinión, un vínculo, para que las cosas no sean tan efímeras y pasajeras.
7. Mira el montón de descartes y pregúntate cuántas veces te has puesto esa ropa, cuánto te costó, ¿tienes demasiado?, ¿quieres seguir así? La compradora inteligente además busca el ahorro en sus prendas por ejemplo, como en esta página web, para encontrar descuentos y no sólo darse un capricho, si no dárselo al mejor precio posible.
8. Pensar antes de comprar. Antes de lanzarte a por esas sandalias de moda que hoy te parecen tan chulas pero que son tan cantosas que sabes que pasado el verano no te las volverás a poner, piensa si merecen la pena. Yo siempre hago dos cosas: a) me imagino con qué conjuntaría la prenda en cuestión para hacerme una idea de su versatilidad y de cómo la podría combinar (evitando así que esa compra derive en otra compra innecesaria) y b) pienso si pagaría un euro al día por llevarlas hasta cubrir su precio. Funciona y te hace reflexionar.
9. Haz cambios de armario cada temporada. No dejes toda la ropa mezclada si tienes mucha, porque entonces no sabrás dónde tienes cada cosa, te aburrirás de ver tus prendas de verano durante todo el invierno y acabarás yendo a las tiendas a buscar “sangre fresca” cuando lo que tenías estaba bien desde el principio. Este truco también te permite, de una temporada a otra, hacer inventario de lo que tienes y lo que necesitas para modular tu gasto y no comprar por capricho. También añado que, a la hora de hacer limpieza, cualquier cosa que tengas muy vista: fuera. Tal y como está planteada la sociedad hoy en día, lo nuevo es lo que impera y si no te lo vas a poner, mejor que esté siendo usado por otra persona que lo disfrute y que tu armario esté más despejado.
10. Recuerda que lo que para ti es viejo para otros es nuevo. En las limpiezas la segunda mayor satisfacción después de ver tu armario limpito y ordenado con tus galas favoritas, es pensar que todo ese gasto, todo ese mimo que pusiste al escoger y vestir las prendas que ahora deshechas, va a ser aprovechado por otra persona que las va a utilizar con ilusión. Así damos una vida más larga a unas prendas que perduran más que nuestras ganas de llevarlas. Siempre hay algún amigo o conocido que las necesita o alguna organización. Infórmate y no dejes de dar una segunda vida a tus pertenencias.
¿Vosotras acumuláis demasiado? ¿Os agobia tener mucho? ¿Algún truco más que añadir a la lista? Encantada de escucharlos y aplicarlos enseguida. 🙂
p.d: haciendo hueco.

23 comentarios

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  • Me viene perfecto porque justo este puente pensaba hacer limpieza!! Yo también soy una acumuladora, aunque mi problema no viene tanto por la ropa si no por objetos, chorradas, cositas moñas que voy colocando por mi habitación hasta que, como tu dices, me saturo por no ver ningún espacio vacío!! 🙁 alguna guía para este tipo de limpieza?? Un besito!! 🙂

    • Pues tendré que explorarlo!! Limpieza por limpieza! 😉

  • ¡Ay qué bien! Esto me lo voy a aprender de memoria y recordarlo cada vez que abra el armario, que además hace juego con la "sección" que publico los viernes en mi blog que se llama "qué me pongo" y en la que intento sacar provecho de lo que casi todas tenemos en el armario reinventándolo una y otra vez

    • Oye, pues voy a echarle un vistazo que eso tiene muy buena pinta! Mi truco básico es imaginarte todos los looks con los que te puedes poner una prenda para asegurarte de que le vas a sacar el máximo partido!

  • Vaya pedazo de post! Me ha gustado tanto que he editado mi post de hoy para recomendarlo, jeje.

    Por partes:
    – ¿Perchas finitas con película antideslizante? Yo necesito eso! En cuanto llegue a casa me bajo a los chinos a ver qué encuentro.
    – Una prenda por percha: ojalá…
    – Categorizar: llevo queriendo hacerlo años, porque además nosotras somos tres hermanas, compartimos ropa y la tenemos en armarios diferentes, así que imagínate el lío :S
    – Dar lo que no te has puesto en varios años: es necesario.
    – Y me ha encantado el punto 10, estoy muy de acuerdo contigo 🙂

    Besos!

