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SOBRE EL ODIO

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“No one is born hating another person because of the color of his skin, or his background, or his religion. People must learn to hate, and if they can learn to hate, they can be taught to love, for the love comes more naturally to the human heart than its opposite”. 
– Nelson Mandela (Long walk to freedom, 1995)

El otro día, viendo en el telediario un pequeño resumen sobre la vida de Mandela, empecé a reflexionar… A divagar sobre la importancia de su pérdida, el símbolo que se lleva este hombre consigo. Pensé en qué pensaría yo si me condenaran hoy a 27 años de cárcel. En Sudáfrica. Pensaría: soy mujer muerta. Adiós a mis planes, a mi vida
Y sin embargo. 
Un hombre pasó 27 años de su vida en la cárcel y consiguió cambiar un país y la percepción del mundo moderno. ¿Qué son 27 años para Nelson Mandela? ¿Qué le diferencia a él de cualquiera de nosotros? ¿Acaso es más humano o más sobrehumano que cualquiera? Donde otros piensan que es el fin, a Mandela le sobraron 27 años para dar una lección al mundo. 27 años que pasó entre monotonía y pensamientos…
Y sin embargo. 
Consiguió llevar acabo, e imagino que no sin esfuerzo, la tarea más difícil de todas: vivir sin libertad y sin odio. Donde otros se cocinan a fuego lento en la frustración y la rabia de la injusticia, él entrenó su mente para la comprensión, para la tolerancia, para el amor. Ganó en disciplina, en renuncia (y renunciar al odio, tan humano y tan necesario en situaciones como esa, debió ser un esfuerzo titánico). Ganó en sabiduría y se preparó, en la experiencia más negativa de la vida de un hombre, para ser alguien mejor e inspirar a otros a que lo fueran. 
Vivir sin odio no debió ser fácil. de hecho, debió ser un gran esfuerzo. Tan grande, que ya no consigo evocar ningún sacrificio personal tan férreo y tan claro de un personaje de hoy en día. Salvo a Nando Parrado y Roberto Canessa. Mandela ha ido uno de los grandes símbolos de la superación y de la espiritualidad. Creo que ahí es donde reside su magnetismo. Supo convertir el castigo en sabiduría. Con esfuerzo. Durante 27 años. 
Y sin embargo, lo consiguió.
La próxima vez que se me caiga el mundo por un cambio de planes me acordaré de los 27 años de Mandela. 🙂

p.d: sobre la gratitud.

11 comentarios

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  • Justo ayer lo comentaba con mi chico, la importancia de Mandela, el ejemplo que supuso y supondrá para el resto de la humanidad. Creo que no hay una historia comparable a la suya, ni siquiera la de los uruguayos… Ojalá nunca caiga en el olvido.

  • La verdad es que es imposible imaginarse el sufrimiento que debió pasar y como tu dices, no tener odio a esas personas. Yo supongo que debió pensar que odiando a esas personas no iba a conseguir que su pueblo viviera mejor.

    Bonito homenaje!

  • Me ha encantando tu reflexión sobre Mandela, era un hombre irrepetible y nos ha dejado un legado único. Cuando magnetismo y sabiduría desprendía, ¿volveremos a coincidir en el tiempo con alguien así?

  • Virginia de la Calle

    Qué bonita reflexión!! Me encanta tu propuesta de acordarse de los 27 años de Mandela cuanto no nos salgan las cosas… qué gran persona y ejemplo!

  • A mi la muerte de Mandela también me ha hecho recapacitar mucho. Me parece todo un ejemplo, imagino que sacarán algún libro con su vida, me apetece aprender más cosas de este ejemplo de hombre. Un besito.

    • Hola Chus! Escribió un libro él mismo sobre su vida que se llama Largo camino hacia la libertad que es precioso. También está el factor humano y probablemente ahora saquen mil más. Pero yo sin duda te recomendaría el suyo. 🙂

      Un besito.

    • Muchísimas gracias, voy a pedírselo a los reyes. Un besito.