x

Sobre los reencuentros

New in the jukebox

 

 

Una de las mejores cosas de las fiestas son los reencuentros. Todo el mundo vuelve a casa por Navidad. Incluso tú. Y quieres verlos a todos, achucharlos a todos, reírte con todos. Creo que no hay época del año en la que te de más pena separarte de todos tus amigos cuando acaba Reyes y te das cuenta de que toca volver a la rutina. Te sientes como un niño al final de un campamento otra vez. (O al menos yo!). Así que comida tras comida, cena tras cena consigues parar el tiempo y sentir que todo es como antes. Que todo es como siempre.
Aquí va una mini guía lemonesca de supervivencia para sobrevivir con éxito y alegría a todos los reencuentros invernales viviéndolos como se merecen. Esta guía está hecha para todos los alegres de corazón que no quieren perderse una. Esta guía está hecha para aquel que al oír  “Hola qué tal” sólo puede pensar en “Soy el chico de las poesías“. 😉

 

 

Casi la mejor parte es ese primer momento. Cuando abres la puerta del bar con la nariz helada y el ansia a flor de piel porque casi puedes oler las risas que vas echarte esa noche. Las ganas máximas te atraen hacia el interior, como un imán y en mitad de la euforia sientes que no te cambiarías por nadie en el mundo entero. Ni playas desiertas ni nada. Porque no hay nada que te apetezca más en ese instante que estar con ellos. Aunque sea en un garaje vacío. Lo que importa es la compañía. Tu cerebro se estruja para recordar lo último de sus vidas y preguntarles por todo. No sabes por donde empezar. Y besos y abrazos y vinos y abrazos y besos y cañas. Y vinos. Y cañas. Y preguntas rápidas con respuestas no terminan de llegar porque estáis todos a mil cosas. Es difícil contener la excitación al ver a toda tu gente junta… otra vez.

 

 

Un poco de vino entre risas es lo mejor. 🙂

 

Después llega la cena. Hablando con unos y con otros. Lo mejor para no perderse nada es pedir una mesa redonda. Así nadie se pierde detalle y os veis todos. En estas mesas se puede ver fácilmente a todos los comensales y todo lo que se cuente lo oís los demás sin tener que repetir o preguntar la misma historia varias veces. De esta forma todo el mundo puede participar en la conversación y todos están integrados. Sin rezagadillos, ni vergonzosos. Alegría para todos que, como la gripe se contagia mucho en estas fechas.
^^^^
Si llevas un ritmo increíble de cenas y comidas, yo lo que hago es pedir un plato único y picar poco de los entrantes así cenas contundente sin sentir que vas a estallar. Esta es la teoría. Porque la realidad es que acabo cebándome tan a gusto. Comer también forma parte básica de las fiestas y por estos lugares las celebramos mucho. 🙂

 

 

Y por último, pero no por ello menos importante, está el momento de las copas. Aquí ya se te ha pasado toda la vergüenza (si es que la tenías) y por unas horas se te olvida que hacía un año que casi no veías a esta gente.  Parece que no te hubieras separado de ellos nunca, que todo siguiera como antes. Como siempre. Y es a partir de aquí cuando empiezan los mojitos y las copas y contarse la vida de verdad y bailar y decir ya sin tapujos cómo te ha ido en todo este tiempo y lo mucho que les echabas de menos. Abrazos. Abrazos. Karaoke. O el plan de siempre. O lo que sea. Da lo mismo porque estás con la gente que, aunque veas poco y llames menos, son tus amigos y eso no cambia. Aunque fueran parte diaria de algún momento de tu vida, acabas entendiendo que eso ya está ahí para siempre y que no hace falta verse a diario para quererse y que las fiestas navideñas son un motivo más que válido para nunca dejar de reunirse.

 ^^^^

 

¡¡Mojitos!!
En la foto cara de “He ligao” o de “Me lo he pasado bomba, qué ganas de volver a veros”. jeje

Y ya sólo me queda decir, que vivan los reencuentros. :)^^^^

 

Toda la ropa y bisutería que llevé para este plan es de Cosette, unas tiendas de ropa diferente con aire parisino de Madrid. Las escogí porque son especiales, cómodas y no las lleva todo el mundo, (además a un precio estupendo). 🙂 Este post forma parte de una serie en colaboración con esta marca sobre los buenos momentos. Fotos de la mano maestra de rockstar Ana B. Goode para June Lemon. 

7 comentarios

Escribe un comentario