  • Anónimo

    Una semana después de haber pasado por este mismo proceso de limpieza que tú, mi único pensamiento a añadir y compartir es que se guarde en el armario o en la casa únicamente aquello que te llevarías en la maleta, en una sola maleta, si mañana mismo literalmente te mudas de ciudad, de país o de vida. Es una criba espectacular, te guardas lo mejor y lo que quieres tener contigo sí o sí, y ahí sí que dejas de lado lo prescindible de verdad.
    Depende de cada uno, es cierto, pero a mí me gusta tener en la cabeza esa sensación emocionante de libertad pensando que la vida está llena de sorpresas y yo estoy aquí preparada para todas ellas.

    S.

    • ¿Y te cabe todo todo en una maleta? Desde luego, es un gran consejo para quedarte sólo con lo que verdaderamente te gusta.

      Muchas gracias por compartirlo. 🙂

  • Este post me viene perfecto, porque me encuentro sumida en una "crisis armaril" de la que no logro salir!!!Llegó la primavera y tengo un caos de cómoda y armario (jerseys, camisetas de tirantes, botas, sandalias) que no me aclaro ni en que estación estamos.Muchas cosas que no me pongo hace años y que justo cuando me voy a deshacer de ellas digo: Y si…o.. Por si…Así que ya he decidido acabar con esto, y quedarme con lo justo y necesario!!
    Genial post!

  • Yo estoy en el mismo punto! Como aquí en Galicia no acababa de llegar el buen tiempo, tenía en el armario todo mezclado, la ropa de invierno, primavera…un lio! Además, tengo montones de camisetas que no me pongo y pañuelos! como puedo acumular tantos!!! 🙂
    Menos mal que estoy en una época en la que me pienso mucho lo que me compro…;)

    Un saludo!
    Rut

  • Categorizar, hecho; tener sólo las prendas de temporada a la vista, hecho. A mi me encantan las perchas de madera y me puedo permitir usarlas porque no tengo tanta ropa. Las prendas "del momento" me cuesta mucho comprarlas por eso, porque son un boom ahora y luego pasan tres meses y ya no se llevan. No las considero una buena inversión, a no ser que realmente me guste mucho mucho mucho la cosa en cuestión. Un truquillo para saber si algo no te lo has puesto es, cuando hagas el cambio de armario (cuando guardes la ropa de una temporada para poner en el armario la de la nueva temporada) pon las perchas al revés, osea con el gancho mirando hacia ti. Cuando vuelvas a hacer cambio de temporada, todas aquellas prendas que sigan con la percha al revés, tíralas, porque no te las has puesto.

    • Lo de las perchas al revés es un trucazo!! Me lo apunto!! Muchas gracias!!

  • Anónimo

    Yo este fin de semana he vivido el mismo proceso. Como con algunas de las prendas aún me daba un poco de miedo dejarlas en el montón de ropa para regalar me he impuesto una nueva norma: " Para que entre algo nuevo debe salir algo que ya esté dentro". Siempre, siempre habrá ese "algo" que no debería ya estar. Así será menos doloroso y en unos ¿ años? conseguiré ser una compradora inteligente con un armario sin normas porque todo todito lo aprovecho ;)))))

    Buen fin de semana

    Mónica

    • Yo también espero ser una compradora inteligente poco a poco!! jejeje

  • me pasa lo mismo, me da una pena tirar las cosas …

    • Hay que hacer de tripas corazón!! Al final lo agradeces!

  • Como siempre me ha encantado tu post!
    A mi también me agobia tener mucho y como vivimos en una espiral infinita de mudanzas por el globo, sólo compro lo que creo que verdaderamente voy a usar mucho.
    En cuanto a las perchas, totalmente de acuerdo. Nosotros compramos un modelo de acero de Ikea súper resistente y muy monas (Grudtal)
    Pero en un armario de 1,20 para tres, no podemos hacer muchas maravillas, jejeje
    Un abrazo guapa y gracias por los consejos!

  • Como tus posts no caducan me cuelo por aquí muchos días después y hoy que lo leo para decirte que no me puede gustar mas tu "hacer limpieza". Un beso!

  • La limpieza y reorganización de armarios la hice hace unos meses y no podría haber quedado más contenta con el resultado. Lo de descartar ropa no me cuesta tanto como lo de deshacerme de recuerdos, y aunque sigo teniendo demasiada ropa, jejejeje, al menos sólo tengo la que me gusta!!! Una de las cosas que más me han ayudado con mis armarios es clasificar la ropa. Ahora encuentro todo fácilmente, porque las camisetas están separadas por tirantes, manga corta o manga larga; jerseys finos, gruesos y muy gruesos… en fin! Fue un trabajazo pero valio la pena para hacerme la vida más fácil!

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