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SOBRE EL CAMINO

New in the jukebox

 

Empecé septiembre mejor que nunca: haciendo el Camino de Santiago desde Gontán, en Lugo, por el camino del norte y en siete etapas (130 km). De albergue en albergue, de pueblo en pueblo, de camino en camino conocí a gente nueva, conocí mejor a mi gente, pensé en lo importante y no pensé en absolutamente nada. Ha sido una de las mejores experiencias de mi vida y si te apetece, puedes leer un poco más sobre mi Camino más abajo…

 

Aquí van las cosas que más me han sorprendido y gustado del Camino 🙂
 
Sobre el cansancio: caminábamos una media de 20 kilómetros diarios, que para una chica que hace 0 deporte ha sido una pasada. El primer día no lo noté tanto por la emoción pero el segundo estaba que me moría. Dicen que si superas el segundo día ya puedes con todo y la verdad es que fui notando como cada día iba ganando más resistencia y me pesaba menos la mochila. Llegó un momento en que los primeros 10 kilómetros me los hacía como si nada. Es increíble cómo se adapta el cuerpo humano a las circunstancias pero aún así, ¡es duro! Para mí fue una lucha contra mi misma: estaba deseando parar y descansar, me dolía todo… pero aún continuaba y al llegar… me sentía genial.
Sobre qué llevar: como el peso de la mochila es influye mucho en las ampollas y el cansancio, yo decidí reducirla a la mínima expresión. “Total, pensé, es sólo una semana sin cambiarme de ropa”. Me llevé dos camisetas transpirables, un polar y un único pantalón de esos que se dividen y se hacen cortos. Después para estar por el pueblo: unas chanclas, leggings y una camiseta (de esta guisa me he paseado por Galicia). En el camino te das cuenta que en realidad, necesitamos muy poco, es toda una cura de humildad. 🙂 Además, de kit de supervivencia me llevé una bolsa de aseo, unos bastones, dos pares de zapatillas, una toalla de microfibra, jabón lagarto y una linterna de minero (de esas que te pones en la cabeza y tienen una opción parpadeante para la que no puedo imaginar uso alguno salvo el de crear ambiente discotequero).

 

Sobre el Camino de Santiago sin gluten: en contra de lo que me temía, en el Camino de Santiago hay muchas opciones sin gluten. Además de que en Galicia se come de maravilla (pulpito a la gallega, lacón, mmmm…), normalmente cuando llegábamos después de la caminata íbamos a un bar en el que había platos combinados: un filete con patatas, ensalada o un huevo frito todo gluten free. Sólo una vez me encontré en un pueblecito en el que sólo preparaban bocadillos y la señora, muy simpática, me preparó un atún con tomate. 🙂 Aún así yo me llevé mi pan bimbo para hacerme bocatas, alguna cosa dulce y barritas energéticas por si acaso.
Sobre el paisaje: Galicia es pura vida. Uno de mis momentos favoritos era cuando salíamos temprano y veíamos el amanecer en mitad del campo, rojo, rojo (como en la foto más abajo). Era increíble verlo en mitad de la naturaleza. En el camino del norte, atraviesas todo tipo de bosques pero lo mejor son los animales, que para una chica de ciudad como yo, son muy poco habitales: vacas, burritos, cabras, ovejas, perros pastores, caballos, libélulas, mariposas, abejas… He hecho 100.000 fotos a animales de granja.
Otra cosa que me impresionó es que el campo gallego está dominado por el trabajo duro de la mujer (¡!). En todos los pueblecitos que atravesábamos veías mujeres mayores en baby, en posturas que ya quisiera poder hacer yo a su edad (¡o a esta!), cortando leña, recogiendo hortalizas de la huerta, regando o cortando matojos. Increíble. Mi impresión fue que en el camino todo está vivo, es pura vida. Incluso el camino en sí, que a veces hace que las copas de los árboles se cierren y pases bajo un túnel verde sintiéndote un hobbit.

 

Sobre las ampollas: en siete días no tuve ni una ampolla. Mi truco era que cada día antes de ponerme los calcetines para andar, me echaba una buena cantidad de vaselina (que compré en Mercadona en un bote enorme) para lubricar el pie y evitar las rozaduras. Este truco es muy efectivo aunque depende de tu pisada y de tus zapatillas pero de verdad que ¡merece la pena intentarlo! Porque una ampolla te puede hacer el camino mucho más duro.
Sobre la solidaridad: si se te olvida alguna cosa, no te preocupes porque en el camino todos los peregrinos son muy solidarios. Siempre hay alguien dispuesto a darte una tirita, a hacer comida para varios, a darte ánimos cuando te rebasan y tú tienes cara de agotamiento extreme… Es una sensación de comunidad que da gusto, que pone contento. Todo el mundo está dispuesto a ayudar y a tenderte una mano, es un espíritu que se contagia. La gente además, es muy simpática y abierta. Una de las mejores cosas del camino es hablar con los peregrinos y que te cuenten sus historias y sus motivos de estar allí. Nosotros coincidimos con un montón de alemanes que el verano antes de empezar la universidad habían decidido hacer el camino para experimentar independencia y vivir aventuras. Por lo visto hay un best seller en Alemania que habla sobre el camino (¡!) y atrae a mucha gente.
Sobre viajar sólo: durante el camino encontramos a un montón de gente que viajaba sola. Mujeres y hombres, de hecho, es bastante común. Como decía antes, la gente es muy abierta y amable así que aunque a ratos camines sólo, también haces etapas con amigos que has conocido de albergue en albergue. Puedes charlar con cualquiera y tener también momentos de introspección… lo que tú prefieras. Pero desde luego es súper seguro y no hay ningún problema. 🙂
Lo mejor: lo que más me gustó fue el monasterio de Sobrado dos Monxes. Si llegas pronto puedes dormir dentro del monasterio y lo mejor es que puedes visitar la iglesia por dentro, que es de las más increíbles que he visto en mi vida. Está prácticamente vacía, hay goteras que hacen charcos en la piedra del suelo y como única decoración hay un Cristo de madera en una pared desnuda. Este minimalismo, el silencio y el recogimiento que se respira… es sobrecogedor. Las paredes son de piedra tallada, casi completamente verdes por el musgo. De verdad os digo que es mágica. Me hizo pensar en las cosas increíbles que puede llegar a hacer el hombre (¡y pensar que esta maravilla se construyó en el 1.100 sin ninguna tecnología ni recursos como los de ahora!). Es espectacular.

 

Sobre la llegada a Santiago: el día de llegada a Santiago hicimos una etapa de 22 km desde Santa Irene, nos levantamos tempranísimo para poder llegar a la misa del peregrino en la catedral y yo iba mucho más deprisa de lo que solía porque íbamos justísimos… Pero ves que te vas acercando a Santiago, que entras en la ciudad… Y de repente ves la catedral a lo lejos y la sensación es indescriptible. Es como si todo tu cuerpo supiera que esa es la meta. Y ya no te duele nada, ya no te pesa nada. Llegas a la catedral y te sientes como un corredor que llega a la línea de meta de una maratón, después de días de esfuerzo. No se ni cómo explicarlo. La sensación no la puedo describir y supongo que en cada uno será diferente pero yo lloré de emoción.

 

¡Madre mía! ¡Enhorabuena si habéis llegado hasta aquí! Espero que no os haya parecido la amiga pesada que os hace ver todas las fotos de sus vacaciones en Egipto. Sólo quiero añadir por enésima vez que ha sido una experiencia increíble y que volveré, volveré seguro.

 

 

27 comentarios

Escribe un comentario
  • Anónimo

    BRAVO GUAPA!!!
    Besitos, Patricia M

  • ¡Emocionanteeeee! ¡Me ha encantado el post! ¡Un besazo!

    • Muchas gracias por los ánimos!!! Cómo me gustan los viajes de tu blog!! Un besote!!!

  • Enhorabuenísima guapa! que emocionante! (eso si, con el jabón lagarto te voy a dar en la cabeza!!! jajajaja) un beso!

    • jajajajajajaja no voy a usar los tuyos con lo bonitos y bien que huelen! Ahí iba de batalla! :p

      Un besazo!!

  • eso es galicia, mi galicia 🙂 ,
    yo he hecho una promesa, y si mi "deseo" sale bien , que seguro que si, el año que viene lo hago, siempre he esperado al momento perfecto, y es este… 🙂

  • No podìas comentarlo mejor de como lo has hecho efectivamente. Te quiero guapa

  • Que guaaaaaiii! FELICIDADES!!! Algún día lo haré y más ganas me entran al leer tu post, que emoción! 🙂
    Gracias por compartirlo Marina!!

    • Ya verás que pasada cuando te animes. 🙂

      Un besito!

  • Enhorabuena Marina!

    Me alegro un montón de que saliera todo tan bien!

    Un beso

  • Me ha entrado morriña recordando "mi camino" hace ahora 7 años. Recorrí por mi cuenta los 800 km pero nunca estaba sola si no quería, es bien cierto lo que dices de la camaradería y seguridad. Me has dado envidia sana, ¡qué maravilla! Al Camino siempre hay que volver 🙂

    besos desde http://www.strending.com

    • Cómo me alegro de que te haya gustado. Yo también espero repetir algún día. 🙂

  • Marina! Congratulations on such an amazing feat! This is such an incredible thing to have done! You are so brave for going out on your own and doing something like this. Much love! -em

    • Thank yo so much Em!! It's been such a challenge… but also an amazing experience! How's life in sunny Cali?

      Lots of love!! xxx

  • Lo conseguiste!! felicidades! un relato precioso. Besitos!

  • Enhorabuena!! tu experiencia me ha traído muy buenos recuerdos sobre la mía a los 17 años. Me gustaría volver a repetir la experiencia muy pronto, me ha entrado "morriña".
    Un beso campeona

    • ¡Gracias guapa! Un besote!

      Ya no queda nada para conocernos! 🙂

  • Me has emocionado!! Enhorabuena por conseguirlo y transmitir la pasión de la experiencia

  • Prueba superada!!!!! que bonito el post y que orgullosa te debes sentir!

    Feliz finde!! Bsss

  • Algo que quisiera hacer ! Eres genial y guapa en todas circonstancias !